Kirchner perdió más que una elección

Por D. Schurman

Néstor obtuvo una banca de diputado, pero el modelo K recibió un fuerte revés en las urnas. Se abre la pelea por la sucesión y el control del PJ. El resultado electoral supone, además, un duro golpe para el gobierno de Cristina. Comienza una nueva etapa.

Néstor Kirchner se quedó sin sueño presidencial y se sumió a la pesadilla de no poder digitar ni siquiera un candidato que garantice la supervivencia de su proyecto político. El ex presidente fue derrotado en la provincia de Buenos Aires, y su partido cayó en la Capital, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, los distritos más populosos del país.

Si hace un año el voto "no positivo" de Julio Cobos alentó la fantasía escapista de Kirchner, la voluntad popular de ayer lo dejó en un estado de debilidad absoluta y en camino a una despedida real del poder.

Al ex presidente no le sirvió poner su cuerpo ni lanzar las candidaturas testimoniales. En la "madre de todas las batallas", como se cansó de denominar a la provincia de Buenos Aires, lo derrotó un empresario millonario de nula militancia política. ¿Habría sido peor si no adelantaba la elección?

Probablemente la muestra palmaria del declive kirchnerista haya que buscarla en Santa Cruz, la patria chica del matrimonio gobernante, donde fue derrotado por una alianza de la que participaba el radicalismo.

Kirchner se había resignado en Córdoba y Capital, donde nunca pisó fuerte. Y tragaba salida al hablar de Santa Fe y Mendoza, ya que la guerra gaucha lo dejó hace rato sin poder computar a Carlos Reutemann y a Cobos como solados propios. Como si fuera poco, tuvo un impactante retroceso en Entre Ríos.

El resultado de los comicios abre ahora un sinnúmero de interrogantes. ¿El voto castigo se traducirá en la renuncia de Daniel Scioli? Hay quienes ven al gobernador aterrizando en el Congreso para empezar su despegue del kirchnerismo.

El ánimo destituyente que la Casa Rosada depositó en la dirigencia del campo anoche lo vislumbraba en numerosos intendentes bonaerenses. De nada sirvió el generoso financiamiento oficial para la obra pública: los caciques del conurbano pueden ser atraídos por el dinero, pero más lo seduce el poder.

El susurrante Kirchner de la campaña trasuntó anoche en otro irascible y desbordado al conocer datos de intendencias donde el jefe comunal obtenía más votos que él. Ni hablar cuando le iban cantando la evolución de los comicios santacruceños.

En un partido de innegable sesgo verticalista, el título de presidente del PJ será para Kirchner una formalidad. La pelea por el cetro justicialista encuentra a Reutemann y a Mauricio Macri entre los mejores posicionados.

El santacruceño, desde ayer diputado electo, deberá masticar doblemente la derrota: la personal y la de la maquinaria electoral más poderosa del país, el por todos conocido "aparato justicialista bonaerense".

El efecto de la caída seguramente tendrá efectos colaterales. Licuará la batalla K contra los medios, centrada durante la campaña en el grupo Clarín (¿sobrevivirá ahora la frase "Qué te pasa, Clarín. ¿Estás nervioso?") y dejará herido el proyecto oficial de una nueva Ley de Radiodifusión.

A partir del próximo 10 de diciembre, el Congreso reflejará, con su nueva composición, el retroceso kirchnerista. ¿Habrá de parte del Ejecutivo mayor vocación de consenso? Con los nervios de punta, en el búnker K del Hotel Intercontinental no faltaban los pregoneros de "morir con la nuestra", otra manera de explicar la máxima del "todo o nada" con la que se regodeó el oficialismo durante la campaña.

Así las cosas, los dos años de gestión que le restan a Cristina Kirchner transcurrirán en un marco de debilidad oficial, y con la puja entre la oposición para instalar a sus candidatos presidenciales como telón de fondo.

Con el éxito de Francisco de Narváez y Gabriela Michetti, Macri se presentará como la opción de la derecha. A su vez, el triunfante Reutemann aglutinará el respaldo de una liga de gobernadores justicialistas. ¿A quién apoyará Felipe Solá? ¿Y Eduardo Duhalde?

El radicalismo podrá recostarse en Cobos y la centroizquierda intentará apuntalar la candidatura de Hermes Binner. A pesar de la derrota de Rubén Giustiniani, el socialista hizo una buena performance gracias al respaldo del gobernador santafesino.

¿Y Kirchner? El ex presidente aspiraba a vencer en la provincia de Buenos Aires para jugar con su propia candidatura presidencial, aun sabiendo de su techo electoral. Buscaba de esa forma ganar tiempo para ir moldeando a Scioli como el heredero del poder K, tal como lo había confesado en su momento Luis D’Elía.

"Scioli será nuestro Solano Lima", desnudó el plan, hace unos días atrás, el piquetero ultrakirchenrista. Vicente Solano Lima fue aquel dirigente conservador que terminó representando al peronismo en la candidatura presidencial de 1973.

Con los números en mano, ni Kirchner ni Scioli parecen tener retorno a la Casa Rosada.

Para el final, urge un llamado de atención a los consultores, y también a los periodistas que reproducimos sondeos. Semanas atrás, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, dijo una gran verdad: que las encuestas son como morcillas porque se ven muy lindas, pero dan miedo cuando uno se entera de cómo se hacen. Lástima que lo dijo en referencia a Poliarquía, una de las pocas que anunció que en la provincia de Buenos Aires ganaba quien finalmente ganó.

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