Kirchner, debut y fracaso

Por: Ricardo Roa

Hasta último momento, Kirchner trató de negar la derrota del 28 de junio. Durante todo este tiempo actuó como si nada hubiese pasado. Pero ayer la foto del cambio apareció con toda su contundencia en Diputados, cuando toda la oposición se juntó en un quórum holgado y empezó a sesionar sin el oficialismo.

Entonces, y escoltado por guardaespaldas, Kirchner no tuvo más remedio que bajar al recinto. Todo un símbolo: lo seguía Kunkel con sus dedos en V hacia las barras, como si hubiera una victoria que festejar. Pero ni las barras de adentro ni las de afuera pudieron torcer la historia.

Y la historia es que todos los intentos de Kirchner por borocotizar legisladores ajenos fracasaron. Rossi y Fellner, los negociadores del oficialismo, habían tenido que admitir la nueva relación de fuerzas. Y así llegaron a un acuerdo con la oposición para repartirse las autoridades de la Cámara y los integrantes de las comisiones. Pero Kirchner a último momento lo tumbó.

Al igual que con el debate por la 125, el ex presidente jugó a todo o nada. Aquella vez no había aceptado un cuarto intermedio para reabrir una negociación que pudo evitar la derrota. Terminó en el "no positivo" de Cobos. Y ahora boicoteó cualquier acuerdo: acabó igual.

En el medio, y con la votación perdida, el kirchnerismo quiso victimizarse y acusó a la oposición de apartarse del reglamento de la cámara. Justamente el oficialismo, que saltó las normas todas las veces que pudo para aprobar las leyes que quiso. De apuro, y a golpe limpio de su mayoría.

Ayer se volvió visible lo que Kirchner evitaba ver. Le fue imposible seguir enmascarando la realidad que surgió del voto de la gente. El autoritarismo y la intolerancia se le volvió como un bumerán. Y justo en su debut como diputado.

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