Kirchner se ocupó personalmente de alinear a la tropa legislativa

El santacruceño llamó a varios legisladores para exigirles disciplina y garantizarle la aprobación del plan anticrisis a Cristina. Hubo reunión clave en Olivos
Las coléricas palabras de Néstor Kirchner no fueron casuales. Lo que iba a ser un brindis con los legisladores oficiales para celebrar fin de año y el primer aniversario de Cristina Kirchner en el Ejecutivo se tornó en una arenga que rozó el reto.

En el auditorio se ubicaron ministros, legisladores, intendentes y sindicalistas. En su mayoría del PJ, aunque se entremezclaron algunos pocos aliados extrapartidarios. Más de uno salió sorprendido por el tono y la actitud del titular del peronismo, quien se volvió a poner el traje presidencial mientras Fernández de Kirchner se encontraba aún de visita en Rusia.

“(Kirchner) estaba muy molesto por varias razones. Pero no sabíamos que era lo que iba a decir en su discurso”, atinó a contar un referente kirchnerista que suele ingresar en la Quinta de Olivos.

Sin embargo, según pudo saber El Cronista, fueron varios lo motivos que irritaron al patagónico. Fundamentalmente, y por eso eligió el encuentro legislativo para plantearlo, Kirchner estaba “preocupado” por el panorama que le aguardaba al oficialismo un día más tarde (ayer) en el Congreso en donde se debatieron leyes fundamentales para el Gobierno, como el paquete de medidas anticrisis, que incluye el blanqueo de capitales, que se trató en Diputados, y la Emergencia Económica, en el Senado.

Antes de ir al edificio del Correo Central, donde anteayer se hizo el acto K, varios legisladores desfilaron, casi en secreto, por la residencia presidencial de Olivos. Allí los recibió el ex presidente, quien estaba junto al ministro del Interior, Florencio Randazzo.

El objetivo: sumar adhesiones para habilitar el debate en la Cámara Baja. Pero no quedó todo ahí, ya que Kirchner no abandonó su estado de preocupación. Ayer volvió a convocar a Randazzo y ambos hicieron arder las líneas telefónicas en innumerables conversaciones con los jefes de la bancada oficial, Agustín Rossi (Diputados) y Miguel Pichetto (Senado).

Pero, según contaron fuentes K a este diario, varios gobernadores también recibieron un llamado desde Olivos. Fue así como Kirchner ordenó la tropa para que las leyes que necesita imperiosamente Cristina tuvieran su paso por el Congreso. “A primera hora del día parecía que la cosa se complicaba. Pero después se destrabó”, reveló un colaborador presidencial que admitió la intensa jornada en la que hicieron arder teléfonos.

El operativo tuvo sus frutos, ya que entre los casos más llamativos, la diputada Paola Spatola, antes alineada con Felipe Solá, brindó quórum.

Lo mismo hicieron los legisladores del ARI de Tierra del Fuego, que responden a la gobernadora Fabiana Ríos, quien enfrenta tiempos políticos y económicos difíciles en la provincia, y los diputados de Santiago del Estero alineados con Gerardo Zamora, quien integró la comitiva presidencial en Rusia. Una vez que se abrió el debate en el Congreso volvió la calma en Olivos, por lo que Kirchner se metió nuevamente en el armado electoral para el próximo año, en el cual selló un acuerdo con la Democracia Cristiana para sumarlos a la meneada Concertación.

Pero el enérgico discurso K también tuvo otra razón para el enojo: el peronismo disidente bonaerense y la endeble alianza con el PJ Santa Fe hacen que el patagónico dude en las candidaturas de cada territorio que le aseguren un caudal de votos importantes en 2009 para tranquilidad de Cristina y del proyecto K para 2011.

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