Kirchner avaló el canje de bonos pero quiere una quita mayor

Se reunió en Olivos con Boudou y le ordenó que redoble la presión a los bonistas.
En la recta final por el canje, los números cambiaron para el ministro de Economía, Amado Boudou. La Casa Rosada querría un porcentaje mayor para la quita que tendrían los bonistas que no quisieron ingresar al anterior canje del 2005.

El lunes, el ex presidente Néstor Kirchner le habría bajado el dedo al porcentaje que, hasta ahora, el propio Gobierno había dejado trascender para esa quita, del 66%. Fue en una reunión muy breve de Boudou con Kirchner, en Olivos.

La estrategia de Kirchner no es nueva. En la versión original del canje (2005) también se mostró como la parte que más quita quería aplicar. Así, el Gobierno de Cristina Kirchner debería ofrecer una quita más fuerte para los tenedores de bonos.

La posición de la Casa Rosada, que Boudou manifestó en varias ocasiones, es que las condiciones que se ofrecerán ahora deberán ser más desventajosas que las que se dieron en el canje anterior porque sino, en lugar de castigar a los holdouts que antes rechazaron el canje, se los estaría premiando por haber esperado y se penalizaría a los que en primera instancia confiaron en la oferta nacional.

Una vez ajustado el nuevo porcentaje, se anunciará el canje formalmente. Ese anuncio correría por cuenta de la presidenta Cristina Kirchner. Allí aclararía que no es el Gobierno el que lanza un nuevo canje sino que fueron el Citi, Deutsche y Barclays los bancos que le acercaron su propuesta al Gobierno. En la misma propuesta, esos inversores se comprometen a aportar cerca de 1.000 millones de dólares en efectivo.

En ese caso, dicen en el bloque oficialista de diputados, no sería necesaria una modificación de la denominada ley cerrojo, porque la propuesta surgió desde el sector privado y la legislación lo que hace es impedir una reapertura del canje luego del 2005. En aquel año, durante la gestión de Néstor Kirchner, la quita fue del 65%.

Una vez presentado formalmente el anuncio de que el Gobierno aceptó el canje, los detalles deberán ser girados obligatoriamente a la SEC (el organismo de control bursátil de los Estados Unidos). Esa entidad, luego, deberá aceptar la oferta pública.

Los economistas del Gobierno están confiados en que una vez lanzado este nuevo canje, el Gobierno podrá emitir deuda en el mercado internacional. Esa fue la percepción con la que volvieron de la Asamblea Anual del FMI, que se hizo en Estambul, tanto Boudou como el titular del Banco Central, Martín Redrado.

Incluso, parte de esos economistas creen que con el canje de los hold-out resuelto, para la Casa Rosada sería más fácil concretar el regreso del país a los mercados internacionales, como ordenó la Presidenta. En ese camino, está pendiente la negociación con el Club de París y la posibilidad de que el Fondo Monetario haga una misión a la Argentina, suspendida desde hace tres años.

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