Kirchner, el gran inversor

Por: Ricardo Roa

A Kirchner se le pueden cuestionar muchas cosas, como político y gobernante. Pero hay una donde acierta siempre: los negocios. Cuando arrancó como presidente, en 2003, tenía 5,7 millones de pesos y cinco años después 44,3 millones: multiplicó más de siete veces su patrimonio. Esta es, al menos, la fortuna que reconoce en sus declaraciones juradas.

Está claro que siguió haciendo negocios a lo grande mientras fue presidente, como la compra de tierras fiscales en su provincia y también ahora, que la Presidenta es su mujer. Y que la política nunca fue un estorbo para sus actividades empresariales. Todo este tiempo y antes Kirchner se ha revelado como un operador cambiario envidiable y un inversor notable. De su propia plata. Permanece aún en penumbras el uso de los 500 millones de dólares que Santa Cruz embolsó a raíz de la privatización de YPF.

A los tironeos, se sabe algo más de los 2 millones de dólares que compró en octubre de 2008. La información estaba desde una semana atrás y recién después de salir en los diarios Kirchner mandó a Aníbal F. y a Boudou a confirmarla. Y ayer, por medio de un mail a un periodista radial, explicó que esa plata fue para completar el pago de un súper hotel en Calafate.

"Vengo a informar a la comunidad", dice Kirchner en el primer párrafo. No sólo es insólito que use un mail privado para comunicarse con la sociedad. Lo mismo pasa con el argumento de que no sacó "beneficio cambiario" porque compró dólares y pagó con dólares: es obvio que compró dólares cuando estaban baratos y se ahorró pesos. Y a eso se le llama justamente beneficio cambiario.

Hace más de seis años que Kirchner está en la cima del poder. Y por eso no le caben las justificaciones de cualquier persona.

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