A los Kirchner los esperan dos años de soledad

Por Fernando Laborda

Los efectos del duro traspié electoral oficialista del 28 de junio comenzaron a sentirse ayer en la Cámara de Diputados, donde la oposición se anotó su primer gran triunfo en la era K. El kirchnerismo ya no podrá sentirse el dueño del Congreso; será apenas un inquilino más, aunque nadie tendrá la llave de las votaciones.

La nueva realidad parlamentaria es tan sólo un síntoma de la situación de debilidad del partido gobernante. Esta, como pocas veces, quedó en evidencia en los últimos días en distintos frentes.

Se vio en el campamento montado en la Avenida de Mayo en contra del "uso clientelista" de los planes sociales por grupos piqueteros que, en no pocos casos, adhirieron al oficialismo en su momento.

Se detectó en las severas advertencias de la Unión Industrial Argentina sobre los ataques a la propiedad privada y el intervencionismo estatal, cuando tradicionalmente sus dirigentes se cuidaron de deslizar críticas al gobierno kirchnerista.

Y se advirtió en ciertas señales de independencia no esperadas por parte de algunos jueces. Como los de la Cámara Federal porteña, que decidió reabrir un proceso contra el secretario de Medios, Enrique Albistur, por supuestas irregularidades en el manejo de la publicidad oficial. O, más aún, en las declaraciones públicas del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, quien denunció la "ausencia de reglas estables, previsibles y claras" y defendió con firmeza el derecho de propiedad, al recordar que muchos siglos atrás se afirmaba en Inglaterra que "aun en la casa más pobre del reino, donde entraban el frío y el viento, el rey no podía traspasar el umbral de la puerta".

Son señales de que los Kirchner deberán prepararse para dos años de soledad.

En rigor, intuyendo el escenario que se les avecinaba, aprovecharon en los últimos meses la mayoría parlamentaria que anoche comenzó a desvanecerse y que desaparecerá definitivamente el 10 del actual, para tejer una red de contención del avance opositor.

Esa red comprendió la polémica ley de medios de comunicación audiovisual, con la cual el oficialismo pretende crear una estructura de medios a su servicio, y la prórroga de la ley de emergencia económica, que le permitirá al Poder Ejecutivo seguir disponiendo del manejo discrecional de no pocos recursos por los próximos dos años y continuar presionando a gobernadores provinciales por fondos que por ley les corresponden.

También comprendió una ley de reforma política aprobada anteayer, que dificultará la presentación en elecciones nacionales de fuerzas políticas menores que podrían restarle votos al kirchnerismo, como ocurrió en las últimas elecciones legislativas con el frente liderado por Fernando "Pino" Solanas en la Capital Federal.

El tiempo dirá hasta cuándo podrán los Kirchner continuar condicionando fallos judiciales contrarios a sus intereses a cambio de garantizarles continuidad a magistrados acusados de irregularidades, y hasta cuándo podrán neutralizar a los organismos de control y al propio Congreso.

Les cabe a partir de ahora una enorme responsabilidad a los bloques de la oposición que, si se unen en la búsqueda de consensos, controlarán la Cámara de Diputados. Porque es casi seguro que este cuerpo legislativo dejará de ser una suerte de escribanía que no hacía más que ratificar la voluntad de la Casa Rosada, pero no es improbable que quede atrapado en un juego de suma cero.

Comentá la nota