"Los Kirchner van a gobernar con el veto el tiempo que les queda en el poder"

Ricardo López Murphy vaticina dos años y medio de "mucha confrontación" y asegura que la oposición debe corregir su falta de propuestas, no con marketing, sino con un programa serio de gobierno para ganar la elección en 2011.
Si de derrotas políticas se trata, hay que decir que Ricardo López Murphy está curado en salud. De los 3 millones de votos que había cosechado en 2003 como candidato presidencial, apenas cuatro años después, en 2007, el apoyo de la gente en las urnas no le alcanzó al "Bulldog" ni para obtener el 10% de ese caudal. Hoy, de aquella estrepitosa derrota dirá que la sociedad leyó "equivocadamente" que los años de recuperación económica que vivió la Argentina antes del advenimiento de la crisis fueron mérito de Néstor Kirchner y no producto de "circunstancias internacionales favorables" que poco tuvieron que ver con las políticas que llevó adelante el patagónico. Pero el ex ministro de la Alianza prefiere no anclarse en el pasado y después de un impasse en el que -asegura- "nunca me fui de la política", ahora no descarta volver a probar suerte en la arena electoral, claro, "si la opinión pública" decide acompañarlo. ¿Dónde? Nada menos que en la Jefatura de Gobierno porteño que hoy ocupa Mauricio Macri, su ex socio político del PRO, de quien no guarda -precisamente- el mejor de los recuerdos. Sin embargo, López Murphy prefiere no hablar por ahora de candidaturas. En cambio, en una entrevista con Weekend sostiene que su prioridad está puesta en trabajar para que el Acuerdo Cívico y Social -al que apoyó en la elección del 28 de junio- pueda presentar una alternativa al Justicialismo que lo lleve a ser gobierno en 2011.

l ¿Tiene ganas de volver a la política?

- Nunca me fui. Después de la derrota electoral de 2007 dije que iba a dedicar mis esfuerzos a la política arquitectónica, de construcción de ideas y propuestas más que a la disputa de cargos electorales. Eso he hecho.

l En 2003 obtuvo 3 millones de votos. ¿A qué atribuye la pérdida de apoyo que vino después?

- Es el éxito de Kirchner. La sociedad leyó equivocadamente los años de recuperación económica como un gran atributo del Gobierno y votó gente parecida, caso de Lavagna. La idea de que eso fue fruto de las políticas públicas me parece profundamente equivocada. Fue fruto de circunstancias internacionales excepcionalmente favorables. Tuvimos los años más húmedos y mejores de nuestra historia y tuvimos precios internacionales excepcionales. Si usted le atribuye eso al Gobierno que está en ejercicio, prácticamente a quienes son sus antagonistas los liquida. Y yo era un antagonista muy claro. Es posible, además, que mi estilo, ese enfoque doctrinario, esa firmeza y claridad para decir las cosas, no siempre sea bien recibido. Probablemente en un electorado con disposición a forzar los debates, a informarse, se hubiera creado ese clima. Y no lo hubo.

l ¿Las políticas actuales continuaron la inequidad que se le achaca al modelo de los ‘90?

- Nunca entendí qué son los ‘90. Yo no tengo la visión de que esas reformas son las que han generado el problema. Ahora, si usted me dice que en la implementación de las políticas en el país hubo errores que fueron sumamente costosos, me lo pasé mencionándolo durante los ‘90. Yo diría que las características de la pesificación asimétrica, del capitalismo de amigos, de gobernar con el dedo eligiendo a quien le tocan los subsidios, seguramente va a desembocar en un sistema sumamente regresivo.

l ¿Le sorprendió la renovación de las facultades extraordinarias? ¿Suponía que soplaban otros vientos después del 28-J?

- No parece que para los actuales legisladores. Creo que hubo, a lo mejor, una falta de debate, de entender bien la votación del 28 de junio, cuál es el problema que enfrentamos y dónde queremos ir. No se puede ir a este debate con marketing ni fabricando consignas. Hay que ir con un programa alternativo que tiene que tener muy claro sus beneficios y sus costos, porque creo que lo que falsea todo es cuando la oposición proclama algunos beneficios sin decir su costo.

l ¿Falla la oposición en dar esas respuestas?

- Yo veo una falencia en cómo se ha planteado la integralidad de las reformas y cuál debe ser el debate. Tenemos que recuperar la institucionalidad en la Argentina, el equilibrio de poderes y reconocer que estas cosas funcionaron mal todos estos años. Ahora, muchos de los que integran hoy la oposición fueron denodados kirchneristas. Tienen que explicar por qué entre 2002 y 2007 todo lo vieron bien y ahora lo ven mal. Es difícil. Y eso Kirchner lo sabe.

l ¿Y quien tiene hoy las condiciones para llevar adelante ese programa alternativo?

- Hay un problema de liderazgo serio en la oposición, de falta de propuestas que habrá que trabajar para corregirlo. En la cancha se verán los pingos.

l Usted apoyó el 28 de junio al Acuerdo Cívico y Social...

- Yo apoyé al Acuerdo Cívico y Social y mi esfuerzo estratégico va a ser apoyar para construir una alternativa a la propuesta que haga el justicialismo. Creo que buena parte de los problemas que tenemos vienen de esa cultura corporativa. Hay que darle una alternativa a la cultura corporativa por una cultura de ciudadanos. Construir esa visión, esa narrativa, ese programa de gobierno, la gobernabilidad de una coalición y encontrar un mecanismo de selección de candidatos que nos brinde legitimidad ante la sociedad. Ese es el desafío que tenemos.

l Hoy en ese espacio sobresale Cobos. ¿No es anómalo que la principal figura de la oposición sea a la vez el vicepresidente?

- Lo veo con la complejidad que usted lo ve. Por eso construir una alternativa requiere primero construir una narrativa que tiene que poder explicar estas cosas de manera satisfactoria para solidificar la base de apoyo. No puede ser hecha en base a encuestas.

l ¿Cobos puede ser vice y a la v

ez candidato de la oposición?

- Supongo que una situación así lo pondría en una tensión muy grande. Tampoco se como se va a resolver. Se necesita un mecanismo de selección de candidatos a la uruguaya: del candidato a presidente hasta el último concejal. Ese mecanismo abierto, con participación social, genera una legitimidad.

l ¿Le parece que Carrió aceptaría ese mecanismo? - Si contestara esa pregunta entraría en el juego que entra toda la dirigencia argentina que es ver quien es el que va a encabezar algunos de los clanes que van a competir. Creo que ese es el último paso, primero hay que armar la narrativa. Hay una serie de elementos que a mí me llevan a pensar que el camino alternativo, si hay una posibilidad, va a marchar por acá. No lo veo en el PJ.

l La última vez que se intentó fue con la Alianza y no le fue bien.

- El tópico central que deberá superar esta fuerza alternativa será contestar por qué esta vez va a ser diferente. Si hay un aprendizaje de aquella época es el que acabo de describir. Entonces había una narrativa fragmentaria, enorme ambivalencia en la formación de la coalición. Uno de los dramas que tenía ese espacio era que no tenía un mecanismo de gobernabilidad y resolución de los problemas.

l ¿Puede vivir la Argentina un nuevo 2001?

- La situación de aquella época fue terrible por una razón: había una dramática caída de los precios de las commodities. La Argentina no debió sufrir esta crisis porque todo lo que la generó a la Argentina no le tocó. La crisis es puramente local. Los precios de las commodities están espectaculares respecto de entonces, las tasas de interés eran mucho más altas en esa época. Brasil, Chile y Uruguay estaban en una crisis espantosa, todo lo contrario a lo que ocurre hoy. El contexto internacional de esa época fue muy desfavorable, no es el de hoy. Al revés, diría que lo más probable es que estemos saliendo a nivel mundial rápidamente de la crisis.

l Y para el país, ¿cuáles son los desafíos a enfrentar?

- Son enormes. Acá ha habido una máquina de destruir la generación de riqueza. Se ha destruido la estructura contractual de las economías modernas, pulverizado la capacidad de intermediar el ahorro nacional, los incentivos de invertir en el país, se han expulsado a más no poder recursos argentinos y no argentinos. Piense lo que ha sido la descapitalización de las reservas energéticas. La debacle de los indicadores educativos... Hay una situación de colapso actuarial de la seguridad social, pero nadie hace las cuentas. Ahí hay una pérdida de un PBI, un poco más, de nueva deuda actuarial. Y ahí viene la discusión sobre el Congreso. En las dos reformas que hizo Kirchner, ¿vio algún debate actuarial sobre las consecuencias que esto tenía sobre la deuda implícita en la Argentina? Kirchner nos metió una deuda que es más del doble de la que tenemos y no hubo discusión sobre cómo se paga.

l ¿Y en materia de corrupción?

- Un sistema en el cual usted enriquece por el dedo del gobernante es un sistema de una propensión inmensa a la corrupción. La corrupción no es solamente cobrar. Es arreglar a los amigos. Es extraer recursos arbitrariamente usando el poder del Estado con fines espurios. Y esos fines son espurios.

l ¿Cómo vio la asociación del Estado y la AFA para televisar gratis el fútbol?

- Calculo que van a gastar unos $700 millones. Se podrían haber dado 700 mil becas de $100 como alternativa. A casi el millón de chicos que hay entre 15 y 21 años sin contención se les podría haber dado una beca de $100 pesos durante todo el año escolar. Una política muy superior al circo de dar fútbol gratis en el canal oficial.

l Al proyecto de volver al mercado internacional de capitales, ¿le ve una perspectiva real?

- La Argentina tiene que normalizarse. El país debió usar los 6 o 7 años de condiciones excepcionales para resolver los problemas del Club de París, eso hubiera facilitado el financiamiento. Se tiene que resolver el problema con la deuda impaga, los conflictos en los tribunales internacionales, los 500 mil juicios de los jubilados. Todo eso requiere acceso al crédito. Para eso tiene que crear condiciones para que sea plausible. Avanzar en esa dirección es razonable.

l Con un Indec a quien nadie le cree nada, ¿es posible volver al mercado de capitales?

- El Gobierno debe dejar de truchar las estadísticas. ¿Si lo van a hacer? Tengo una desconfianza profunda.

l Se esperaba tras la elección correcciones del rumbo. En cambio, ¿se radicalizó el Gobierno?

- Yo esperaba esto porque la tendencia de Kirchner ha sido redoblar la apuesta, encerrarse en su grupo y contraatacar.

l ¿Qué opina del paro del

campo tras el veto a la eliminación de las retenciones?

- Me parece la consecuencia de la ratificación de los excesos jurídicos de la Argentina. La ratificación de las facultades extraordinarias, el clima de hostigamiento y amenaza de aumentar los impuestos a la exportación es un cóctel explosivo. Nos esperan dos años y medio de mucha confrontación. Hay una matriz intolerante y autoritaria que impide buscar la conciliación y la concordia.

l A partir de diciembre, ¿cómo van a gobernar los Kirchner?

- Van a usar el veto. Habrá muchas tensiones y frustración.

l ¿Volvería ser candidato a presidente?

- Para que yo pueda volver a la liza electoral se requiere que haya un cambio profundo en la opinión pública. Si ese cambio ocurriera, nunca he dicho que no sea posible ese retorno.

l ¿Está pensando en la Jefatura del Gobierno porteño?

- Cualquier discusión sobre candidaturas hoy es disparatada. Las circunstancias me obligan a ser prudente. Requiere que yo revise si hay margen, el respaldo necesario para emprender una tarea de esa naturaleza.

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