Kirchner es candidato y pone lo mejor que tiene en la Provincia

Encabeza la lista de diputados. Lo acompañan Scioli, Nacha Guevara y Massa. Cumplió con lugares para Moyano e impuso las candidaturas testimoniales: hará jugar a 45 intendentes. Enfrentará a De Narváez y a la alianza de la UCR -Cobos-Carrió.
El sueño dorado del retiro en un café literario se esfumó en un suspiro. Apenas un año y medio después de entregarle el Gobierno a su esposa y dejar la Casa Rosada con un 75 por ciento de imagen positiva, Néstor Kirchner fue forzado a volver al barro desde uno de los escalones más bajos del escalafón político: desde la cero de hoy es candidato a diputado en una elección con final abierto en la que, según sus propias palabras, se juega "a todo o nada" la supervivencia de su proyecto político.

Tras 18 fatigosos meses de Cristina en el poder, llegó la confirmación definitiva, en los papeles, de que su marido nunca pudo, quiso o supo correrse del centro de la escena política para dejarle el protagonismo a su esposa.

Desde aquel primer impulso de presidir el peronismo como "base de sustentación" para el Gobierno hasta este desafío de estampar su nombre a la cabeza de la elección legislativa en la Provincia, como apuesta final para "garantizar la gobernabilidad". Palabras dramáticas que salen hoy de su boca.

El problema es que de aquel 75 por ciento no quedan ni rastros. Por eso debió inventar el artilugio de las "candidaturas testimoniales" y arrastrar detrás suyo al mismísimo gobernador Daniel Scioli, al jefe de Gabinete, Sergio Massa, y a 45 intendentes que aceptaron, a regañadientes, tapizar las listas distritales con sus nombres. Hasta hubo que recurrir a la memoria emotiva de Evita que pueda evocar Nacha Guevara en el votante. Y aún así la contienda se avizora farragosa y con final abierto.

Las elecciones de medio termino suelen marcar un punto de inflexión. Lo vivió Raúl Alfonsín en el 87 y diez años después le tocó a Carlos Menem. Ni hablar de lo de Fernando de la Rúa en 2001. Pero no hay antecedentes de un oficialismo dispuesto a tirar sus principales nombres a la parrilla para transformar un comicio legislativo en un auténtico plebiscito sobre su gestión ante una oposición que empujó y aceptó el desafío con armas similares.

Otra vez, la interna del justicialismo se dirimirá en elecciones generales. No sólo hacia el interior del PJ, que comenzará a realinearse el mismo 28 de junio por la noche. Si no de cara a la sucesión en el poder.

En el vital territorio bonaerense, Francisco de Narváez apuesta su fortuna a que el comicio abone su camino hacia la Gobernación. Y Felipe Solá, más que una banca en el Congreso, va por una silla en la mesa chica de los peronistas que irán por la presidencia en 2011.

Algo similar sucede desde el interior del país, donde un nuevo eje autónomo del kirchnerismo con epicentro en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos busca la reelección contundente de Carlos Reutemann como senador para auparlo hacia la Casa Rosada.

Otro que percibió que la elección de junio puede convertirse en una llave para su aspiraciones futuras fue Mauricio Macri que, a falta de una estructura propia en buena parte del país, decidió jugar a su vice Gabriela Michetti como candidata en la Ciudad y se decidió a apuntalar al el peronismo disidente en la provincia.

Si Kirchner se vio forzado a sepultar su proyecto de la transversalidad y entregarse al auxilio del viejo aparato pejotista, la otra novedad de esta elección será el regreso de la Unión Cívica Radical.

Julio Cobos y Elisa Carrió, los dos hijos descarriados que alguna vez se marcharon, vuelven a casa para impulsar sus propios anhelos presidenciales.

Kirchner pasó la tarde de ayer en Olivos junto a su principal armador, Juan Carlos Mazzón, en contacto telefónico abierto con Alberto Balestrini en La Plata, Daniel Scioli en su casa del Tigre y Florencio Randazzo y Sergio Massa en una oficina céntrica. Así terminaron de completar los primeros lugares de la boleta oficialista con los "más fieles entre los fieles" entre los que buscan renovar su banca.

Kirchner llevó el misterio hasta último momento. Ayer, el propio Scioli reconoció que el ex presidente recién le confirmó que sería candidato al anochecer.

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