Kirchner piensa el contragolpe

Por: Ricardo Kirschbaum

Apostar a que Néstor Kirchner se quedará cruzado de brazos mientras su proyecto tiembla es pérdida pura. El ex presidente intenta varias tácticas de resistencia para soportar, por ahora, el vendaval y luego juntar fuerzas para lanzar su contraofensiva.

Las líneas de resistencia que ha desplegado están siendo rebasadas.

Su repliegue táctico de la conducción del PJ y el gambito con Daniel Scioli tenían el objetivo de pasteurizar el embate opositor apartándose de la escena pero, a la vez, manteniendo el poder en las sombras. Por los resultados obtenidos, la maniobra no ha tenido éxito.

El atributo dialoguista que Scioli ofrece como atractivo a sus colegas partidarios, maltratados o no escuchados por Kirchner, es inferior a un dato central para los peronistas: su condición de derrotado en la elección. Y una buena parte de la conducción está en la misma situación.

Más temprano que tarde, Scioli tendrá que apartarse. Quienes ganaron -Gioja, Urtubey, Capitanich, Solá, De Narváez- se harán cargo del partido.

Kirchner intentará evitar que le arranquen a dentelladas sus escuderos más leales. Si no puede evitarlo, sacrifica algunos, como Jaime, para salvar lo esencial, esto es la conducción política del proyecto. La cuestión es que el Gobierno, conmocionado, debe retomar la iniciativa.

¿Se intentará "profundizar" el modelo kirchnerista radicalizando las políticas oficiales? ¿Esa será su respuesta como temen algunos y sueñan otros? Si así fuere, ¿con qué fuerza y cuáles aliados? ¿Con el peronismo en ebullición y buscando un nuevo liderazgo?¿Con una transversalidad tardía y ya sin crédito? ¿Cómo una forma de acelerar la polarización de la sociedad? Parece muy aventurado y riesgoso pero Kirchner no se ha rendido.

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