Kirchner otra vez se resiste a hacer concesiones a la oposición

Va contra la opinión de legisladores y ministros. Ya había vetado la idea de anticipar la medida.Por: Atilio Bleta
El fantasma del fracaso de las retenciones móviles recorre al Gobierno y, si bien dicen en el oficialismo que la lección ya está aprendida, florecen las prevenciones por las diferencias -inevitables- acerca de qué es lo más conveniente para conseguir la sanción del proyecto que elimina la jubilación privada.

Un solo ejemplo ilustra el ambiente que se vive tanto en la Casa Rosada como en el Congreso: a un legislador del PJ de peso -no importa a quién- se le ocurrió la conveniencia de anticipar la noticia (antes del acto el lunes) al radicalismo -en la persona de su presidente Gerardo Morales y de los jefes de bloque de Diputados Oscar Aguad y del Senado Ernesto Sanz- de terminar con el sistema de capitalización. Enseguida se sumaron a la iniciativa funcionarios del Ejecutivo con la percepción de que el gesto hacia el principal partido y bloques opositores sería útil para aceitar el debate y encauzar el disenso que estaba cantado en un asunto tan delicado como el del sistema previsional.

Pero el veto presidencial de Cristina Fernández, y trascendió que también de Kirchner, llegó rápido y fue tajante. Había que mantener el secreto y apurar el acto de lanzamiento del proyecto.Resulta que el matrimonio sigue enamorado del efecto sorpresa que dio sus frutos durante la administración de Kirchner (por caso el anuncio del canje de la deuda, o el pago al FMI). Pero pasaron cinco años y medio de administración kirchenrista y el mecanismo en vez de sorprender gratamente está en el punto de producir irritación y desconfianza.

Otra alternativa para ganar consenso en el Congreso pasa por lograr un canal de comunicación más fluido y alentar las presentaciones de los sectores en los medios de legisladores de la UCR, bloque SI, socialistas y radicales K. Todos ellos están filosóficamente de acuerdo con el proyecto. No obstante reclaman reaseguros explícitos por el destino de los fondos, los 94 mil millones de pesos que están en poder de las AFJP, las cuentas capitalizadas de los afiliados que pasarán al control estatal. Y los 15 mil millones de pesos de aportes que ingresarán el año próximo.

Sin embargo, los que impulsan esta movida también temen que llegue la amonestación desde Olivos. En la cúspide del poder parece repetirse la táctica de no hacer concesiones al comienzo del debate de una ley tan importante que impactará en el destino de varias generaciones de jubilados argentinos.

Aunque con este proyecto se espera que el abanico de alianzas sea más amplio que cuando se produjo la derrota del proyecto de retenciones móviles, o la reciente ley de movilidad jubilatoria que tuvo más oposición que la esperada por el oficialismo.

Claro que para ampliar ese abanico de alianzas hay que conceder y ese verbo no suele ser conjugado por los Kirchner.

Cerca del matrimonio aguardan con expectativa la capacidad de negociación que han logrado los jefes de bloque del PJ, Agustín Rossi en Diputados y Miguel Angel Pichetto en el Senado.

Aseguran además los que conocen el mecanismo de la toma de decisiones que Rossi y Pichetto son escuchados en Olivos y tienen capacidad de disuasión.

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