Kirchner, Massa y Aníbal F le pidieron clemencia a Tinelli

El mensaje del ex presidente llegó a través de Fabián Scoltore, director general de Ideas del Sur. También llamaron el jefe de Gabinete y el ministro de Justicia. Los tres se mostraron más preocupados por preservar la imagen de Cristina que por las imitaciones de ellos mismos. Le sugirieron a Kirchner que vaya al programa para contrarrestar el "efecto De la Rúa".
Más obsesionado por la "construcción del relato" que por la realidad misma, el Gobierno jugó al menos tres de sus principales figuras para evitar que un programa humorístico lastime aún más su herida popularidad.

Néstor Kirchner, Sergio Massa y Aníbal Fernández se comunicaron en persona con las autoridades de la productora Ideas del Sur para que excluyan al personaje de Cristina de "Gran Cuñado", el segmento del programa ShowMatch que comenzará a salir mañana, lunes 11, por Canal 13.

PERFIL pudo confirmar que el pedido más efusivo fue el del marido de la Presidenta. Y cosistió en que "la saquen, lisa y llanamente".

Menos vehementes resultaron los llamados telefónicos de Massa y Fernández, quienes hicieron su trabajo al transmitir la preocupación oficial por un eventual "efecto De la Rúa" y por "preservar la imagen presidencial en un momento tan delicado", pero también se mostraron muy divertidos con los detalles de sus propios personajes de ficción. Sonaban "chochos de la vida", en ese aspecto extrainstitucional.

Al borde de una campaña electoral en la cual pretenden plebiscitar su gestión con un irritativo a todo o nada, los mandamás del kirchnerismo se empecinan en no entender que nada los "delarruiza" más que este tipo de gestos de debilidad. Parecen creer, como Fernando de la Rúa, que un eventual papelón televisivo los colocaría más cerca del helicóptero que cualquiera de sus errores como gobernantes.

Así, ambos se zambulleron en la tormentosa calma del fin de semana en Olivos preocupados por dos cosas básicas: el cierre de las listas para el 28 de junio y un arranque de campaña con "Gran Cuñado" en el aire.

Lo primero fue apenas un trámite, en el que sólo se dedicaron a manejar los tiempos con la mayor intriga que hoy puede provocar en la sociedad una decisión política de esa naturaleza. El verdadero nudo estomacal se los provoca la incertidumbre en cuanto a qué efectos nocivos pueden sumar esos eventuales 40 puntos de rating, que equivalen a cuatro millones y pico de votantes.

Todo vale. Podrá decirse (y con razón) que es algo muy grave llamar a una productora desde el Gobierno para pedirle o exigirle que cambie una u otra cosa de sus contenidos artísticos o periodísticos. Sin embargo, no ha sido lo único (ni acaso lo más grave) que se hizo desde Balcarce 50 para evitar que "Gran Cuñado" pueda convertirse en una ridícula arma letal.

Hace un mes y medio, no bien apareció la información de que el segmento de imitaciones políticas de ShowMatch volvería este año, se supo que una jauría de sabuesos de la AFIP se había instalado en Ideas del Sur. Nadie lo desmintió. Y, lejos de ello, el 23 de abril último la Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina (ADEPA) publicó una solicitada en la que denunciaba "la irregular y arbitraria persecución fiscal que están sufriendo los medios gráficos y audiovisuales de todo el país".

Ante esa realidad, caería de maduro que la decisión de lanzar al ruedo la nueva ley de radiodifusión (en coincidencia con la campaña electoral) forma parte de una serie de acciones disciplinadoras hacia los medios, donde al Grupo Clarín (dueño del 30% de Ideas del Sur) le cabe el papel de enemigo público número uno, tras años de rudo romance.

La ruidosa visita de militantes de la JP-Evita al programa radial de Nelson Castro, el viernes en la Feria del Libro, debería ser inscripta en la misma movida. Sólo queda desear que el próximo hecho no sea más violento.

Hago lo que quiero. Esta semana, mientras celebraban lo cordial que había sido la entrevista que le hicieron a Kirchner en Telefe (su canal preferido), los asesores de campaña del ex presidente le acercaron una idea provocadora.

—Lo mejor sería caer de golpe en ShowMatch y matarse de risa. Usted quedaría como un duque y si hubiera algún costo que pagar, lo pagaría Tinelli –fue la propuesta, adjudicada a Alfredo Scoccimarro, vocero de Kirchner y subsecretario de Medios de la Nación.

—Ni en pedo. Ustedes hagan lo que quieran, pero yo hago lo que quiero –habría sido la respuesta del jefe.

Don Néstor también se negó a grabar spots de campaña y a hacer fotos posadas para los afiches callejeros. El hombre sigue confiando en que "el contacto directo con el pueblo" es su mejor marketing.

Hubo algunos insultos para Marcelo Tinelli en esa reunión. El ex presidente se quejó de que un amigo llegara al punto de no atenderle el teléfono. Se ve que tomó como una pésima excusa el argumento de que "Marcelo está a full con el programa y bastante golpeado por lo de su separación".

De amigazo a destituyente

Siempre fue una relación con altibajos. Hubo abrazos, insultos, fotos de campaña, desencuentros, obras públicas como regalo de fin de año en Bolívar y poco casuales visitas de la AFIP a Ideas del Sur. El poder político del matrimonio Kirchner y el poder mediático de Marcelo Tinelli se otorgaron mutuos beneficios y también se sacaron chispas.

En el arranque de la gestión K, Tinelli soportó las críticas por su alianza con el gobierno, demostrada a los besos y los abrazos cuando el conductor-empresario hizo una fiesta tras la compra de Radio del Plata. La misma radio le acarrearía fuertes discusiones con la Casa Rosada por el tono crítico que fue cobrando la programación en las voces de Jorge Lanata, Nelson Castro o Alfredo Leuco. La radio jamás le dio ganancias, y terminó vendiéndosela en enero a empresarios kirchneristas.

El apellido Tinelli sonó fuerte al menos dos veces como candidato a hacerse cargo de la programación de Canal 7. Se dio casi por hecho un acuerdo en tal sentido allá por junio-julio de 2003. Y el rumor reapareció a fines de 2008, aunque más débil.

El momento de mayor tensión se vivió en abril de 2007, cuando, durante una sesión parlamentaria, Alberto Fernández (entonces jefe de Gabinete) vinculó a Tinelli con el caso Skanska, a raíz de supuestas "facturas truchas" detectadas en la comercialización de publicidad por parte de Ideas del Sur. Fue cuando Tinelli se preguntó al aire: "¿Este Alberto Fernández no será el López Rega de Kirchner?".

Hicieron rápido las paces. El 22 de octubre, Cristina cerró su campaña en Bolívar junto al "querido Marcelo". E inauguró el polideportivo local.

Comentá la nota