Kirchner en su laberinto

Por: Ricardo Roa

Ahora no sólo se sabe que el Gobierno ocultó la dimensión de la Gripe A por los comicios. También que consumió una montaña de plata para apuntalar la campaña. El 83% del presupuesto para viviendas. Y el 70% del fondo de obras para municipios. Obvio, mucho más que el grueso se gastó en Buenos Aires y el Conurbano (En la campaña se gastó el 83 % del presupuesto de viviendas).

Está visto que ninguna de las dos cosas permitió la victoria. Que la Caja no es imbatible. Ni el dinero cosecha siempre votos. Un dinero que además comienza a escasear: como en la metáfora peronista, los ingresos suben por la escalera y el gasto por el ascensor. Y a este paso, el 2009 cerrará con déficit fiscal. Kirchner lo sabe. Los gobernadores también.

Esto sucedía antes del 28. Lo nuevo es que a Kirchner se le escurrió poder político. Está recluido para ver cómo conserva el que le queda. Y si hay chances de recuperar. En todos estos días salió una sola vez de ese laberinto. Fue para mostrarse con sus intelectuales más fieles y criticar a Reutemann, que es quien más claramente lo amenaza dentro del peronismo. Autocrítica, cero.Fracasó con la entronización apurada de Scioli en el PJ. Que duró lo que un suspiro: no hay gobernador ni dirigente decidido a convalidar el kirchnerismo residual. El mismo Scioli, al fin otro derrotado, comprendió que su vicariato era insostenible. Necesita concentrarse en Buenos Aires, hacer una buena gestión y esperar que sus competidores se manquen. Ayer Das Neves y Schiaretti fueron derecho con sus reclamos a Cristina. Otros tiempos: antes se peregrinaba hacia Néstor. Kirchner insinúa una vuelta a la transversalidad. Pero ahora que fue derrotado, le será mucho más difícil reconstruir aquello que nunca construyó.

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