Kirchner diseña un nuevo FpV basado en cabildos piqueteros

Por: Ezequiel Rudman

Salomónico, Néstor Kirchner se ausentó ayer de los dos cabildos piqueteros para no desairar ni a Luis D'Elía ni a Emilio Pérsico. Recluido en El Calafate, el ex presidente siguió a la distancia las dos concentraciones que, con distintas dosis de peronismo, siguen un mismo objetivo: dar a luz a fin de año un nuevo partido político kirchnerista como aliado estratégico del PJ para 2011.

Con el bonaerense Daniel Scioli y el chaqueño Jorge Capitanich como sus principales espadas para oxigenar el Partido Justicialista en las próximas presidenciales, Kirchner se aboca a la construcción de un nuevo modelo del Frente para la Victoria, referenciado en su liderazgo, y definitivamente identificado en el centroizquierda, una especie de brigada chavista pero vernácula.

Ese nuevo partido todavía no tiene nombre, pero buscará recrear la transversalidad con el Frente Tierra y Vivienda de D'Elía como su máxima expresión, por afuera del Partido Justicialista y Pérsico, del Movimiento Evita, como su referente justicialista. Es justamente el PJ el principal factor de división en estas brigadas de los movimientos sociales kirchneristas. D'Elía es el principal crítico del acercamiento de Kirchner a la estructura pejotista, jugada que le generó al ex presidente el éxodo de varios aliados transversales, como Barrios de Pie de Jorge Ceballo y Libres del Sur de Victoria Donda. Por eso el jefe de la FTV se desmarcó de Pérsico, quien ocupa un cargo en el Consejo Nacional del PJ, y montó ayer en Plaza Once su propio cabildo abierto para respaldar a Kirchner en el aniversario de la muerte de Eva Perón.

«Queremos volver al Kirchner del peronismo, que protegía y acogía a los movimientos sociales y a los pobres, y no queremos al Kirchner PJ, que se encierra en una esfera de acero con los peores dirigentes», reclamó junto a D'Elía, el secretario adjunto de la Central de Movimientos Populares (CMP), Hernán Letcher. Más tarde, el titular de la FTV calificó la exposición de la Rural como una reunión de oligarcas pero, consciente de los planes de Kirchner, dejó a salvo la visita de Scioli al predio de Palermo: «Me parece correcto que se estén encontrando caminos de entendimiento con las patronales del campo. Esto no debe significar claudicación y los sectores de más poder deben entender que tienen que asumir una mayor responsabilidad fiscal».

La actividad de estos piqueteros había comenzado a las 10 con la presencia de 1.500 personas que se distribuyeron en las sillas colocadas en la plaza, y cerca de un centenar de dirigentes y militantes discurrieron sobre «el futuro del kirchnerismo».

Más tarde, en el barrio de Caballito, Pérsico concentró a unas 3.500 personas en su propio cabildo abierto, organizado junto con el Frente Transversal de Edgardo Depetri; el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas, la agrupación Martín Fierro de «Quito» Aragón; Peronismo Militante, y el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), desde donde partieron algunas de las consignas más combativas: «Nosotros queremos la tierra para trabajar, no para enriquecernos».

La concentración del microestadio de Ferro fue la que contó con el aval oficial de Kirchner, quien prefirió no concurrir para evitar roces con D'Elía. Pero, los dirigentes que acudieron al cabildo ultrakirchnerista dejaron en claro cuáles son los principales socios del ex presidente. El secretario de Derechos Humanos de la CGT, el sindicalista judicial Julio Piumato, el gremialista de canillitas -y candidato de la central obrera de Hugo Moyano- Omar Plaini; el legislador porteño, Juan Cabandié, que también ejerce como secretario de Juventud del Partido Justicialista; el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, el santafesino Gustavo Marconato, y Stella Maris Córdoba.

Allí se acordó unificar orgánicamente a todas las facciones kirchneristas en un nuevo partido político a nivel nacional para dejar en claro la arenga de Kirchner que reprodujo Plaini: «El kirchnerismo no está muerto».

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