Kirchner, en una caminata con reparto de promesas laborales

Kirchner, en una caminata con reparto de promesas laborales
"La foto de todos los años ya la tengo, papá". Entre presumido y socarrón, el operario con prolijo uniforme de PSA Peugeot Citroën acababa de retratarse en su celular junto a Néstor Kirchner, en lo que parece resultarle ya una costumbre. En la ex-Sevel -como le siguen diciendo los vecinos de Villa Bosch- Kirchner es casi un amigo de la casa. No faltó un solo año desde su primera visita como presidente, en julio de 2003. Pero en sus visitas anteriores, siempre hubo noticias vinculadas a nuevos modelos y más contrataciones. Ayer, Kirchner llegó a una fábrica que tiene 1.200 operarios suspendidos y con riesgo de despido.
Con medias palabras, Kirchner le dijo a Hugo Curto, el intendente de Tres de Febrero y cacique de la UOM que no va a haber despidos en Peugeot. También estaban el titular del gremio, Antonio Caló, y Raúl Torres, secretario general de la UOM de Tres de Febrero, diputado provincial y candidato a diputado por el oficialismo. "Va a haber un crédito de la Anses para apuntalar las inversiones, y además se están reactivando las exportaciones, ya hay nuevos pedidos desde España y Brasil", dijo Torres a Clarín.

Apenas un rato antes Kirchner había iniciado el día con una caminata electoral por el barrio El Libertador, uno de los más periféricos de Tres de Febrero. Curto se lucía del brazo con la heroína del barrio, la "Tigresa" Acuña, mientras Kirchner repartía besos en medio de su habitual zafarrancho de custodios y cámaras de televisión.

Envuelto en un sobretodo negro, Kirchner llegó al centro comercial de la calle 1° de Mayo. La noche anterior había cenado con Bill Clinton en La Cabaña, uno de los restaurantes más exclusivos de Recoleta.

Así, de la noche a la mañana el ex Presidente pasó de la crisis internacional a la falta de cloacas apenas a una cuadra de la 1° de Mayo. Se lo quiso decir una mujer con un chiquito de dos años en brazos, aquejado por una bacteria que le hizo perder cuatro kilos en pocas semanas, según aseguró la madre. Justo en ese momento Kirchner entró al Centro de Formación Profesional Presidente Perón y la mujer se quedó con la palabra en la boca.

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