"Los Kirchner perderán, pero nosotros aseguraremos la gobernabilidad".

Dijo que la Nación "agrede" a la Provincia y que "el peronismo de Córdoba no tiene nada que ver con el kirchnerismo". Casi no quiso hablar de De la Sota. Afirmó que la inseguridad persiste porque hay pobreza y marginalidad.
El vaticinio de una derrota segura del kirchnerismo y del esfuerzo de los opositores para garantizar la institucionalidad parece ser la base desde la cual el gobernador Juan Schiaretti analiza la campaña que desembocará en la elección legislativa del 28 de junio.

El gobernador es duro con la administración nacional. "Los kirchneristas plantean nosotros o el caos, y si uno no está de acuerdo con ellos o es oligarca o vendepatria", dice.

Asegura que él es "pluralista" y que trabaja para buscar los consensos. Defiende su gestión y evita hablar de su antecesor, José Manuel de la Sota.

Afirma que el peronismo tiene los mejores hombres y mujeres para representar a la provincia en el Congreso y remarca que el kirchnerismo no tiene nada que ver con el peronismo de Córdoba. Está convencido de que la Nación "agrede" a la Provincia. Reconoce el buen diálogo con Carlos Reutemann, pero evita hablar de su posible apoyo a la candidatura presidencial del santafesino. Lo que sigue es una síntesis del diálogo de Schiaretti con periodistas del diario, durante una prolongada visita a la sede de La Voz del Interior.

–¿Pensó en llegar a un acuerdo político con el matrimonio presidencial luego de las elecciones del 28 de junio?

–El peronismo de Córdoba no tiene nada que ver con el kirchnerismo. Lo que hay que hacer después del 29 es reforzar el acuerdo institucional, más que hablar de acuerdo político. Eso significa que hay que garantizar la gobernabilidad, ya que las encuestas vaticinan que el kirchnerismo va a perder. Nosotros vamos a hacer el bloque Córdoba Federal y garantizaremos la gobernabilidad y las institucionalidad del país ante la derrota del oficialismo.

–¿Cuáles son los ejes que lo diferencian del kirchnerismo?

–Primero, nosotros defendemos el aparato productivo cordobés y el kirchnerismo agrede al campo, que es la base de nuestro progreso. La Nación reparte los recursos que Córdoba aporta a la Nación, como son los de la soja. Por ejemplo, de cada 10 pesos que se aportan por este grano, vuelven dos. Al menos tendrían que volver cinco. ¿Por qué, si nosotros ponemos y se reparte a todas las provincias lo de la soja, no pasa lo mismo con los recursos de los hidrocarburos de las provincias patagónicas y los ingresos por exportaciones mineras? Éstos no se coparticipan, y a nosotros eso nos perjudica. En seis años, pusimos 19 mil millones de pesos por las retenciones a la soja. Volvieron en obras públicas tres mil millones. Y reconozco que éste fue el Gobierno nacional que más obra pública hizo en Córdoba, pero no es ni 20 por ciento de lo que aportamos. Si hay una provincia que soportó la salida de la crisis de 2001/2002 sin contrapartida, ésa es Córdoba. Y ahora se reparten las retenciones de la soja, pero las otras, no. También tenemos diferencias en el estilo de entender la política. Yo entiendo la política como la defensa del sistema democrático, la defensa del pluralismo, la tolerancia con el que piensa distinto, la búsqueda de consensos..., el kirchnerismo plantea siempre la antinomia. Son ellos o los enemigos de la Patria; son ellos o los oligarcas. Castigan al que piensa distinto, con la chequera o de otra manera. El kirchnerismo no tiene nada que ver con lo que piensa el peronismo de Córdoba. Sin embargo, hay que diferenciar lo político de lo institucional. Yo soy el gobernador de Córdoba y mi principal responsabilidad es defender los intereses de la provincia, más allá de las pertenencias partidarias. Por eso, no tengo enfrentamientos con la Nación ni los quiero tener. Son los funcionarios nacionales los que agreden a Córdoba. Hay que distinguir las relaciones políticas de las responsabilidades institucionales. Esto lo hago con todas las fuerzas políticas de Córdoba, con los intendentes.

–Usted cargó sobre sus espaldas la actual campaña electoral. ¿No es un riesgo plebiscitar su gestión en los dos primeros años de gobierno?

–Que yo asuma el peso de la campaña no significa que se esté plebiscitando mi gestión. Y no porque a mí no me guste, sino porque la elección legislativa del 28 de junio se nacionalizó. Se nacionalizó, objetivamente, a partir del momento en que el Gobierno anticipó los comicios. Entonces, el eje de la campaña es cómo defendemos a nuestra provincia en el Congreso, que va a estar llamado a tener protagonismo, sobre todo después del 28 de junio. Ahí se va a definir una serie de leyes centrales, como las retenciones y la nueva ley de radiodifusión. Se discute quiénes pueden representar mejor a Córdoba. Nosotros creemos que tenemos las mejores propuestas y los mejores representantes, hombres y mujeres. Eduardo Mondino, Francisco Fortuna, por ejemplo, son capaces de defender los intereses de la provincia. Ellos no sólo han hablado, como hacen algunos, sino que han resuelto los temas que tuvieron que enfrentar.

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