Kirchner, lejos de la butaca UNASUR

Por: Pablo Ibáñez

Los fracasos no tienen padres. El operativo trunco para entronar, a las apuradas, a Néstor Kirchner en la UNASUR respeta esa lógica brutal, pero es fácil detectar responsables y, sobre todo, un dato profundo: el patagónico está, desde ayer, más lejos de esa corona.

En Quito, a la cumbre de traspaso del mando pro témpore de Michelle Bachelet a Rafael Correa, faltaron los tres presidentes que objetan, con intensidad matizada, la proclamación de Kirchner al frente de ese organismo continental.

La ausencia de Tabaré Vázquez (Uruguay), Álvaro Uribe (Colombia) y Alan García (Perú) no tuvo como motor primordial el caso Kirchner, pero el fantasma de una maniobra sorpresa para someter a votación el cargo contribuyó para que Vázquez y García se fuguen.

La semana pasada, Uribe avisó que no iría a Ecuador a prestarse a un castigo de sus vecinos «hostiles», como definen en Bogotá a Correa, Hugo Chávez y Evo Morales. Luego Tabaré envió a su vice, Rodolfo Nin Novoa, y García arguyó fallas en su avión para llegar tarde.

El azar es, a veces, demasiado predecible: Uruguay, Colombia y Perú son las tres voces que plantean reparos a la designación de Kirchner. En criollo: ayer, en Ecuador, se elevaron de uno a tres los vetos a la proclamación del patagónico al frente de la UNASUR.

Correa, promotor de la candidatura de Kirchner e impulsor de que se elija por mayoría en la cumbre de Quito, manoteó el atajo de que otro frente conflictivo -además del pacto militar entre Colombia y EE.UU.- contaminaría su asunción por otro mandato en Ecuador.

Los Kirchner nada pueden reprocharle. Desplegó, por intermedio de su canciller, Fander Falconí, una diplomacia intensa para recolectar voluntades a favor del patagónico. Sin éxito, aceptó, en otro gesto al matrimonio, pagar el costo del fracaso.

Es probable que haya sido su última apuesta. En rigor, nada permite presumir que el escenario dé un giro positivo. Hasta ahora, Uribe fue el menos explosivo, porque entre el patagónico y un chavista o un delegado de Morales o Correa, dice que prefiere al argentino.

García, sólo en nombre de la hermandad histórica entre la Argentina y Perú, había deslizado que aceptaría a Kirchner a pesar «del destrato» hacia su Gobierno. Una factura por el respaldo del patagónico a su rival, Ollanta Humala, también patrocinado por Chávez.

Fue un poco más lejos: en Buenos Aires, el año pasado su canciller, José Antonio García Belaunde, anticipó que Perú no votaría a Kirchner en tanto Montevideo no revea su negativa. «Hay que buscar un candidato que genere mayor consenso», señaló el diplomático.

El Gobierno uruguayo, en tanto, reforzó su negativa y deslizó, por vías informales, que analizará la posibilidad de abandonar la UNASUR si se proclama al patagónico. Montevideo invoca, para su rechazo, la inacción del Gobierno argentino ante los cortes de Gualeguaychú por las pasteras contaminantes.

Ayer, de paso por Buenos Aires como parte de la campaña del Frente Amplio, Danilo Astori -ex superministro de Vázquez y probablemente futuro vice de José «Pepe» Mujica- ratificó esa postura.

-¿Uruguay mantiene su negativa a la postulación de Kirchner en la UNASUR? -le preguntó, ayer, Ámbito Financiero.

-Ésa fue la determinación tomada por el Gobierno, con respaldo pleno del pueblo uruguayo, y yo como candidato la acompaño.

-¿Es probable que se evalúe abandonar la Unión si se elige, sin unanimidad, a Kirchner?

-No puedo hablar en nombre del Gobierno; soy candidato. Lo que puedo afirmar es que apoyé, apoyo y seguiré apoyando la decisión tomada por el presidente Tabaré.

-El argumento para el rechazo es la continuidad de los cortes en el puente que une Gualeguaychú y Fray Bentos.

-Exacto. En ese caso, no se verificaron cambios. Como la situación sigue igual, la actividad de Uruguay (respecto de la UNASUR) también se mantiene.

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