"Los Kirchner han despertado el odio de gran parte de la sociedad"

El diputado nacional de Unión Pro, Francisco De Narváez, estuvo ayer en Bolívar. Recorrió la Rural y encabezó una reunión de dirigentes y funcionarios de la Séptima. Antes, mantuvo una entrevista exclusiva con este diario, en la que calificó al proyecto de ley de servicios audiovisuales como "una trampa para la democracia", aseveró que los Kirchner "han despertado el odio" de buena parte de la sociedad argentina y reclamó una urgente reforma tributaria y un programa único de asistencia a familias carecientes.
¿Qué opina sobre el veto presidencial a la denominada ley De Narváez (planteaba recortes en las retenciones a las exportaciones de maíz, girasol y trigo)?

-Demuestra una vez más la poca o ninguna vocación del Poder Ejecutivo, primero de respetar las decisiones del Congreso. El veto es una decisión extrema para la que tiene facultades la presidenta de la Nación, pero seguramente no ante una votación unánime, tanto en Diputados como en Senadores. Y además después vetó de la misma forma a otras siete provincias que iban a ser asistidas por la emergencia agropecuaria nacional. Así que me parece que es más de lo mismo, una conducta ya casi de confrontación que excede la discusión técnica, es casi ideológica, de confrontación contra todo el interior del país, no sólo contra el campo.

¿Qué opina sobre el proyecto de ley de servicios audiovisuales?

-Es una trampa para la democracia. Muchos de los ciento cincuenta y siete artículos que componen la ley, en el fondo encierran la vocación de Néstor Kirchner de controlar la emisión de opinión en los medios y consecuentemente, la opinión de la gente. Lo que van a tratar de hacer es sesgar la opinión publicada, para que la opinión pública se sienta condicionada por esa información. Y no lo van a lograr.

Pero el proyecto no es del gobierno, recoge el trabajo de un montón de organizaciones que bregaron durante años por el tema, y de algún modo empujaron al gobierno a presentar un proyecto que está treinta años demorado, porque todo este tiempo hemos estado regidos por una ley de la dictadura.

-La ley tiene veintiséis años y ciento setenta modificaciones. Es una ley de la dictadura, pero ha sido modificada por los gobiernos democráticos.

¿Y le parece que está bien así?

-No, hay que ir a una ley moderna. Hay siete proyectos de ley demorados por el Poder Ejecutivo, que hace tres años que están en las Cámaras y no son tratados. Ahora lo que se intenta hacer -es verdad, con la participación de otras organizaciones- es en un tratamiento express votar una ley. Ahora lo central de la ley, más allá de la vocación clara de Néstor Kirchner de controlar la emisión de información, tiene que ver con por qué se debe tratar con una composición de las Cámaras que no refleja el resultado del 28 de junio. Acá hay un claro oportunismo de Kirchner de tratar de usar las últimas balas que tiene, para llevar al Congreso a votar con un número que no refleja el resultado del 28 de junio. Por eso hemos dicho ayer, con el vicepresidente Cobos, con Mauricio Macri, con representantes del justicialismo, como el Lole, como Solá, que primero queremos que se trate, que el debate no debe ser un debate express, y que si se debe votar, se debe hacerlo con la nueva composición. Pero en caso de no ser así, la nueva composición parlamentaria la va a revisar, como revisará otras leyes que tal vez intenten impulsar en este período que falta hasta el 10 de diciembre.

En los últimos tiempos, todo el mundo habla de pobreza. ¿Usted está de acuerdo con que para paliarla hay que hacer una reforma tributaria, de modo que el mayor impacto fiscal esté dado sobre el impuesto a las ganancias, no sobre impuestos indirectos al consumo, como el IVA?

-En nuestra plataforma de campaña estaba la eliminación del IVA a los alimentos básicos. Si hay una inequidad tributaria en la Argentina es que un paquete de fideos pague 21 por ciento de IVA, cuando sabemos que es el alimento básico de millones de familias. Una reforma tributaria debe venir, no tengo duda que debe hacerse. Y debe estar, primero, en el marco de una equidad tributaria, y segundo, en un sistema progresivo: los que menos tienen o no tienen, no pagan, y los que más tienen, pagan mucho más. De todas maneras, el gobierno hoy está encerrado en una trampa, que es un nivel de gasto público muy grande, y una caída de los ingresos también muy grande. Se viene una necesidad de hacer un ajuste racional: en las tarifas, por ejemplo. Pero el gobierno lo tiene que hacer con prudencia, no aumentado 400 por ciento, como intentó hace pocas semanas, lo que generó un reclamo que lo obligó a dar marcha atrás. Falta racionalidad en el gobierno. Y sentido común, bajar el nivel de crispación.

¿Qué opina de las declaraciones de algunos líderes de la mesa de enlace, reivindicando la actuación de Martínez de Hoz durante la última dictadura?

-Estoy totalmente en contra, me parece que esa no es la línea. Me parece que retrotraer la discusión a cuestiones del pasado, que no comparto, tampoco abona. Esta es una costumbre que tenemos que dejar atrás los argentinos: por no poder resolver el presente y el futuro, nos quedamos peleando el pasado.

Volviendo a lo anterior, el tema de la pobreza, estamos convencidos de que hay un estado previo, que es la condición de hambre. Por eso no podemos demorar un minuto más en sancionar un programa único de asistencia a familias que tienen una dificultad para alimentarse. En el país de los alimentos, que hoy no se pueda servir un plato de comida a cada familia, es la mayor prioridad que deben tener los hombres del gobierno.

¿Y eso cómo se financiaría?

-Con los actuales programas que están distorsio-nados. Recursos hay para comenzar ya.

Derechos Humanos: "a-rrancaron bien, pero quedaron en una cáscara"

¿Qué piensa sobre la política en materia de derechos humanos de este gobierno?

-Yo creo que arrancó con una actitud y con una perspectiva muy favorable. Se dieron pasos importantes. Pero quedó más en una cáscara, un anunciado, que en cosas concretas. De todas maneras, los derechos humanos deben ser para todos. El gobierno se embanderó en una cuestión ideológica de unos contra otros, quién estaba en una vereda y quién en otra. La Argentina tiene que sanar, darle un fin a una discusión que nos ha llevado a situaciones muy confrontativas. Seguir adelante con los juicios a las Juntas, terminar los procesos que hoy la Justicia tiene demorados. Pero no podemos hacer de eso un mojón que nos impida avanzar hacia el futuro. Cada vez que hay un problema, queremos mirar para atrás, y yo creo que los problemas se resuelven con soluciones y con cuestiones concretas y cotidianas en la vida de los ciudadanos: empleo, seguridad, hambre, escuelas, hospitales, producción.

"Este es un gobierno muy corrupto"

Le pido una definición política: ¿los Kirchner son iguales que Menem, mejores o peores?

-Los Kirchner le están haciendo mucho daño a la Argentina. Han despertado el odio y el rechazo de una gran parte de la sociedad. Y el odio es una palabra fuerte, pero es lo que se siente. Me parece que las comparaciones son siempre complejas, pero no tengo ninguna duda de que este es un gobierno muy corrupto, muy corrupto. Es un gobierno que ha tenido una oportunidad inmensa de transformar profundamente la Argentina, en 2005, 2006, y no lo hicieron. Entonces hoy están tratando de aferrarse al poder, aunque no tienen ningún sustento de la gente. Prueba de eso fue la elección del 28 de junio, prueba de eso fue lo que hizo Unión-Pro en la elección, porque fuimos contra todo el aparato político, y le ganó la gente, nosotros representamos la vocación de cambio.

Usted dice que el gobierno de Kirchner es muy corrupto. ¿El de Menem no lo fue?

-El de Menem también lo fue, por eso está siendo juzgado, y hay muchos funcionarios que también. El propio ex presidente estuvo preso, y hay casos emble-máticos, como María Julia Alsogaray. Ahora este gobierno tiene aún en funciones a funcionarios que tienen enorme cantidad de causas, y siguen allí, como Moreno y como la propia pareja presidencial, que tiene que demostrar por qué se ha enriquecido.

Si en 2011 Unión Pro llega a la Presidencia, ¿usted estaría de acuerdo con recuperar a manos privadas empresas que han vuelto al Estado, como Aerolíneas?

-El problema de Aerolíneas es un caso aparte: acaba de anunciar que pierde un millón de dólares por día, y a eso lo pagan todos los argentinos. Nosotros no estamos en la posición de que todo la estatización funciona o que toda la privati-zación funciona. Nos gustan modelos mixtos, como el de Petrobrás en Brasil. Lo que sí, el Estado no debe renunciar jamás a controlar y a regular inteligentemente.

A nivel mundial se vive una crisis económica muy grave. ¿Quién es responsable?

-El mundo pasó de un ciclo yo diría extremo de codicia, y va yendo a uno de prudencia. Creo que es responsable la falta de control que han ejercido los gobiernos sobre la comunidad financiera. Y eso se está revirtiendo a un costo muy alto. Pero creo que la crisis está hoy bajo control: Estados Unidos ha vuelto a crecer, China y Asia también, Europa un poco menos. Brasil, nuestro principal socio, ha vuelto a crecer. Uruguay, Perú y Chile también. El único país que no está creciendo es la Argentina. ¿Por qué? Porque acá falta un elemento central: confianza. Y los Kirchner no hacen más que derruir la poca confianza que queda.

Entre las 11 y las 12 de la mañana de ayer, De Narváez recorrió las instalaciones de la Exposición Rural (ver suple Rural). Al mediodía almorzó en el restorán La Aldea, en donde encabezó una reunión de Unión Pro a nivel Séptima Sección Electoral. Esto será objeto de tratamiento en nuestra edición de mañana.

De Narváez doméstico

Los domingos usted no sale de capital federal. ¿Qué hace?

-Salí muchos domingos durante la campaña. Y a las pocas semanas nació Antonio, nuestro sexto hijo, así que he decidido por un tiempo los domingos estar en casa, para estar con mi familia. La campaña fue intensa, muy dura, y siento el compromiso como padre de estar cerca de Agustina, mi mujer, entonces estoy los viernes y los sábados afuera, y los domingos, por lo menos hasta el 2010, voy a estar en mi casa.

¿Y qué hace, mira televisión, escucha música, hace un asado?

-Hago de papá, estoy con mis chicos. Antonio está cumpliendo mañana -hoy- dos meses. Y Juan tiene dos años y medio, y Emilia, cinco. Después, tengo hijos más grandes. Estoy en familia, paso un domingo tranquilo, trato de no leer los diarios, por lo menos hasta la noche.

¿Mira fútbol?

-Miro fútbol.

¿De quién es hincha?

-De River.

Entonces no mire más.

(Risas.) -Qué desastre el partido del otro día (se supone que Central 2-River 1)

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