KIRCHNER FURIOSO CON UNA MUESTRA EN LA CASA ROSADA “¿A quién carajo se le ocurrió poner una muestra de Clarín en la puerta?”

El multimedio auspicia la exposición sobre los 25 años de democracia que fue organizada por el histórico fotógrafo de Presidencia, Víctor Bugge. La autorización la habría dado el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Néstor Kirchner se enteró el lunes a la tarde en el camino desde la residencia de Olivos hasta la casa de Gaspar Campos, en la que Alberto Balestrini asumió como jefe del PJ bonaerense. Cuando uno de los funcionarios de su indudable confianza se lo comentó, Kirchner se enfureció. “¿Y a quién carajo se le ocurrió hacer esa muestra?”, inquirió.

El malhumor presidencial tiene su explicación. Desde el viernes pasado, la fachada de la Casa Rosada se confunde con el logo de Clarín en una misma imagen. El holding auspicia la exposición sobre los 25 años de democracia que fue organizada por el histórico fotógrafo de Presidencia, Víctor Bugge.

El santacruceño sigue al frente de las decisiones estratégicas del gobierno nacional, pero no puede controlar todo lo que sucede en Balcarce 50. Kirchner llegó a pedirle a uno de sus allegados que le sacara una foto y se la enviara porque no lo podía creer.

Néstor aún no se olvidó del enfrentamiento que tuvo con el holding durante el conflicto con el campo. Sus laderos –que lo presentan siempre bastante más intransigente de lo que finalmente es– afirman que no digiere la derrota que significó archivar la Ley de Radiodifusión K, que ya se parece al cuento del pastorcito mentiroso. En el oficialismo, afirman que es Clarín el que le recuerda desde su tapa (demasiado seguido para su gusto) que la esgrima aún no terminó. Hace apenas seis meses, Kirchner ordenó empapelar toda la ciudad con afiches que decían “Clarín miente”, “Clarín aprieta” y “Clarín contamina” y llegó a aparecer en un acto con una pancarta con esas consignas.

El rostro más agresivo que tiene para mostrar es el de Hugo Moyano, quien llegó hasta las puertas del diario con su gremio reclamando el blanqueo de empleados tercerizados. Casualmente el lunes, en diálogo con Luis Majul, Moyano acusó al multimedios por los despidos en Canal 13. “Clarín explota a sus trabajadores. Se creen que son los dueños del país”, dijo. Y remató: “Nadie se muere por no leer un diario”.

Así, Kirchner busca conspiradores a su alrededor. Le subleva la situación porque creyó que la renuncia de Alberto Fernández –a quien señalaba como el hombre de Clarín en su gobierno– resolvería el problema.

Según pudo averiguar este diario, la exposición organizada por Bugge fue autorizada por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que de hereje no tiene nada. Hay fotos de Raúl Alfonsín, de Carlos Menem, de Fernando de la Rúa, de Eduardo Duhalde y hasta de Héctor Cámpora. “El problema no es la muestra sino el auspicio. Y en el frente de la Casa de Gobierno”, le dijo a este diario un ministro que no habla jamás sin consultar a Kirchner.

Desde hace dos o tres días, Néstor Kirchner amaga ante su círculo íntimo con salir a cuestionar con nombre y apellido a las cabezas del holding. Ensaya comparaciones con empresarios que tuvieron su minuto de gloria durante la década del 90.

“Algún día les voy a contar por qué algunos se oponen. No vayan a creer que hay un gran puritanismo en ellos”, adelantó la semana pasada en el Correo Argentino. Nadie dudó de que se refería a Clarín.

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