Kirchner fija anclas en el Conurbano y Duhalde lo navega

Los intendentes ya no ocultan dos realidades: que no se bancan el nuevo "despegue" de Néstor Kirchner del peronismo institucional para pasar a ser nuevamente un "transversal" y que Eduardo Duhalde dialogue permanentemente con ellos.
Tras la derrota del 28J, Kirchner tomó varias decisiones antes de la más relevante, que es la profundización de sus conceptos básicos de poder con la modificación del gabinete que conduce su esposa, Cristina Fernández. Una de ellas fue la renuncia a la presidencia del PJ Nacional, y la otra, los sondeos para retomar la sepultada transversalidad.

Para esto tomó también dos actitudes: mientras que la salida del peronismo orgánico lo hizo en absoluta soledad, sin comentarle nada a nadie, ni siquiera a intendentes como Hugo Curto que habían dialogado en la misma mañana del lunes 29 con él, su camino de vuelta al armado político que incluye radicales, progresistas y vecinalistas lo hizo dialogando con cada uno de los que a él le interesaba contener.

En lo que va desde su salida oficial del peronismo hasta estos días llamó personalmente a Ricardo Ivoskus, de San Martín, Enrique García, de Vicente López, Martín Sabbatella, de Morón, Miguel Saiz, de Río Negro y Jorge Ceballos, de Barrios de Pie, entre otros dirigentes que siempre apostaron al esquema de la transversalidad. De todos recibió casi la misma respuesta: sorpresa al inicio, promesa de seguir escuchándolo, pero no mucho más.

Es que ya nadie confía que pueda volver a hacer lo que antes no sólo no pudo, sino que algunos sostienen que no quiso. El haberse recostado en el PJ estructural, desechando la posibilidad de ampliar su base política cuando tenía todo el poder. Solamente los movimientos piqueteros, los ex dirigentes del Frente Grande y alguna que otra organización social sostiene su intento de reinventarse.

Tajante, en su habitual reunión de los miércoles, Curto sostuvo que "si cree que con ese invento de Carta Abierta puede bancar lo que viene, se equivoca". En ese momento, todos quedaron mudos, sorprendidos porque nunca de su boca habían escuchado una descripción tan negativa sobre una decisión política del ex presidente. Sin embargo, cuando después dijo que "tenemos que seguir apoyando con todo lo que tenemos a la presidente y al gobernador", supieron que su visión sobre la realidad no había cambiado mucho.

Igual pensamiento tiene Baldomero Cacho Alvarez, de Avellaneda, quien pidió una rápida reorganización del justicialismo con críticas hacia el ex conductor y el propio gobernador, a quien le pidió la "mayor amplitud posible" en esta nueva circunstancia.

Como si toda esta nueva etapa necesitara de alguien, reapareció Eduardo Duhalde. Bajado recién del avión que lo trajo desde Europa, algunos días después de la elección nacional, desde muchísimos sectores ya lo posicionan como uno de los indispensables armadores del peronismo que viene.

Hasta Hugo Moyano dijo que su opinión era muy importante, encendiendo la única luz de alerta que faltaba encender en el tablero de la Residencia Presidencial de Olivos.

Para confirmar que algo está pasando en el entorno duhaldista, Carlos Brown, uno de sus voceros y presidente del Movimiento Productivo Argentino ratificó que "todos los intendentes del Conurbano están hablando con él. Algunos hasta le pidieron que se haga cargo del PJ bonaerense, lo cual está evaluando".

Apenas terminó esta afirmación, relativizó que quisiera presidir al peronismo en el orden nacional y también puso en dudas sobre las últimas decisiones de uno de los hombres que había bendecido para competir frente a Kirchner: Francisco De Narváez.

Parece que el enojo en Lomas de Zamora es muy grande, mucho más después de las declaraciones donde el "colorado" sostiene que con Duhalde "no puedo ir ni a la esquina". Al respecto, uno de sus más estrechos colaboradores del ex presidente interino, afirmó: "Es que está mezclando fascinación y la inexperiencia de lo nuevo. Cuando pase eso, quizás podremos volver a hablar".

Mientras tanto, silencioso como hace tiempo no se lo veía, Daniel Scioli pretende desmarcarse de las actitudes K. No sólo no moverá un funcionario de su gabinete, salvo que esto sea indispensable, más allá de todas las hipótesis que circularon en los últimos días, sino que potenciará su idea de dialoguista.

Para eso se reunió con cuarenta intendentes opositores, con Martín Sabbatella y con el estigma del corte de boleta, según la visión kirchnerista: Pablo Bruera, el intendente de La Plata que no dudó en hacer pública su estrategia pidiendo el voto local para su lista en desmedro del proyecto oficialista a nivel provincial y nacional.

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