Kirchner y 50 palos para seducir a un intendente

Kirchner y 50 palos para seducir a un intendente
El jefe comunal de V.G. Gálvez, que está dentro del Frente Progresista, tendrá dinero para hacer cloacas, pavimentar calles y construir viviendas. "En 2011 yo juego para Néstor", promete.
Sólo bastó una reunión de 15 minutos con Néstor Kirchner en Olivos para que el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Jorge Murabito -alineado hasta ahora en el Frente Progresista Cívico y Social- lograra embolsar 50 millones de pesos para destinar en este año electoral a obras de cloacas, pavimentación de calles y construcción de viviendas sociales. Este paquete es el combo proselitista que el kirchnerismo diseñó para reafirmar las lealtades de los intendentes del conurbano bonaerense o para seducir a dirigentes encuadrados en otras fuerzas, como es el caso del jefe comunal de VGG, que en 2007 logró destronar a Pedro González -un ex menemista que juró venganza a los Kirchner tras perder su primera elección desde 1991-, quien el mismo día de la derrota prometió: "Ahora me vuelvo al campo a criar gallinas".

El ex presidente posó su mirada sobre VGG no por su parecido estético con las grises ciudades del conurbano bonaerense, sino porque es un enclave muy importante en el mapa electoral santafesino. Allí votaron 47.079 personas en los últimos comicios. Después de Rosario y Santa Fe, VGG es la localidad con más votantes de la provincia. El Frente Progresista se impuso en 2007 en esas tres ciudades: la primera está gobernada por el socialista Miguel Lifschitz; la segunda por Mario Barletta, de origen radical, y Gálvez por Murabito, de extracción peronista.

Ante un complicado escenario electoral del Frente para la Victoria en Santa Fe -con Carlos Reutemann dubitativo y Agustín Rossi amagando con llamar a internas- en Olivos empezaron a jugar sus fichas. La primera apuesta la hicieron por Murabito, un intendente que un día después de ganar los comicios se autocalificó como la "pata peronista" del Frente Progresista. "Independientemente de qué haga Hermes Binner, es probable que en 2011 nosotros juguemos con Kirchner", prometió el arquitecto que lidera la agrupación Nueva Generación.

NÉSTOR, AGENDADO. Murabito muestra su celular, y en la agenda se destaca un nombre que pocos políticos tienen registrado: Néstor Kirchner. El número del ex presidente quedó grabado en el celular del intendente de Villa Gobernador Gálvez a principios de enero, cuando el jefe K lo llamó para invitarlo a una reunión a solas en Olivos.

El 8 de enero a la mañana, el joven arquitecto -acompañado por su mujer, Natalia Martínez, actual secretaria de Promoción Social- se encontró cara a cara con el ex presidente, quien lo escuchó durante unos 15 minutos mientras anotaba en una pequeña libreta las obras que el intendente pretende hacer a corto plazo en Gálvez, fundamentalmente cloacas y pavimentación de calles.

En un tramo de la charla -mientras otros intendentes esperaban afuera su turno y Cristina estaba convaleciente por la famosa lipotimia de esos días- Martínez hizo un relato sobre los problemas sociales que subsisten en la zona y dejó deslizar que necesitaban una serie de planes para enfrentar la grave situación social. Kirchner sacó su celular y llamó a su hermana Alicia, ministra de Desarrollo Social. "Listo. Los espera el lunes a las 11 de la mañana", les dijo Néstor ese jueves 8 de enero. Cuatro días después, a las 11.05, Murabito y su esposa ingresaron al despacho de Alicia.

Sobre su escritorio descansaban los mismos papelitos que su hermano había anotado en Olivos.

En dos reuniones en Buenos Aires, una con Néstor y otra con Alicia, Murabito consiguió 50 millones de pesos, un monto que el mismo intendente califica como "un sueño".

En Villa Gobernador Gálvez el kirchnerismo ensayó el mismo libreto que aplica en los municipios del conurbano bonaerense: enviar dinero para obras que sean de corta duración para que a mediados de año sean visibles en un año electoral.

LAS OBRAS, LAS PROMESAS. Murabito despliega un mapa de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez, donde se destacan en distintos colores las obras que este año se pondrán en marcha. El intendente señala una calle que atraviesa el sur de la ciudad. Será pavimentada y servirá de acceso y salida a la autopista a Buenos Aires. "Se va a llamar Camino del Sur, en homenaje a los pingüinos", dice con una sonrisa. Esa arteria estará conectada con la ruta 21, la que el entonces gobernador Obeid reacondicionó -con un aporte de 8 millones de pesos- para que puedan entrar directamente desde la autopista los camiones que van a descargar granos al puerto de Cargill. Cuando se termine la obra -cuyo presupuesto es de 4,5 millones de pesos- ese camino lo podrán usar también dos de las empresas más fuertes de VGG: Unilever, que compró en 1992 la ex fábrica de jabones Guereño, y Paladini, que tiene una planta de faena, con capacidad para procesar hasta 220.000 cabezas porcinas al año.

A la avenida pingüina se le sumarán dos proyectos -según describe Murabito- orientados "hacia las zonas más postergadas". Uno se llama "cierre de trama" y apuntará a completar la pavimentación de calles, un trabajo que será acompañado con el tendido cloacal. El otro plan de "zona periférica" se centra en la apertura de calles y la erradicación de villas para reurbanizar distintas áreas de la ciudad.

En total, Murabito recibió de la Nación 18 millones de pesos para llevar adelante durante 2009 el plan de pavimentación.

Otra de las obras que encarará el intendente con plata K será el tendido de cloacas, para lo cual recibió 6 millones de pesos para este año. Con ese dinero pretende elevar en 2009 del 5 al 16 por ciento la superficie de la ciudad con desagües cloacales. La idea es que en 2011, otro año electoral clave, la mitad de Gálvez tenga ese servicio básico. Al dinero que se pautó en Olivos se sumarán 7,5 millones que aportará el gobierno provincial, cuyas obras comenzarán en 18 meses.

Entre los papelitos que anotó Néstor Kirchner en Olivos el 8 de enero pasado, también hubo uno que reservó una partida de 3,3 millones de pesos para la remodelación del edificio municipal de VGG. Con ese dinero, Murabito le cambiará la cara a la planta baja, primero y segundo piso del palacio municipal.

En otra hojita del bloc, el ex presidente garabateó 2,3 millones de pesos que la Nación destinará para la construcción complementaria de viviendas, que se enmarcan en el plan Mejor Vivir. En tres meses se empezarán a refaccionar unas 100 casas, que por diferentes motivos sus dueños u ocupantes -personas con dificultades de adquirir un préstamo por su condición social- no pudieron terminar. A cada beneficiario le otorgarán un monto de 23 mil pesos.

Néstor Kirchner también estampó en la libreta la cifra de 15 millones que el intendente de VGG destinará a un plan de erradicación de villas, que servirá -según advirtió Murabito- para reurbanizar varias zonas de la ciudad. Y por último, entre 10 y 15 millones que servirán para financiar una serie de acuerdos con Desarrollo Social que incluyen planes y pensiones sociales.

"La semana que viene tengo una reunión con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, para charlar sobre el tema de los Aportes del Tesoro Nacional", contó el jefe comunal, que desde enero -cuando se reunió con Néstor Kirchner- viaja una o dos veces por semana a Buenos Aires. Gálvez recibió un monto proporcional de dinero en concepto de ATN luego de que la provincia, a través del decreto Nº 3177, cambiara el listado original que se había confeccionado en la cartera de Interior, que distribuía 2,7 millones de pesos sólo entre 35 localidades santafesinas gobernadas por el peronismo.

A Villa Gobernador Gálvez lo ata una vieja historia con los ATN. Durante el menemismo, el ex intendente Pedro González cobró su devoción y lealtad al riojano con dinero que nunca tuvo que rendir a nadie. Según denunció en su momento la diputada Alicia Gutiérrez a la entonces fiscal Griselda Tessio (actual vicegobernadora), entre 1992 y 1999 González recibió ATN por más de 1,7 millones de dólares.

CELOS. Murabito admitió que en el oficialismo provincial "surgieron algunos celos" y chisporroteos cuando se enteraron de su reunión con Kirchner. En ese espacio político -al que llegó de la mano del senador socialista Juan Carlos Zabalza- siempre observaron con cierta desconfianza el "pragmatismo" del arquitecto.

"En 2011 es probable que yo juegue con Kirchner", promete el intendente. Y a pesar de que aclara que está "cómodo" en el espacio que lidera Hermes Binner, admite: "Me gusta lo progresista y social, pero no lo cívico que encarnan los radicales y el PDP".

En la cúpula del Frente Progresista siempre tuvieron recelos para con el recorrido zigzagueante de su curriculum político, a pesar de su juventud. Murabito compitió en 2003 en un sublema del peronismo, y sus votos le dieron un claro triunfo a la candidata de Pedro González, Graciela Bonomelli, quien fue intendenta hasta 2007. Después del debut electoral, Murabito saltó a las filas del Frente Por la Justicia y el Progreso Social, que lideraba Héctor Cavallero. El Tigre protagonizó un fracaso estrepitoso al no salir ni siquiera él electo diputado. Pero en esos comicios, Murabito había acumulado 4.200 votos, un caudal que le sirvió para ingresar en el Frente Progresista y obtener un triunfo tras el fin de la ley de lemas.

"De Vido me preguntó: Y acá, ¿cuántos votan?"

Jorge Murabito tuvo el primer encuentro con el núcleo duro K el 27 de febrero de 2008, cuando Cristina Kirchner desembarcó en Villa Gobernador Gálvez, junto con el gobernador Hermes Binner, para inaugurar 230 viviendas en un barrio del Sindicato de la Carne. "Cuando subíamos la escalera del escenario, Julio De Vido me preguntó cuántos votantes había en Gálvez. Le conté que hay casi 50 mil. Y que sobran necesidades de todo tipo. Él me dijo que llamara a su secretaria, que me iba a atender", relató Murabito.

"Cuando empezamos a aceitar el contacto, surgió el conflicto con el campo y todo se paralizó hasta enero pasado, cuando me llamó el ex presidente", explicó el intendente villagalvense.

Murabito afirmó que después del encuentro con Kirchner, a quien le detalló y le llevó las carpetas con los proyectos para Gálvez, se le abrieron "todas las puertas" de la administración nacional. "Después de encontrarnos con Néstor nos reunimos con Alicia Kirchner y con José López, secretario de Obras Públicas de la Nación, para cerrar los proyectos", apuntó. Luego, comenzaron a arribar a Gálvez funcionarios de esas carteras para relevar los lugares en los que se van a derivar los planes sociales y se van a realizar las obras.

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