Kirchner juega una carrera contra el tiempo en el conurbano

Por Luis Majul

En los últimos días, a Néstor Kirchner sus colaboradores directos lo notaron contento, pero también preocupado. No es una contradicción, ni algo inexplicable. Un funcionario de su confianza que concurre de lunes a viernes a la Quinta de Olivos lo argumentó así:

-Está contento porque le trajeron números que lo muestran ganando junto a (Daniel) Scioli en la provincia de Buenos Aires. Y también está preocupado porque sabe que la situación es inestable, y que hasta el 28 de junio puede pasar cualquier cosa.

¿Qué significa "cualquier cosa"? ¿Qué dicen esos números?

Los números, según la fuente, indicarían que la lista con las ‘candidaturas testimoniales’ del ex presidente y el actual gobernador obtendría, si la competencia fuera hoy, "por lo menos el 35 por ciento de los votos". Así, el Frente para la Victoria vencería de manera "ajustada, por algo más de 5 puntos" a la lista encabezada por Francisco de Narváez.

Pero, aún si el funcionario estuviera en lo cierto, ganar así una elección que Kirchner presenta como de vida o muerte ¿es para ponerse tan contento?

-Alcanzaría para decir que lo logramos. Alcanzaría para decir que triunfamos contra toda la oposición y contra la mayoría de la prensa, que es la mayor oposición. Y alcanzaría para que ni siquiera los medios más críticos pudieran ignorar que Néstor ganó en la provincia más importante del país- explicó la misma fuente, quien ahora trabaja para sentar al ex jefe de Estado con algunos periodistas (aún con los que considera los más críticos).

La preocupación de Kirchner también tiene su justificación. El esposo de la Presidenta quiere saber, por ejemplo, hasta dónde lo afectarán a él y a Scioli el asesinato del camionero Daniel Capristo en Lanús.

Un encuestador no oficial cita precisamente a ese distrito para afirmar que día a día el oficialismo pierde más votos.

-Hoy, en Lanús, hay un empate entre Kirchner y De Narváez. Y estos números no llegaron a computar la indignación por la muerte de Capristo. Tampoco el odio a todo lo que huela a ‘oficial’, como lo demuestra el brutal ataque al fiscal Lázari. Perón decía que para saber el resultado electoral en la provincia había que medir a Lanús, una intendencia emblemática del primer cordón. Si esto sigue así, si la ola de bronca contra el apellido Kirchner continúa, es posible que la inclusión de Scioli apenas les alcance para un empate técnico.

¿Y que pasará en el segundo cordón del conurbano bonaerense, cuando el repudio todavía subterráneo a las candidaturas testimoniales comience a llegar a las barriadas más pobres, mezclado con la indignación por los hechos de inseguridad?

Los hombres de Kirchner afirman que de allí lograrán la mayor diferencia, pero el encuestador no oficial no está de acuerdo:

-Hoy, por ejemplo, en Moreno, que pertenece al segundo cordón, hay una situación de empate. Y si volvemos por un momento a otro distrito emblemático del primer cordón, como Tres de Febrero, donde reina Hugo Curto, está claro que Kirchner está perdiendo por siete puntos.

Justo sobre ese punto trabajan Kirchner y sus operadores. Ellos aseguran que Curto terminará aceptando la candidatura a concejal, y que en los próximos días intendentes que aparecían como dudosos anunciarán su compromiso incondicional con el proyecto que encarnan ‘Néstor y Cristina’.

La insubordinación de Santiago Montoya, el Gran Recaudador, fue castigada en muy pocas horas, porque tanto Kirchner como Scioli temieron que se propagara por todo el territorio de la provincia. Mientras el gobierno le cambia el cuerito a la última canilla que gotea, nuevas filtraciones amenazan con provocar una próxima inundación.

Primero fue el adelantamiento de las elecciones, ante la certeza de que en octubre se produciría una fuerte derrota. Sin embargo, todo parece indicar que no alcanzó.

Más tarde se presentaron las denominadas listas testimoniales, para obligar a los intendentes a jugar las fichas junto con las del ex presidente y ‘jugar’ a Daniel Scioli como el mejor candidato, capaz de evitar una fuga de votos irrecuperable. Esta vez, ¿alcanzará?,¿O se debería esperar una nueva ‘jugada magistral’ en las próximas horas?

En definitiva, Kirchner juega una carrera contra el tiempo. Una competencia que todavía ningún mortal ganó, y que va más allá de las próximas elecciones.

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