Kirchner dijo que no copiará a Chávez, pero festejó un Estado "dueño de Nordelta"

Kirchner dijo que no copiará a Chávez, pero festejó un Estado "dueño de Nordelta"
El ex presidente se ufanó de que, luego de la estatización de las jubilaciones, "somos dueños de bancos" y de la firma de Constantini. También defendió a la actividad privada
Con el mismo tono de campaña con el que apuntó contra Techint el jueves pasado, el ex presidente y candidato a diputado por Buenos Aires Néstor Kirchner se congratuló ayer de que, gracias a la estatización de los fondos previsionales que administraban las AFJP, "los argentinos somos dueños de bancos (y) de Nordelta". Horas antes, había afirmado que el modelo venezolano de nacionalizaciones "no es el argentino".

En un acto partidario en José León Suárez, Kirchner reivindicó la participación estatal en las empresas. Con el traspaso de las inversiones de las AFJP a la ANSeS, el Estado pasó a tener participación accionaria en 40 compañías. Entre ellas se destaca Consultatio, la firma presidida por Eduardo Constantini y dueña de Nordelta, cuyo 26,6% pasó a manos del Estado.

Además, tiene en su poder el 23,9% del Banco Macro, cuya mayoría accionaria es del titular de Adeba, Jorge Brito; el 17,1% del Grupo Financiero Galicia; el 11,7% del banco Patagonia; el 6,6% del Francés y un 65% del Hipotecario –luego de que el 4,4% que estaba en manos de las AFJP pasaran a la órbita estatal–.

Con esas declaraciones, dichas al pasar pero con orgullo, Kirchner abrió un nuevo round contra el sector empresario, que a través de las cámaras manifiesta su creciente preocupación por el papel del Estado en la economía.

Además de la alianza política con Venezuela, los hombres de negocios bramaron cuando el Gobierno prohibió a Edesur redistribuir sus utilidades, la semana pasada, aduciendo incumplimiento en las inversiones estipuladas. Y recibieron con inquietud la embestida de Kirchner contra Techint del jueves último, empresa a la que le endilgó haber compensado con u$s 6 millones a un director y distribuir beneficios mientras que su controlada Siderar adeuda 27 millones de pesos a los trabajadores. Ese día, Siderar desmintió en un comunicado que vaya a distribuir beneficios.

Antes, el ex presidente había intentado mostrarse conciliador con el empresariado, aunque no omitió verter críticas. Por la mañana, en declaraciones a radio América, Kirchner se diferenció de Venezuela, pretendiendo contrarrestar las embestidas de la oposición y de empresarios que emparientan el rumbo del Gobierno con el de Hugo Chávez. "Nosotros creemos en un estado presencial, donde se articula lo público y lo privado. Somos fuertes defensores de la actividad privada con sentido nacional. Y cada vez que tuvimos que hacernos cargo de una empresa, fue porque los empresarios se fueron o la abandonaron quebrada", sostuvo.

Luego criticó la "actitud retrógrada" de las cámaras empresarias que, lideradas por la Unión Industrial Argentina (UIA), "dicen que hay que sacar a Venezuela del Mercosur". Con tono calmo, indicó: "Esto no se resuelve pon la exclusión, sino por la racionalidad y responsabilidad". Sin embargo, pidió a los empresarios: "Que tenga la seguridad la industria argentina que ante cualquier situación a la que se vean sometidos (los industriales), siempre que corresponda, el gobierno nacional va a estar defendiendo sus intereses".

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