Kirchner, Macri y el día después

Por: Ricardo Kirschbaum

Kirchner y Macri, por separado, han salido a hablar de la pos elección, dando por descontado el resultado del 28 de junio. El ex presidente y jefe supremo del oficialismo ya puso en marcha la estrategia de despejar la incertidumbre que su propia táctica había generado. ¿Qué dijo Kirchner? Que asumirá el cargo para el que se postula; que analizará con Scioli si conviene que el gobernador renuncie a su cargo y se convierta en diputado o si permanece en la Casa de Gobierno en La Plata; y que la versión sobre una "renuncia" de Cristina en el caso que perdiera la mayoría es "absurda".

La estrategia de Kirchner se va ajustando a la marcha de las encuestas. La conducta más amable que está exhibiendo dista de aquel discurso acerado y apocalíptico que pronosticaba la explosión del país si Cristina perdiera la mayoría legislativa.

Esa posibilidad sigue en pie. Más aún, hay mediaciones que ya la convierten en una certeza. Esos números los conoce Kirchner, así como está convencido que el número total de votos, como la diferencia global con la oposición, le garantizará un piso que le permitirá ser el principal elector del candidato 2011, entre los que no se contará al binomio de Olivos.

Allí es donde Scioli juega sus cartas y espera que su sacrificio supremo sea recompensado.

Macri, en cambio, está apostando al agotamiento del ciclo de los Kirchner y a que el país será gobernado por otro elenco político, aún surgido del propio peronismo. Quiere acelerar los tiempos para posicionarse en el debate que se planteará apenas se cuenten los votos. El jefe de gobierno quiere postularse a la Casa Rosada y, para ello, precisa que el peronismo necesite de su presencia. Por eso apuesta a una transición ordenada.

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