Kirchner dará pelea en la Provincia si las encuestas lo complican.

En su entorno aseguran que él es el único que garantizaría un triunfo cómodo en el principal distrito electoral, donde K concentrará todos sus esfuerzos de cara a octubre.
El flamante pacto opositor lanzado por Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez puso en estado deliberativo al kirchnerismo. Y volvió a potenciar las chances de que el ex presidente Néstor Kirchner se convierta finalmente en candidato en octubre próximo, una candidatura que el patagónico por ahora resiste, pero a la que no dudará en ponerle el cuerpo si los números lo complican, según distintas fuentes partidarias consultadas por El Cronista.

“Kirchner va a concentrar todos los esfuerzos en la provincia, y sobre todo en el conurbano. No puede permitirse una derrota, ni siquiera una victoria a lo pirro. Si tiene que jugar, saldrá a la cancha”, dicen en su entorno.

Lo cierto es que quienes frecuentan hoy al jefe del PJ aseguran que el hombre está preocupado, aunque se muestre distendido frente a la tropa para evitar que les gane el pesimismo.

Kirchner apuesta a que el armado Macri-Solá-De Narváez se agote en “una lucha de egos” -aseguran- que evite un acuerdo por las candidaturas, mientras se consuela pensando que la nueva sociedad no tendrá posibilidades serias de triunfo, en tanto no logre incluir al “no peronismo”, algo que hoy parece imposible. Sin ir más lejos, la Coalición Cívica de Elisa Carrió –aliada a la UCR y el socialismo en la provincia– salió duro a descalificar el entente PRO-peronismo.

La novedad es que Kirchner ha comenzado a escuchar. Y hay quienes le advierten que la nueva alianza podría obtener una cantidad significativa de votos, sobre todo en el interior de la provincia, desencantado del kirchnerismo por el conflicto con el campo.

La clave para el ex presidente sigue siendo “la dispersión” en un escenario provincial que parece prácticamente definido en términos de armado electoral.

De todos modos, dicen sus laderos, Kirchner demorará hasta el último minuto para decidir si es o no candidato. O al menos para hacerlo público. Mientras tanto, seguirá coqueteando con esa alternativa, como lo hizo esta semana en Almirante Brown, donde se mostró junto al jefe de Gabinete, Sergio Massa.

–¿Es esa una señal de que será Massa quien encabece la lista de Diputados?, preguntó este diario a una fuente K.

–Respuesta: “Kirchner es el único que garantiza un triunfo cómodo en la provincia. Massa mide bien, pero está apenas unos puntos encima de De Narváez”. Con todo, los voceros consultados no descartaron que el jefe de ministros ocupe el segundo puesto en la lista K, detrás del propio Kirchner, si éste cede finalmente ante quienes intentan convencerlo de su candidatura. Los que no quieren que se postule –hay gobernadores que le han hecho saber su desacuerdo–aseguran que sería una postulación forzada por la debilidad.

Por ahora, el santacruceño calla y ocupa sus días alineando a la tropa peronista, en especial a los intendentes del conurbano. Algunos de ellos ya han comenzado a hacer oír sus quejas porque el dinero –contados en millones y prometido para obras públicas– aún no llega.

“Llegará”, aseguran en el entorno del santacruceño. Saben que la división del peronismo es el otro desafío que enfrenta Kirchner de cara a los comicios legislativos. A menos que los fondos lleguen, hay intendentes que podrían cruzarse de bando o jugar a dos puntas en octubre.

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