Kirchner, Macri y el voto peronista

Por Fernando Laborda

En las últimas horas, uno de los encuestadores preferidos de la quinta de Olivos se comunicó con el ex presidente Néstor Kirchner para hablar sobre el impacto que podía tener en la opinión pública el caso de espionaje que afectó al gobierno de Mauricio Macri. El consejo del analista fue contundente: "Hay que seguir desgastándolo. Macri es el único que te discute a los de abajo".

La interpretación del conocido encuestador, que se negó a revelar su nombre, es que, entre todos los potenciales adversarios del kirchnerismo en los próximos comicios presidenciales, el jefe de gobierno porteño es quien mayor anclaje tiene en los sectores socioeconómicos más bajos de la población. "Su pasado como presidente de Boca es un valor agregado que no tiene ningún otro candidato en ese segmento de la pirámide social", le explicó a Kirchner el analista de opinión pública.

Tras la dura embestida de dirigentes kirchneristas, encabezados por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, contra Macri, no faltaron quienes en el oficialismo expresaron ciertas dudas frente a esa estrategia de desgaste del jefe de la ciudad de Buenos Aires desde la Casa Rosada. Es que hasta hace pocas semanas el propio Kirchner se mostraba convencido de que Macri era el enemigo ideal para enfrentar en una elección presidencial.

Sin embargo, hubo quienes advirtieron en el oficialismo que, pese a tener un perfil más conservador que progresista, Macri gozaba de una imagen positiva bastante homogénea en todo el país y que, incluso, era mejor visto en el interior que en la ciudad donde gobierna.

"Es cierto que Julio Cobos está mejor que Macri tanto en imagen positiva como en intención de voto. Pero Macri tiene más potencial para pelearle votos a un eventual candidato kirchnerista en el segmento socioeconómico más humilde", razonó un allegado al ex presidente Kirchner. Quienes apoyan esta posición en el oficialismo, parecen estar claramente convencidos de que los Kirchner deben, ante todo, tratar de consolidarse en los sectores peronistas tradicionales, para lo cual les resultaría funcional intentar sacar del ruedo a Macri.

Claro que una estrategia parecida pergeñó Kirchner en las elecciones del 28 de junio en la provincia de Buenos Aires con resultados negativos. Intentó recostarse sobre el poder de los intendentes y sobre el segundo cordón del conurbano, donde residen los sectores más empobrecidos de la población. Sin embargo, la ventaja que obtuvo en esa porción de la provincia no le alcanzó para doblegar a la lista encabezada por Francisco de Narváez.

El drama de los Kirchner no guarda relación con sus adversarios políticos. Hoy su verdadero drama es que demasiados ciudadanos comienzan a dárseles vuelta, como lo demuestra la caída que está experimentando en los más serios estudios de opinión pública el matrimonio presidencial.

A tal punto que, a principios de noviembre, la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner apenas era del 18 por ciento, al tiempo que su imagen negativa trepaba al 55 por ciento, según la consultora Poliarquía. Dos datos que representan su peor registro histórico, más bajo aun que durante el más difícil momento de su conflicto con el campo.

Comentá la nota