"Kirchner habla con Descalzo y Pereyra nada más"

Las posibilidades de Felipe en las legislativas y su admiración a Posse, Ubieto y Curto. Además, su relación con Fernando de la Rua y Francisco De Narváez. ¿Hasta cuando seguirá apoyando al Gobierno? El plazo fijo de Zúccaro.
-Muchos jefe comunales salieron a criticar el zarpazo de Felipe Solá del kirchnerismo, ¿usted qué opina?

-Yo creo que Solá no mide los tiempos. Ya hizo esto cuando apoyó a Kirchner y enfrenta a Eduardo Duhalde. Después no le dan el área de Agricultura, que él maneja muy bien. Faltó cintura política por parte del Gobierno porque no pudo contenerlo.

-¿Cree que tiene posibilidades electorales?

-En el 2009 no.

-¿Y 2011 como Presidente?

-Yo creo que tiene mucho que ver con lo que haga el Gobierno. La crisis mundial va a repercutir en la provincia y en los municipios. Por otro lado, me parece que la izquierda y la derecha van a desaparecer. Va a empezar a ganar y gobernar el que razone y use las tecnologías. Si despilfarramos la oportunidad que tuvimos desde el 2003 y no podemos dialogar con la gente del campo, estamos mal. Hay que poder sentarse con el peor enemigo, para eso nos votan.

-¿Pero por qué no se lo dijeron a Kirchner?

-Porque nunca tuvimos la posibilidad. Con lo únicos que habla es con Julio Pereyra (Florencio Varela) y Alberto Descalzo (Ituzaingó). Hay si fácil para Néstor. Pero también creo que aprendió de la derrota con el campo. No es casualidad que luego de eso se produce una votación como la de las AFJP. El campo se les escapó. Hubo un exceso de confianza o falta de diálogo. Esto me hace acordar a las papeleras de Gualeguaychú.

-Fue el propio Kirchner quien incentivó la protesta…

-Si, totalmente. Hoy en día no puede salir de eso. Entonces, el presidente de Uruguay le negó la presidencia del Mercosur.

-¿Le pasa por vehemente?

-Está permanentemente dos pasos adelante. Pero hay que ser de otra forma. Les voy a contar una experiencia personal. Voy a tomar el té con Fernando de la Rua que vive en Pilar. Hay muchas cosas que se tienen que tener. Nadie llega a ser senador, jefe de gobierno y Presidente. Pero que tenga la conducta que tuvo él de pedir autorización para construir una empresa de exportación de lombrices, engrandece a la persona. Y creo que Kirchner, si nos ponemos a mirar Santa Cruz, tiene menos habitantes que Pilar. Los políticos debemos poner la otra mejilla. Lo que a veces me cuesta creer es que los argentinos no nos pongamos de acuerdo. No pasa por si te doblan o no el brazo. Eso es más de la interna peronista, no de un país.

-¿Lo que hace De Narvaéz es marketing puro o política de seguridad?

-Lo conocí a él y a su equipo técnico. Considero que tiene de lo mejor. En cuanto al mapa de la inseguridad que lanzó me parece que se está jugando muy al límite. Acá no se puede hacer tolerancia cero como en Nueva York porque tiene otras características. Si se piensa que la seguridad es mano dura, estamos equivocados. No podemos decir que tenemos la mejor policía del mundo y pasa lo de Kosteki y Santillán (Dos militantes sociales que fueron asesinados por la Bonaerense durante una marcha en Puente Pueyrredón, en 2002).

-¿Cree que va a llegar a Gobernador?

-Según con quién se maneje y con quién se junte. Va a haber un giro de centro derecha muy fuerte. Es innegable que se va a volver a instalar.

-¿Y los intendentes cómo van actuar? Porque están a plazo fijo. Es decir, esperan la elección de este año y en el 2011 deciden qué hacer con Kirchner.

-Antes se esperaba la tracción de los presidenciales para ganar en lo local. Ahora, no se los necesita. Es al revés.

-¿Se lleva bien con el Gobierno Nacional?

-Si, muy bien.

-¿Es kirchnerista?

-Ante todo soy justicialista. He apoyado firmemente al Gobierno desde el 2003. Pero siempre dije que mi obligación es gobernar para los vecinos de Pilar. No tengo partido político acá. Considero que no se gana más con la marchita ni con el bombo ni con un plato de comida a modo de clientelismo. Se gana dándole trabajo y educación. Prefiero enseñarle a pescar y no darle el pescado.

-¿Cambiaron las cosas con Cristina?

-Vino a Pilar y realmente aquel prejuicio que tenía la sociedad de una mujer coquetona, aristocrática se esfumó y se metió en la gente muy rápido. Logramos que tenga en mente construir una universidad pública en donde está el centro de estudios Carlos Pellegrini. Tenemos que aprovechar que los hijos de los trabajadores tengan las mismas posibilidades que los demás. Porque lo viví en carne propia. Mi papa era remisero y mi vieja enfermera. Me recibí de médico en la Universidad de Buenos Aires, estudiando en la biblioteca pública.

-¿Se preocupó por la salud de Cristina?

-Si. Pobrecita. Lo que le pasó es producto del stress. Lo que pasa es que ni está desmayada ni lúcida. Por eso ella siempre está con el refresco todo el tiempo. A veces, no debe tener fuerza para levantarse. Tiene que hacer reposo y no tanta actividad.

-¿Puede seguir o está enferma?

-Esa hipotensión es permanente. Debería cuidarse mucho en verano. Esto fue un llamado de atención.

-¿Por qué cuesta que lleguen las obras? Se tuvo que reunir con Néstor Kirchner para cerrar el acuerdo.

-Si, fue así. Lo que pasa es que hay intendentes de hace muchos años que tienen otra llegada.

-¿Los que van a las roscas (reuniones políticas)?

-Claro. Además, hay un jefe de Gabinete que tiene la oportunidad de enviar obras a Tigre. Yo con Sergio Massa me llevo excelente pero él tiene otro tipo de vínculo.

-Varios jefes comunales los mencionan como un “rara avis”: Una persona que no está en las reuniones, que no se junta seguido…

-Nunca me quiero meter en ese tipo de cosas porque no quiero pedir nada ni quiero aspirar a algo que no puedo hacer. Yo me acuerdo la primera vez que me recibió Néstor Kirchner. Yo fui con el sacerdote, con una monja, con un representante de un comedor y con un piquetero. Cuando él me dice que Pilar era fantástico yo le dije que estaba totalmente equivocado. Yo asumí con una empresa privada que estaba en Córdoba y en Quilmes, la tuve que echar por la poca recaudación que tenía. Ellos hacían un 26 por ciento. Nosotros, desde el Estado, actualmente tenemos un 53 por ciento. Estaticé muchas de las cosas. No se puede privatizar todo.

-¿La relación con los intendentes es buena?

-No participo de las cenas porque me gusta llegar temprano a casa. No tengo diferencias con ninguno. El crecimiento trae celos. Aquel que dijo ser pichón, después vuela.

-Además de Ubieto, ¿a qué otro par admira?

-A Ubieto, mucho. En gestión a Gustavo Posse y en la preocupación por la gente, a Hugo Curto (de Tres de Febrero). Yo fui a las seis de la mañana y lo vi atendiendo gente. A veces, eran las 21 y estaba cabeceando como yo porque no se aguanta un ritmo diario como ese.

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