Kirchner "peroniza" para bajar a Unión Pro

Buscará atraer el voto peronista de sus rivales; habría más críticas y denuncias en la Justicia
En las próximas semanas, Néstor Kirchner profundizará su estrategia de "peronizar" su campaña electoral y de golpear a Francisco de Narváez para desgastarlo y capturar parte del voto peronista disidente; presiente que ése es el camino para ampliar su ventaja con miras a las elecciones legislativas del 28 de junio.

El primer candidato a diputado del Frente para la Victoria considera que De Narváez no pudo consolidar un entramado peronista puro en las segundas líneas.

Intentará aprovechar esa debilidad de su adversario de Unión Pro. Su meta es "repatriar" dirigentes, punteros y líderes territoriales peronistas disidentes que se sientan abandonados por De Narváez.

Kirchner no aspira a crecer entre los sectores independientes y de clase media. Lo considera un sector perdido. Por eso es que sus ataques al Acuerdo Cívico y Social, de Margarita Stolbizer, son muy tenues. Es más, le conviene que parte de esos sectores se vuelquen a Stolbizer.

¿Por qué? Busca generar una sensación de estancamiento de De Narváez para desalentar a sectores peronistas que lo podrían apoyar. Y obligarlos a jugar con el oficialismo.

"No nos pelearemos con Margarita e intentaremos bajar la polémica de las candidaturas testimoniales para que no crezca con el voto independiente", dicen cerca de Kirchner.

El mismo objetivo tiene el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que también atacó a Pro en estos días. "Todos los votos peronistas que pierda De Narváez vienen a nosotros", explican en el sciolismo.

El blanco dilecto de Kirchner, así, es De Narváez. "Nunca lo vi en una unidad básica", dijo de él, además de acusarlo de menemista y de ser un "candidato con plata".

Por eso, Kirchner incorporó la marcha peronista y las evocaciones a Perón y a Evita, que tenía olvidados. En la Casa Rosada, LA NACION pudo saber que se esperan nuevas denuncias contra De Narváez en la Justicia y en cierta prensa para desacreditar a su figura y a sus empresas y actividades económicas.

Todo esto busca que dirigentes y votantes peronistas se convenzan de "votar a ganador". Se trata, en rigor, de una pelea interna peronista, con sus vicios y zancadillas. Kirchner sabe que está en juego su cuestionado liderazgo como jefe del PJ.

El ex presidente y Scioli buscan sacar provecho de que De Narváez y Mauricio Macri desplazaron a Felipe Solá de la campaña y lo "ocultan", como a Osvaldo Mércuri y a Jorge Sarghini. Saben que Eduardo Duhalde está enojado por ello.

"Es un adolescente en lo político. Se ganó la desconfianza de sus propios referentes", azuzan cerca de Scioli. Kirchner prevé hoy un triunfo exiguo con 35 o 36 puntos; De Narváez, 29, y Stolbizer, 22. Su objetivo es estirar su techo a 40 puntos. Los sondeos indican que perdería sin el auxilio de los candidatos testimoniales, como Scioli, Massa y los intendentes del PJ. A ellos les deberá el hipotético triunfo el día 29

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