"Kirchner es como la oveja patagónica: donde come y orina no crece nada"

"Kirchner es como la oveja patagónica: donde come y orina no crece nada"
El flamante senador por Córdoba cree que el oficialismo "doblará su apuesta" y profundizará "la pésima calidad institucional". No ve liderazgos "claros" en la oposición. Y cree que la gente sólo espera que Kirchner se vaya "ordenadamente".
Su nombre todavía no figura en ninguna chapa de bronce. Un papel impreso y pegado sobre el vidrio delata que se está frente al despacho de Luis Juez. Mientras el personal desprende el nombre de Carlos Rossi –anterior ocupante de la oficina–, el cordobés y sus asesores corren escritorios y sillas y hacen un lugar para hablar con Crítica de la Argentina. "Ya vamos a poner el escudo de Talleres", dice cuando este diario repara en la falta. Por supuesto no será el mismo que tenía Rossi: el ex senador había colgado una foto que lo mostraba con vestimenta de arquero y compartiendo formación con una de las más emblemáticas formaciones de la T cordobesa. Esa que integraron Chocolate Baley, Daniel Willington, la Pepona Rinaldi, Héctor Artico. Tranquilo, mesurado, algo cansado en medio de tanto desorden, Juez se muestra obsesionado por postergar cualquier discusión sobre candidaturas presidenciales. "Si no recuperamos la calidad institucional este año, no tendremos 2011 porque, como buena oveja patagónica, que donde come y orina no crece más nada, Néstor Kirchner se lleva todo puesto", subraya.

–¿Considera que la oposición legislativa se mantendrá unida para imponer la agenda del Congreso?

–El problema no está en la oposición, que tendrá que ver cómo coordina acciones dentro de la dispersión natural que significan los matices de cada uno. El problema es el oficialismo. Estoy convencido de que el oficialismo doblará su apuesta y convertirá la pésima calidad institucional en moneda corriente. El Gobierno no va aceptar un escenario en el que tenga que discutir y consensuar leyes. No se van a resignar, van a actuar con mucho despecho institucional. El Gobierno sacó las leyes que necesitaba en los últimos meses y ahora se prepara para resistir.

–Frente a ese cuadro, ¿qué estrategia debería darse la oposición?

–Los que saben de psiquiatría dicen que uno no puede caer en la trampa del loco. Si ese loco es un provocador profesional, no hay que dejarse provocar. Eso puede generar caos. Todo lo que aporte al caos es funcional al Gobierno. El kirchnerismo hará todo lo posible por asociar a la oposición al caos, a la desestabilización. No hay que darle al Gobierno la posibilidad de victimizarse.

–¿Cree que los jueces pueden ser el único límite que enfrente el kirchnerismo?

–Tenemos una Justicia muy dependiente del poder político. Salvo algunos atisbos de la Corte Suprema, el resto tiene una dependencia endémica, irritante. Por ese lado no veo límites posibles. Hoy un ministro reconoce que no acató la orden de un juez y la Justicia no reacciona. Sólo reacciona por demandas corporativas.

–¿Pedirá un voto de censura contra Aníbal Fernández?

–Sí, claro. Será uno de los primeros proyectos de febrero. Es grave, gravísimo el hecho. Si bien no hay que entrar en la confrontación con el Gobierno, hay que hacerles saber que no estamos dispuestos a recular en chancletas cada vez que se decidan a echarnos la falta envido con 20 puntos. No hay que permitirles que en los dos años que quedan se lleven puesto el país. Hoy el ministro propone desobedecer a la Justicia para defender un gremio porque éste lo maneja la actual embajadora argentina en Venezuela, y mañana, de la misma manera, puede desviar cualquier investigación, imputar a cualquier fulano. Cuando se rompe el equilibrio de poderes, otro poder, en este caso el Legislativo, tiene que poner límites.

–¿Piensa revisar algunas de las leyes aprobadas en los últimos meses?

–Propugnamos la derogación de la ley de reforma política. Para realizar una reforma política en serio se necesita consenso. Esta reforma es un traje a medida de Néstor Kirchner. Lo único que persigue es darle los instrumentos para que sea el candidato del PJ. Eliminará las colectoras para concentrar los esfuerzos, le pone fin a esa estructura que utilizó el PJ para presentar tres candidatos con toda la parafernalia justicialista. Con el manejo de la estructura partidaria, de los planes sociales, de los 100 mil puestos de trabajo en cooperativas, los subsidios, con el apoyo de los gordos del sindicalismo y con la falta de ética en el manejo de los recursos públicos, Kirchner puede imponerse en esa interna. Tiene la conducta del tramposo. Va a ir corriendo la raya de cal hasta donde le convenga largar.

–¿Esto polariza entre Kirchner y un solo candidato opositor?

–Todavía falta para hablar de candidaturas, pero no tengo dudas de que Kirchner polariza. Kirchner desistió de conducir la Argentina. Hoy quiere conducir su minoría. Y cuanto más fanática sea ésta más fácil le resultará. Sabe que con un 25% puede participar de una segunda vuelta.

–¿Y la oposición?

–No quiero ser tremendista pero la Argentina enfrenta riesgos institucionales muy graves en el 2010. Si la oposición no toma la dimensión de esto estamos en problemas. La gente no espera nada de Kirchner, a lo sumo que se vaya ordenadamente. Pero tiene mucha expectativa en la oposición. El 2010 es un año de desafío institucional. Todavía no se ven liderazgos claros: no lo es el liderazgo de Julio Cobos, ni el de Elisa Carrió, ni el de Fernando "Pino" Solanas, ni el de Eduardo Duhalde, ni el de Carlos Reutemann, ni el de Mauricio Macri, ni el de Francisco De Narváez. Falta un año para hablar de candidaturas. El voto del 28 de junio fue muy inteligente. La Argentina está cansada del autoritarismo y de un autoritario; entonces dijo: vamos a repartir el poder en pedazos. Y nos dio a cada uno piezas de un gran rompecabezas. Para armarlo hay que juntarse. Si alguno pretende que desde su actual posicionamiento puede postularse para el 2011 le estará haciendo el juego a Kirchner, que apuesta a que el próximo presidente tenga una gran debilidad institucional.

–¿En la preparatoria del Senado votará por un opositor para la presidencia provisional?

–No hay que desplazar al PJ. No podemos pagar con la misma medicina. Si uno pide respeto tiene que ser respetuoso. Frente a un desquiciado y frente a un irreverente con las instituciones, no se puede hacer lo mismo que él. El Frente para la Victoria es la primera minoría. Pero ellos tienen que entender que no pueden manejar el 70% de las comisiones. Yo le dije al vicepresidente Cobos que no me mande a la Comisión de Deportes porque tengo los ligamentos cruzados y para la de Turismo no tengo ni ojotas ni lentes de sol. Reclamo participar en comisiones importantes, como Asuntos Constitucionales, Acuerdos, Defensa, Legislación General. Queremos recuperar el prestigio de Córdoba. Nosotros somos los representantes de la mayoría del pueblo de Córdoba. Queremos gobernar Córdoba, cómo no voy a pedir estar en la Comisión de Acuerdos.

–¿Podrá hacer alianzas con la UCR en el Senado cuando son sus adversarios históricos en Córdoba?

–No tengo una pelea histórica con los radicales. Es una pelea magnificada por los medios porque la incertidumbre y el escándalo venden diarios. Sin soberbia le digo que el radicalismo no es adversario nuestro en Córdoba. Este radicalismo que pretende confrontar con nosotros ya gobernó la provincia. Se fue dejándola quebrada, destruida, desquiciada, con bonos. Este radicalismo es el radicalismo de Oscar Aguad, que fue interventor en Corrientes y la convirtió en la provincia mesopotámica más endeudada de su historia. Aguad era la mano derecha del ministro Ramón Mestre, que mandó reprimir la Plaza de Mayo el 20 de diciembre cobrándose 28 vidas porque no quería que los ahorristas se acercaran hasta el despacho de Fernando de la Rúa. En el 2011 vamos a competir con un radicalismo apolillado y dicen que contra José Manuel De la Sota.

–¿Se imagina a De la Sota candidato?

–En verdad tendría que ser candidato a intendente de la isla de Pascua, porque tiene la cara de piedra. Pero él tiene una alianza estratégica con Kirchner, y ahora ese acuerdo le dará algunas ventajas. A cambio de permitirle a Kirchner hacer campaña en Córdoba, De la Sota podrá armar las listas y hasta desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales. A Kirchner siempre le fue mal en Córdoba. En el 2003 salió quinto y se presentaban cinco listas.

–¿Entonces esa disputa no le impedirá trabajar con la UCR en el Senado?

–Tengo claro mi rol. Por eso puedo firmar con Gerardo Morales o con Aguad para pedirle a la Corte Suprema ser parte en las causas que definan coparticipación de impuestos federales. No puedo predicar una cosa y hacer otra. Tengo que defender los intereses de Córdoba. Porque si no el futuro gobierno cordobés terminará como Juan Schiaretti, emitiendo bonos y siendo un rehén del gobierno central.

"Cristina rompió con la promesa que le hizo al espacio progresista"

–Usted estuvo muy cercano a dirigentes del progresismo que continúan apoyando al kirchnerismo.

–Yo tengo muchos amigos en ese espacio. Creo que todavía no se han dado cuenta de que el Gobierno tiene un profundo desprecio por el denominado progresismo. Kirchner emplea toda su cuota de seducción cuando los necesita pero luego los desprecia.

–¿Por qué los despreciaría si lo acompañan?

–Porque intrínsecamente Kirchner es un fascista. Es un típico peronista ortodoxo que lo único que le importa es que se cumplan sus disposiciones. Es un intolerante incapaz de aceptar el disenso. Un tipo que puede concebir ideas maravillosas pero las ejecuta de la peor manera. Ideas en las que se podría coincidir incluso. Puedo mencionarle la ley de medios, la estatización de Aerolíneas, de los fondos de las AFJP. Si me dicen que con la ley de medios se van a combatir los monopolios, estoy de acuerdo. Pero luego utilizan la herramienta para darle medios a Electroingeniería o a sus amigos.

–Pero lo siguen acompañando en algunas votaciones.

–Creen que el Gobierno los valora por acompañarlos. Pero no es así. En Córdoba se impulsó la estatización de la Lockheed, una medida reclamada por todos los sectores. Hoy los cinco mil trabajadores están cortando la ruta 20 porque no pertenecen a la Lockheed y el Estado no termina de hacerse cargo de la empresa. Kirchner te corre por izquierda pero te roba por derecha.

–¿La reforma electoral marcará el definitivo desencanto de la denominada centroizquierda con Kirchner?

–En el último veto Cristina rompió con la promesa que les hizo a esos sectores que, si bien votaron en contra, le dieron el quórum que necesitaba. Creo que Kirchner se vengó por cómo se alinearon en la preparatoria del 3 de diciembre. Les dijo: no cuenten conmigo, prepárense.

"Carrió tiene que asumir que no siempre puede jugar como capitán"

Luis Juez se presentó en las últimas elecciones como aliado de la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Sin embargo, antes de los comicios y después marcó con sus palabras sus diferencias.

–En la última elección tuvo el apoyo de Carrió. ¿La ve como una presidenciable?

–Tengo una muy buena relación personal con Carrió. Así como también le digo que tengo una excelente relación con Fernando "Pino" Solanas y con el socialista Hermes Binner.

–Eso quiere decir que está más cerca de ellos políticamente que de Carrió.

–Valoro y respeto profundamente las convicciones de Carrió y cómo pelea por ellas. Carrió está llamada a ser una artífice importante en la construcción de la Argentina que sucederá al kirchnerismo. Creo que tendrá que asumir que no siempre se puede jugar con la cinta de capitán y con el número 10 en la espalda. Carrió tiene que asumir que es parte de un equipo en el que todos tienen una tarea importante. Creo que todos los dirigentes de la oposición tenemos un rol a cumplir en el futuro. Ahora si todos queremos la cinta de capitán y el número 10 como condición para jugar el partido, estamos frente a una locura. Una locura en la que no tenemos que caer.

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