Kirchner encabezó un acto y volvió a atacar a Clarín y a sus periodistas

Criticó a quienes "buscan exhibirse como independientes" y dijo que lo "extorsionan". El ex presidente también cuestionó duro a la oposición.
Clarín. La última obsesión de Kirchner volvió a copar de principio a fin un nuevo acto político del ex presidente. Que lo extorsionan, que lo amenazan, que se miente para asustarlo pero que él no tiene temor. Lo mismo había dicho, con matices, en los actos que prosiguieron a su derrota del 28 de junio. Pero esta vez la lupa acusatoria no sólo se posó sobre los propietarios del Grupo. La mira, en su sexta aparición pública y acaso la más enérgica, fue localizada sobre los periodistas.

Kirchner hizo referencia a los periodistas "intelectuales" que buscan exhibirse como "independientes", dijo que dan pena e insistió en la idea de que ninguno puede ampararse en que lo hace con la excusa de que tiene que vivir y necesita un empleo. "Lo mismo decían en el proceso militar. Basta, argentinos", exclamó. La platea de militantes que había asistido al seminario de políticas públicas de la Corriente Nacional y Popular celebró la frase con aplausos y risas cómplices.

Algo disfónico y con unas líneas de temperatura, Kirchner sacó a relucir la sancionada ley de medios como preludio para profundizar sus críticas hacia Clarín. "Nuestra presidenta tomó la decisión estratégica de sacar la ley para consolidar la democracia" y sin dar nombres acusó a quienes decían que "bastaban tres tapas de un diario para quebrar la gobernabilidad".

Del mismo modo, o sea, sin especificar apellidos, agregó: "En conversaciones con responsables de ese medio, siempre creían que eran más fuertes y que podían definir el modelo en Argentina, que era un modelo para respetar el derecho de los monopolios".

En el comienzo de su discurso, quizá por el estado febril, Kirchner se dejó ver con un tono más reflexivo, menos crispado (palabra con la que intentó poner en ridículos a periodistas y a opositores políticos, que suelen usarla para definir el estilo K), pero sus ojos parecían encenderse de golpe cuando se refería "al monopolio".

"No hay que tener temor. No hay que tener la sensación de que con el monopolio no se puede. Somos extorsionados, amenazados e insultados de la forma más baja. No hay nada de verdad con lo que tenga que ver con la Argentina con lo que salga en ese monopolio", dijo. Aclaró, entre risas y otra vez con complicidad del auditorio, que apartó a Clarín de sus lecturas diarias.

La expresión más seria se observó cuando habló de un "momento épico" en el país, que comenzó ¿dijo¿ en el instante de sancionada la ley de medios pero que se trató, tan solo, "del comienzo". Y la más irónica cuando dijo que los empresario le piden un mejor clima de negocios. "Cuando me dicen así los mando a ver a la señora de Noble y a Magnetto".

Kirchner le apuntó a la oposición y la calificó como la "máquina de impedir". Y tampoco en este punto eludió vincular a Clarín. "La clase política temerosa se pone el traje de empleado que se levanta a la mañana" para verse en las noticias, en alusión a este diario.

"¡Te amo, Néstor!", le había gritado un joven en su ingreso a la sala de conferencias del hotel donde se hizo el seminario. "¡Ah, bueno!, exclamó Kirchner al oído del filósofo Ricardo Forster, que se reía a carcajadas. La cabecera de la mesa también permitía ver los rostros chispeantes de Mercedes Marcó del Pont, directora del Banco Nación y de Juan Carlos Schmid, ladero de Hugo Moyano en la CGT; debajo del escenario estaban, entre otros, el secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, el cantante Ignacio Copani y el director de la Biblioteca Nacional, Horacio Gonzalez.

Kirchner aprovechó el revuelo mediático que provocó su presencia para enviar dos mensajes. Dijo que se prepara "con orgullo" para jurar como diputado y anunció que el kirchnerismo tendrá un candidato listo para presentarse en las próximas presidenciales.

"¡Ninguno como vos, Néstor! ", gritó un joven y retumbó en toda la sala. El ex presidente lo buscó con la mirada desde el atril, aunque puso un freno: "No vamos a hablar de candidaturas. Estamos con una ganas de construir. Tenemos muchos compañeros y compañeras que pueden ser".

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