Kirchner se mostró con Moyano: "Con Hugo está todo fantástico"

El Gobierno busca recomponer la relación tras el fallo de la Corte Suprema.

Por: Leonardo Mindez

Con Hugo está todo fantástico". Néstor Kirchner acababa de terminar su discurso en la quinta que perteneció a Juan Domingo Perón en San Vicente y caminaba rodeado de jóvenes y señoras mayores. Acalorado, apretujado por los que pugnaban por una foto con él, escuchaba las preguntas de Clarín pero las esquivaba con una sonrisa. Hasta que se le mencionó el disgusto del secretario general de la CGT por el fallo de la Corte y sus reclamos de plus salariales, y dobles o triples indemnizaciones. Entonces sí, se frenó para ratificar que con Hugo Moyano todo marcha sobre ruedas.

Aunque no sea del todo cierto y diversas fuentes, tanto en la Casa Rosada como entre los gremialistas, ratifiquen que hubo enojos mutuos en los últimos días, Kirchner quería ayer mostrarse junto a Moyano y despejar los rumores.

Ambos compartieron entonces una mesa bajo el sol, en los jardines de la quinta de Perón, a la que también se sentaron Daniel Scioli, Alberto Balestrini y Aníbal Fernández. Durante su discurso, Kirchner se refirió cuatro veces en forma cariñosa al "compañero Hugo". Un rato antes, el propio Moyano había ratificado su fidelidad al Gobierno y al modelo y convocado al peronismo a "evitar que los agoreros que quieren desestabilizar al Gobierno puedan perjudicarlo". El objetivo estaba cumplido.

Hasta hace pocos días, el presidente de justicialismo no iba a celebrar el día de la militancia, que recuerda el retorno del general Perón al país, el 17 de noviembre de 1972. Recién el fin de semana aceptó la invitación del intendente de San Vicente, Daniel Di Sabatino, para sumarse a un encuentro informal con un grupo de la juventud peronista de la Provincia.

Pero ayer por la mañana, cuando supo que la CGT y las 62 organizaciones tenían programado su propio acto para la tarde en la quinta, decidió una movida sorpresiva de las que le gustan y convocó a Moyano, ministros e intendentes a que se sumaran a un pequeño acto al mediodía en el mismo lugar. Todo se armó tan a las corridas que los caciques bonaerenses no tuvieron tiempo de movilizar como es su costumbre. Y Kirchner habló ante una escasa concurrencia que no llegaba a las 200 personas.

No le disgustó. Estaban las cámaras de TV y los fotógrafos para transmitir sus palabras y mostrar su saludo con Moyano. Además, la escasa y pacífica concurrencia evitó cualquier manifestación violenta, como la que frustró la presencia del entonces presidente el día del traslado de los restos de Perón a San Vicente, dos años atrás.

Ayer Kirchner tuvo su revancha en la quinta y la aprovechó para despacharse a gusto contra la oposición, la prensa (ver Más críticas...), las calificadores de riesgo, el neoliberalismo y el Fondo Monetario Internacional.

Dijo que la cumbre del G-20, que se reunió en Washington "no soluciona los problemas" porque muchos de los países que estuvieron representados "son los responsables directos" de la crisis y que Cristina estuvo allí "para levantar la voz de los países olvidados".

Al terminar, Kirchner y el resto de los dirigentes caminaron hasta la descomunal estructura de mármol y piedra donde, detrás de un doble vidrio, se encuentran los restos de Perón. Todos aplaudieron y algunos pocos vivaron al general.

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