Los Kirchner han descubierto la inseguridad

Por Fernando Gonzalez

Mientras los senadores hablaban anoche, antes de votar que la elección legislativa iba ser el 28 de junio, en la Quinta de Olivos ya se había decidido cuál iba a ser el tema principal de la campaña electoral. Néstor Kirchner lo sabe desde hace mucho tiempo y lo saben todos sus opositores. La inseguridad en todo el país, pero sobre todo la que atormenta en algunos rincones de la provincia de Buenos Aires, será el eje de una campaña electoral que durará apenas 94 días.

Por eso hoy, en esa Quinta de Olivos que ya es su domicilio electoral para ser candidato bonaerense y que se ha convertido en la sede del gobierno de su esposa Cristina, Kirchner impulsará un plan para reforzar las fuerzas de seguridad con gendarmes, prefectos, polícías retirados y 500 millones de pesos, el 25% del presupuesto de seguridad provincial.

Kirchner siempre ha sido pragmático en los momentos difíciles. Y aunque públicamente alienta las frases disparatadas de dirigentes como la jueza Carmen Argibay (quien arriesga sin ponerse colorada que la inseguridad ciudadana es una exageración de la prensa), ante sus íntimos reconoce que el actual nivel del delito puede poner en riesgo las posibilidades electorales del oficialismo.

En su estrategia, el ex presidente lleva al límite su inclinación por la conflictividad. Así lo hace en estos días con el campo y con los medios de comunicación, impulsando un debate ficticio en torno a la radiodifusión. Pero sus antenas están puestas en la inseguridad. Las encuestas le indican que allí está la gran preocupación de la gente. Habrá que ver si tres meses de campaña le alcanzan para convencer a una sociedad agobiada también por la crisis y por la incertidumbre sobre el futuro.

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