Los Kirchner se enfrentan a los "daños colaterales" de la crisis

Evalúan medidas para evitar embargos en el exterior y superar la discusión interna
En medio del actual estancamiento del conflicto, el gobierno de Cristina Kirchner evalúa ahora un amplio abanico de posibles salidas políticas, con mayor o menor costo en daños colaterales, para superar la crisis institucional abierta por el uso de las reservas del Banco Central para pagar la deuda en 2010.

El levantamiento del embargo a las cuentas del BCRA, que dispuso anteayer el juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, le dio cierto oxígeno a la Presidenta para recuperarse políticamente. Al menos eso evaluaban en El Calafate, donde ella pasa el fin de semana con el ex presidente Néstor Kirchner.

En la Casa Rosada aseguraron a LA NACION que Cristina Kirchner avanzará ahora contra reloj en la aplicación del decreto que dispuso el uso de las reservas. El mismo que, paradójicamente, desató el bloqueo de las cuentas. Y aseguran que intentará lograr la destitución de Martín Redrado como presidente del BCRA. Buscará los caminos para lograr esos dos objetivos. Pero en el oficialismo hay quienes aconsejan, también, aplicar un freno y reformular la estrategia para evitar nuevos embargos y mayor desgaste.

Por ejemplo, el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, coinciden con los legisladores kirchneristas de mayor peso en buscar acuerdos en el Congreso con la oposición para obtener los fondos y preservar las reservas de los acreedores. Pero los Kirchner, por ahora, tienen una sola respuesta: nada de acuerdos.

Los equipos jurídicos de la Casa Rosada trabajan en eventuales reformas o leyes complementarias que aseguren la intangibilidad de los fondos ante la amenaza de nuevos embargos. Cualquier Plan B dependerá de una decisión política. Pero en la Casa Rosada hay un mal recuerdo de las salidas parlamentarias. Fue Kirchner quien le recriminó en la intimidad de Olivos a la Presidenta su idea de llevar al Congreso la resolución 125, que desató la crisis con el campo y que terminó en una derrota legislativa con el desempate del vicepresidente Julio Cobos, el 17 de julio de 2008.

La vigencia del DNU 2010 podría demorar sin remedio el canje de la deuda con los holdouts , que no aceptaron el canje de 2005, los mismos que plantean los embargos. Ese canje ya está herido. La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) cuestionó al Indec, y pidió informes sobre la crisis del Central. Y ahora los bonistas dudan sobre si ingresar o no en el canje.

Si las dudas se imponen, el objetivo de insertarse en los mercados de crédito voluntario a bajas tasas para financiar el gasto y el déficit también podría naufragar. Otro efecto no deseado por la Casa Rosada.

El ministro de Economía, Amado Boudou, fue respaldado por la Presidenta. Pero el mismo Kirchner le recrimina en privado la "mala praxis" para elaborar el DNU, según fuentes oficiales. Desde mediados de 2009, Kirchner se malquistó con el ministro, cuando éste le envió señales al FMI para regresar a los mercados.

El deterioro de Boudou es un secreto a voces en la "pingüinera". En Balcarce 50 dieron cuenta de encontronazos que tuvo la semana pasada con el secretario Carlos Zannini, transmisor fiel de las ideas de Kirchner. Y el mismo De Vido lanzó críticas a Boudou en privado.

Además, el propio Kirchner resultó damnificado por la crisis. Con el Fondo del Bicentenario, el ex presidente buscó oxígeno financiero para lograr en 2010 un crecimiento del 7% y sostener el gasto para relanzar su candidatura a presidente en 2011.

El malestar de Kirchner se extiende también al candidato de Boudou para reemplazar a Redrado: Mario Blejer. El ex presidente considera ahora que Blejer podría generarle en el Central los mismos problemas que Redrado. "Al fin de cuentas, Boudou propuso a Blejer porque ambos son liberales, como Redrado", confiaron funcionarios leales a Kirchner.

¿A quién elegir, entonces, para el BCRA? Una alternativa es que siga Miguel Pesce, actual vicepresidente. Si eligen a un economista de confianza de los Kirchner, llegaría como un soldado de los Kirchner. El Central perdería autonomía y credibilidad. Otro daño colateral de la crisis.

La CGT apoyó la ofensiva oficialista

* El sector sindical que conduce la CGT, ligado a Hugo Moyano, respaldó ayer la ofensiva del Gobierno contra el presidente del Banco Central, Martín Redrado, a quien cuestionó duramente. El secretario general del sindicato de taxistas, Omar Viviani, consideró ayer que Redrado tendría que haber renunciado y lo acusó de armar "un circo junto con la oposición". Y añadió: "Está jugando algún partido para ver si es ministro de Economía con algún otro presidente". De todos modos, el moyanista Viviani descalificó la relevancia de Redrado: "Dimos más por el pito de lo que el pito vale", dijo.

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