¿Va Kirchner a la interna del PJ o negocia antes?

Por Diego Valenzuela

Finalmente, se activó la legitimidad que surgió de las urnas el 28 de junio. En la asunción de los nuevos diputados, la oposición forzó un acuerdo desventajoso pero realista para el oficialismo, que mantiene la presidencia de la cámara pero resigna posiciones en las comisiones, canal fundamental para la sanción de leyes. A Néstor Kirchner le tocó encarar su primera experiencia legislativa en el peor momento: será diputado de una bancada que es primera minoría, sin quórum automático, y lejos de poder jugar el rol de promoción de las ideas del Poder Ejecutivo que fue usual durante los últimos años.

La oposición ahora si tiene herramientas institucionales para limitar el accionar del kirchnerismo en los dos años que le quedan, aunque es un espejismo pensar que esta supremacía opositora inicial se va a mantener en la mayoría de los temas. El problema del Gobierno es que todo lo que deben hacer para mantener el poder los puede seguir alejando de la sociedad. En el nuevo contexto, forzar la concreción de las ideas nacionales será aún más costoso por el reducido margen legislativo, y porque el Ejecutivo cuenta con sólo un 25 % de adhesión social.

Primarias: ¿con o sin K? Casi en simultáneo, fue sancionada la ley de reforma política que fija las nuevas reglas del juego de cara al 2011. Aunque subyace la duda sobre el rol del Ministerio del Interior en las elecciones, buena parte del arco opositor la ha apoyado. Algunos lo admiten y otros prefieren callarlo, para que su personaje opositor siga siendo creíble.

Algo importante que trae la reforma política es la previsibilidad en cuanto al escenario institucional. El 2010 podrá ser más tranquilo dado que los actores ya saben a qué plazos y reglas atenerse. Vale la pena repasar los principales hitos en el camino hacia la gestión que asumirá a fines de 2011: el 15 de junio de 2011 se presentan las alianzas, el 27 de junio se oficializan las listas de precandidatos, el 12 de agosto de 2011 finaliza la campaña electoral y el 14 se vota en las Elecciones Primarias. Al mes siguiente, el 3 de septiembre de 2011 cierra registro de candidatos, el 18 de septiembre comienza la campaña electoral, el 28 del mismo mes puede empezar a emitirse la publicidad, desde el 8 de octubre de 2011 quedan prohibidos los actos de gobierno y una semana después la publicación de encuestas. Finalmente, el 23 de octubre de 2011 se vuelve a votar, en la Elección General.

A todas luces, en el peronismo disidente se ve cada vez con mayor fuerza la posibilidad de cercar a Kirchner gracias a las nuevas reglas. Es lo que cree gente diversa como Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez o Juan Manuel Urtubey, cuando imaginan el impacto de una votación obligatoria -con los independientes- en las internas de agosto de 2011. Todos piensan que la motivación del voto en la Primaria va a ser sacar a Kirchner del juego.

Es más, los disidentes no entienden cómo el Gobierno decidió obligar a participar a los independientes y hacer la interna en agosto. Este último es un dato muy relevante: si se hubieran pautado para marzo, muchos gobernadores hubieran pensado dos veces si romper con Kirchner tan temprano, pero la cercanía con la general les reduce el riesgo de represalias.

¿Cómo comete el Gobierno errores que parecen infantiles, como obligar a que voten los independientes o poner la interna en agosto? En principio, lo hicieron porque estaban confiados en que los peronistas disidentes iban a armar su propio partido y no competir con Kirchner directamente (a riesgo de perder y quedar afuera de la general). Pero si al final surgiera un armado peronista disidente serio que decidiera competir contra Kirchner en la interna peronista, los K estarían en aprietos. En ese caso, es posible que traten de voltear la participación de los independientes mostrando la ausencia de castigos o consecuencias para los que no voten.

Aún así, si hay algo que no ha caracterizado al oficialismo estos años es la ingenuidad. Cuesta pensar que hayan promovido en tiempo récord una reforma política que los perjudica. La otra es que se trate de una forma hábil de retrasar lo más posible la interna inevitable adentro del peronismo, para cuidar al gobierno de Cristina, sin descartar que el propósito sea una negociación entre Kirchner y algún peronista para evitar la derrota final. Negociación que le permitiría -de ser exitosa- una salida decorosa, la conservación de algunos recursos de poder y hasta acceder a la jefatura de la oposición si, como hoy muestran las encuestas, Julio Cobos fuera elegido presidente.

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