Kirchner convocará a los gobernadores a Olivos

El ex presidente los reunirá luego de que vean a Cristina Kirchner
El ex presidente Néstor Kirchner comenzó a condicionar la apertura del gobierno de su esposa a un diálogo con todos los sectores. Ejerció en las últimas horas un fuerte poder de veto en nombramientos del ministro de Economía, Amado Boudou, que anteayer fue blanco de insistentes rumores de renuncia, luego desmentidos, y convocará a los gobernadores del PJ para tener en Olivos reuniones paralelas a las que organizó la presidenta Cristina Kirchner.

En forma extraoficial, LA NACION pudo saber que la primera mandataria convocó para el martes próximo a un encuentro conjunto al jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, opositor, y al gobernador oficialista de Chaco, Jorge Capitanich.

El jueves recibirá a los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, justicialista, y al de Santa Fé, Hermes Binner, socialista. Los encuentros serán alrededor de las 6 de la tarde.

Según se supo, "antes o después" de esos encuentros, Kirchner recibirá a varios gobernadores y a otros mandatarios provinciales en la residencia presidencial de Olivos.

"Los gobernadores saben que es Kirchner quien destraba las partidas; controla a los funcionarios clave", señaló anoche a LA NACION una fuente kirchnerista. Se refería al ministro de Planificación, Julio De Vido.

Capitanich recibió el encargo del ex presidente de coordinar y apaciguar a los gobernadores más críticos. Pese a la derrota electoral del 28 de junio último, Kirchner sigue conduciendo el poder real en el Gobierno. Incluso dentro del kirchnerismo aseguran que no abandonó su "proyecto nacional" para 2011.

Por eso, los padecimientos que sufrió Boudou en los primeros 9 días como ministro de Economía también eran ayer adjudicados a Kirchner. Boudou no pudo todavía designar a ningún funcionario propio. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, objetó varios nombres por orden del ex presidente.

Consejo Económico

Tampoco pudo Boudou convocar al Consejo Económico y Social como le había encargado Fernández. Los voceros del ministro de Economía prometieron ayer que pasado mañana se conocerá el nuevo gabinete del ministro.

La objeción más sonora de Kirchner fue la de Juan Guiñazú, abogado de confianza de Boudou, vetado en Olivos por ser hijo de un marino detenido en Mar del Plata, acusado de violaciones de los derechos humanos en los años 70. El Gobierno se enteró de ese dato sólo ahora, aunque Guiñazú acompañó a Boudou en la Anses.

¿Por qué el desgaste? Kirchner y la Presidenta quedaron molestos cuando escucharon que el ministro, como informó LA NACION la semana pasada, comentaba a sus íntimos que él iba a desplazar al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que iba a reformar el Indec y que iba a negociar con el FMI. "Sufrió el síndrome Lousteau, que también imaginaba grandes cambios", se oyó decir ayer en Balcarce 50.

El primer signo de exclusión de Boudou ocurrió cuando la Presidenta recibió a quince empresarios y sindicalistas en una comida en la Casa Rosada, el martes último. El encuentro iba a ser en la casa del banquero Jorge Brito, sin la Presidenta. Pero se cambió el lugar a último momento.

Mientras todos cenaban con De Vido y Fernández, a metros de allí Cristina Kirchner conversaba en su despacho con Boudou por 40 minutos, tras lo cual lo despidió y la mandataria se sumó a la comida, sin el ministro de Economía.

Conclusión: Moreno y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, cercanos a Kirchner, fueron confirmados en el cargo. La secretaria legal y técnica de Economía, Ofelia Cédola, amiga de los Kirchner, fue transferida a la Sindicatura General de la Nación. Quedan vacantes esa área, Programación Económica (para la que Kirchner sugirió a Roberto Felletti, del Banco Nación) y Finanzas, donde por ahora continúa Hernán Lorenzino.

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