Kirchner se escuda en el bajo perfil

Sus allegados dicen que se alejará un tiempo de los primeros planos; pero insistirá con el modelo de gestión
Néstor Kirchner tomó la decisión de alejarse por algún tiempo de la mirada pública y adoptar un extremo bajo perfil. Pero lejos de retirarse, bajó la orden al gobierno de su esposa, Cristina Kirchner, de "profundizar el modelo", según relataron allegados al ex presidente.

La derrota electoral del domingo último caló hondo en Olivos. Altas fuentes oficiales confiaron a LA NACION que la estrategia del "paso al costado" busca cederle protagonismo público a la Presidenta, para que pueda mostrarse activa en la gestión.

"Con el tiempo, él evaluará cómo recomponer su proyecto personal con miras a 2011, para sí mismo o para un delfín, como Daniel Scioli", aseguró un funcionario oficial.

El "modelo económico" continuará como hasta ahora, sin cambios. Si los partidos opositores que ganaron en las elecciones legislativas del domingo buscan cambios bruscos en el Congreso, responsabilizará a ellos de las consecuencias políticas.

"Kirchner se va a guardar por un tiempo", confió a LA NACION un ministro.

Las primeras señales de esa táctica fueron su renuncia al PJ y la curiosa conferencia de prensa que ofreció anteayer la Presidenta, en la cual la jefa del Estado no admitió la derrota, explicó que el oficialismo había ganado en el país y desestimó cambios en el gabinete y en las políticas.

Hasta los propios funcionarios admitían ayer que esa rueda había caído mal en la sociedad. Pero la Presidenta no lo reconoce.

El otro intento de ganar la iniciativa será el viaje que Cristina Kirchner hará desde mañana a Honduras, con una comitiva de la OEA, para restituir al presidente depuesto Manuel Zelaya (de lo que se informa en la sección Exterior). Se trata de una movida de riesgo. Puede salir bien o mal.

El futuro

Por ahora no hay reacción oficial. El jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, imitaron el bajo perfil. Se comenta cerca de ellos que evaluarán su futuro de acuerdo con el trato que reciban del matrimonio Kirchner.

En Olivos, Kirchner también reflexionará si asumirá o no la banca de diputado que se ganó en los comicios en los que salió derrotado. "Tiene tiempo hasta el 10 de diciembre, fecha del recambio legislativo. Pueden pasar muchas cosas", confió a LA NACION una fuente oficial.

Sin estridencias, Kirchner seguirá, no obstante, cerca de la gestión económica. Un gran interrogante que lo aqueja es si su secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, conservará margen o no para disciplinar a empresarios, que ahora reclamarán cambios.

"Se terminó el poder total", aseguran cerca del Gobierno. Los bloques del Frente para la Victoria podrían sufrir una diáspora de diputados y senadores hacia el peronismo disidente. Y los intendentes del conurbano bonaerense podrían imitar esas conductas.

El ex presidente traspasó el mando del PJ a Scioli, un dialoguista, para que convocara y contuviera a gobernadores e intendentes del conurbano que ya migran hacia las filas de futuros candidatos presidenciales peronistas como Carlos Reutemann, Mauricio Macri o Mario Das Neves.

Algunos dicen que Kirchner prepara represalias contra los intendentes que "traicionaron" al líder: muchos obtuvieron más votos para sus boletas de concejales y legisladores provinciales que para la lista de Kirchner. Tendrá aún el manejo centralizado de los recursos para sus municipios. Pero en Balcarce 50 saben que los intendentes hablan entre ellos para resistir cualquier retaceo en el reparto.

Con la anuencia de Kirchner, Scioli buscará diferenciarse del ex jefe del PJ para seducir a los dirigentes díscolos. No ignora Kirchner que el peronismo disidente -Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, Francisco de Narváez, Macri y Felipe Solá- le exige desde ahora a Scioli que asuma que él también es responsable del fracaso. Como condición para el diálogo, el gobernador debe aislar a Kirchner, el mariscal de la derrota, y comprometerse a definir un proceso interno para renovar autoridades partidarias y dirimir en 2010 la candidatura presidencial.

Sospecha que varios intendentes conversaron con Eduardo Duhalde. Y no desconoce que Scioli opera su recomposición con su ministro de Gobierno Eduardo Camaño, su vicegobernador Alberto Balestrini y el diputado provincial Osvaldo Mércuri, todos duhaldistas históricos. Apenas regrese del exterior, el fin de semana, Duhalde trabajará para recuperar el control del PJ bonaerense y del peronismo nacional.

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