Kirchner no llegó a Diputados, pero ya provoca tensiones

Rossi evalúa su continuidad como jefe del bloque; especulaciones y peleas por la sucesión
Todavía no puso un pie en el Congreso, pero la sola mención de que en cuatro meses se acomodará en una banca en la Cámara de Diputados ya provoca escozor e incertidumbre en la propia bancada oficialista.

El ex presidente Néstor Kirchner prometió que el 10 de diciembre asumirá su mandato como diputado y afirmó que no desea ocupar ningún cargo institucional relevante, ni la presidencia de la Cámara ni la jefatura del bloque. Pero en el oficialismo descreen que semejante actor político se diluya en el recinto como un diputado raso más; están convencidos de que, en las sombras, será quien maneje los hilos de la tropa oficialista en el Congreso para resistir a la oposición, que será mayoría en el próximo recambio legislativo.

Esto explica por qué Agustín Rossi (FPV-Santa Fe) está sumergido por estos días en un mar de dudas y evalúa si debe continuar o no como jefe del bloque de diputados kirchneristas. "Rossi no es un tipo dócil y no le gusta ser el ?chirolita´ de nadie", sintetizan quienes lo conocen bien.

Rossi ha demostrado como pocos su lealtad al kirchnerismo, pero en el último tiempo intentó imprimir vuelo propio y mayor apertura a su bloque, convencido de que es la única vía para asegurar la unidad de la tropa y, por consiguiente, la sanción de las leyes.

Pero estas actitudes no fueron siempre bien recibidas por la Casa Rosada. Sin ir más lejos, hace dos semanas, cuando la oposición y la presión social acorralaban al Gobierno por el tarifazo de gas, la propia bancada oficialista, poco entusiasta en acompañar al Gobierno en esta pelea, conminó al ministro Julio De Vido a que diera marcha atrás. Así lo hizo, pero desde entonces Rossi se ganó el encono del ministro. Kirchner también hizo trascender su enojo con sus legisladores.

Pero estos aires de autonomía prometen continuar. Los legisladores oficialistas no descartan avanzar en una ley de tarifa social -también resistida por De Vido- y debatir una asignación generalizada para los sectores sociales más vulnerables.

"Como primera minoría estaremos obligados a negociar con la oposición, pero Néstor no tiene en sus genes la palabra ?consenso´ y trata de ?cobardes´ a los que no doblan las apuestas como él", se sinceraba un encumbrado legislador oficialista.

Por de pronto, en los pasillos parlamentarios suenan todo tipo de rumores, entre ellos que José María Díaz Bancalari (Buenos Aires), hombre de confianza de Kirchner, podría suceder a Rossi. En las últimas elecciones legislativas, Díaz Bancalari fue electo diputado provincial, por lo que debería abandonar la Cámara de Diputados el próximo 10 de diciembre. "Salvo que me pidan que me quede", desliza a sus amigos.

Lo que sí es un hecho es que Kirchner hará acto de presencia en la Cámara baja. Ya se aseguró el más amplio despacho del tercer piso del palacio del Congreso, donde se alojan las oficinas oficialistas: es el que hoy ocupa Patricia Vaca Narvaja (Córdoba), vicepresidenta primera de la Cámara baja, que termina su mandato para asumir como nueva embajadora en México.

El despacho, además de espacioso, cuenta con una ventaja importante: tiene comunicación interna directa con la oficina que hoy ocupa Rossi y, por medio de un discreto ascensor, descenso directo al despacho de la presidencia de la Cámara, a cargo de Eduardo Fellner (Jujuy), que pretende seguir en su cargo.

Todo indicaría que el paso de Kirchner por el Congreso no será testimonial y que asumirá su banca para "defender el gobierno de la Presidenta", como anticipó a sus fieles. La duda que carcome a los legisladores es si el ex jefe de Estado entenderá que el escenario mutó y que la política de la imposición deberá cambiar por la de la negociación.

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