Los Kirchner, lejos de los chiches tecno que fascinan a Barack Obama

Los Kirchner, lejos de los chiches tecno que fascinan a Barack Obama
Mientras el presidente electo de EE.UU. empieza a extrañar su BlackBerry por indicación de la CIA, Cristina apenas usa internet para leer noticias. Néstor, en tanto, sigue escribiendo en cuadernos tapa dura.
Mientras Barack Obama se encamina hacia la Casa Blanca y empieza a extrañar la amada BlackBerry que la Central de Inteligencia (CIA) le sacará por razones de seguridad, la Argentina está lejos de una discusión semejante. La presidenta Cristina Fernández, aun en lugares tan lejanos como Cuba, donde se encuentra hoy, evita usar todo tipo de nueva tecnología para la comunicación con su entorno y apenas aprovecha internet para leer algunos portales de noticias. En tanto, Néstor Kirchner, según confiesan quienes los frecuentan habitualmente, anota todo en su modesto cuaderno Rivadavia de tapa dura. Pero eso no impide que varios miembros del gabinete nacional se muestren bastante cercanos a los fierros tecnológicos. El más fanático, por lejos, es Aníbal Fernández, quien todos los días elige el chat y otras modernas formas de hablar con colaboradores y periodistas.

“Cristina no lleva consigo ningún tipo de celular, mucho menos una BlackBerry”, reveló a este diario uno de los funcionarios que frecuenta a la Presidenta tanto en la Casa Rosada como en Olivos. “Muy pocas veces la vi frente a una PC. No usa mensajes de texto porque no tiene celular, no chatea, al menos nunca la vi. Alguna vez recibe algún informe de algún ministro vía mail, pero en general se lo traen impreso. Sólo en algunas ocasiones ingresa a alguna página de noticias”, sostuvo un ministro.

Por su parte, Kirchner es aún menos tecno. “Si Barack es BlackBerry, Néstor es Rivadavia tapa dura”, sintetizó, con gracia, uno de sus principales consultores. Su ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuenta que cuando su correo electrónico fue violado, en 2006, Kirchner le dijo: “Jodete, vos me cargás por el cuadernito, pero fijate si a mí alguien me lo puede hackear, ¡je, je je!”. Tampoco Néstor K portaba celulares, menos aún usaba PC. De chat, ni hablar.

Sin duda, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, está a la cabeza de la tecnología entre los funcionarios de la administración nacional. “Es el hombre más cibernético de la gestión K”, apuntó un colaborador de la Presidencia. Tiene una PC en su mesa donde el Messenger está siempre activo. Una de sus paredes está virtualmente tapizada de aparatos de tevé sintonizados en canales de noticias y, como Barack, no se despega ni un minuto de su BlackBerry. Uno de sus colegas está sorprendido de la velocidad con que contesta los e-mails. “No tarda más de tres minutos, esté donde esté”, reveló. Tiene handy y otro de los consultados se extrañó de la habilidad que muestra para chatear con alguien, mientras sostiene una conversación telefónica con otro.

Lo que está muy popularizado entre la clase política local es el uso de los Nextel. Sucede que, por razones de seguridad, el sistema de radio es más difícil de interceptar que una comunicación vía celular. De todos modos, desconfiados, cuando no quieren arriesgarse a que sus conversaciones resulten expuestas a los inescrupulosos hackers, apelan al viejo cara a cara.

El jefe de Gabinete Sergio Massa de lo que no se despega jamás es de su portátil Sony Vaio, desde donde accede a internet, incluso mientras viaja a Pinamar los fines de semana. Al igual que Fernández, es un adicto a su BlackBerry Nextel. El iPhone prefiere dejarlo en manos de sus colaboradores.

La ministra de Salud, Graciela Ocaña, dijo a Crítica de la Argentina que también le iban a tener que cortar la mano para alejarla de su BlackBerry. “¿Sabés qué pasa? De esta manera estoy siempre al tanto de lo que sucede”, señaló, haciendo honor al apodo de hormiguita, por su afección al trabajo.

En cuanto a los gobernadores, el chubutense Mario Das Neves chatea cada quince días con los ciudadanos que desean realizarle consultas y sólo tiene un mail oficial que usa exclusivamente para lo que concierne a su gestión. Pero eso está más vinculado con su promoción como candidato a presidente que con su necesidad personal de comunicación con el mundo que lo rodea.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, siempre viaja con su mini laptop descripta por uno de sus asistentes como “una Ferrari”. También utiliza el correo electrónico y el chat para comunicarse con sus colaboradores.

Fuera del PJ, Fabiana Ríos, la gobernadora de Tierra del Fuego del ARI, usa mucho los mensajes de texto (SMS) para comunicarse con los miembros de su gabinete y sigue teniendo el mismo número de teléfono que cuando estaba en el llano, aunque si no identifica a quien la llama, no atiende. El gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, usa una casilla de correo oficial y para el uso personal prefiere una vieja dirección de Hotmail. Para hablar por teléfono prefiere un iPhone.

Los intendentes también se valen de los avances tecnológicos. El de Morón, Martín Sabbatella, por ejemplo, como Ocaña, usa su blackBerry para estar siempre conectado. En su gestión implementó todo tipo de dispositivo tecnológico para difundir información. Desde blogs hasta YouTube pasando por Facebook y SMS.

Algunos se ilusionan con que, ahora que Obama deja su modernísima BlackBerry, mire al sur y averigüe el precio de los prácticos Rivadavia de tapa dura.

Sarkozy, el amante de los mensajes de texto que resultó hackeado

La frase que disparó la polémica la pronunció el presidente electo de los Estados Unidos: “Tendrán que arrancármela (la BlackBerry) de las manos” advirtió la semana pasada, después de que desde la CIA le recomendaran desistir de su uso por “razones de seguridad nacional”.

Por ese tipo de situaciones, en los Estados Unidos, por ley (la Presidential Records Act), no está permitido que el presidente disponga de dispositivos de comunicación por fuera del control de los organismos de seguridad.

La posibilidad de que las comunicaciones de altos mandatarios sean interceptadas dio lugar a múltiples papelones en varios países. Entre los escándalos más conocidos, está el del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien le mandó un SMS a su ex esposa Cecilia Ciganer para reconciliarse con ella mientras le seguía hablando al oído a Carla Bruni.

O las conversaciones del príncipe Carlos de Inglaterra con quien por entonces todavía era su amante, Camilla Parker-Bowles.

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