Kirchner atacó a Cobos y lo acusó de ser parte de una conspiración

Kirchner atacó a Cobos y lo acusó de ser parte de una conspiración
Cargó contra Clarín y los dos fallos adversos de la jueza Sarmiento.
Kirchner 2010. Sarcástico, vehemente, confrontativo. El mismo Kirchner de siempre pero recargado. En su primer discurso del año aseveró que hay una conspiración contra el Gobierno de Cristina y dijo que la movida gira sobre dos ejes: el vicepresidente Julio Cobos y el Grupo Clarín. Pero, de paso, atacó al radicalismo, recordó el corralito y la huida de De la Rúa en helicóptero, apuntó contra la jueza que ordenó el bloqueo de las reservas del Banco Central y llamó cuatro veces "ex presidente" a Martín Redrado, pese a que la Justicia lo repuso en su sillón hace veinticuatro horas.

Ese había sido el tiempo que había transcurrido desde que la jueza María José Sarmiento dictaminó la suspensión del decreto de la Presidenta que marginaba a Redrado del Central y del bloqueó de las reservas. Demasiado para Kirchner. Dicen que el ex presidente buscaba desesperadamente una tribuna para descargar su furia. Ayer pidió participar de un almuerzo con dirigentes de la quinta sección electoral y se subió al atril para tratar de contrarrestar el peso de tantas noticias en contra.

"Racing, miren si seré optimista". Fue la única broma que se permitió Kirchner a lo largo de la jornada. Fue al llegar al golf, cuando un periodista radial le preguntó quién va a ganar el Torneo Clausura. Kirchner vestía camisa y saco, pantalón de vestir y zapatos. Como si ignorara los 32 grados que no se toleraban ni a la sombra. Tras la broma, Kirchner se quitó el saco y se metió de lleno en el discurso. Pegó y pegó. Sin tomarse respiro.

El arranque lo destinó al Grupo Clarín. Con pregunta incluida: "¿Quiénes están al frente de la conspiración? El multimedios Clarín, con el señor (Héctor) Magnetto a la cabeza, que no quiere la ley de medios y que quiere que los argentinos voten para gobernar ellos, como hicieron durante tanto tiempo. Pero esa Argentina se terminó. ¿Entiende señor Magnetto? Los argentinos se van a ir dando cuenta y tomando conciencia del daño que está haciendo usted desinformando. A la Argentina la conducen quienes fueron votados y no los lobbistas como (Jorge) Rendo y compañía. Estemos atentos, hay una conspiración en marcha. Como dijo Aníbal Fernández, esto parece la 126".

Contra Cobos no fue menos virulento. Kirchner dijo que nunca había visto a un vicepresidente actuar de la forma en que lo hace Cobos. Opinó: "Es vicepresidente de un Gobierno y candidato a presidente del partido opositor. Obviamente asesorado, este señor es un claro empleado de Clarín. No tengan dudas. Lo único que hizo desde que llegó fue tratar de construir su campaña para volver al partido que lo dejó. Nunca cumplió su rol".

En la mesa que estaba a los pies del atril, Scioli oía con satisfacción el piropo del ex presidente: "Hoy me decía Cristina: 'vos lo tuviste a Daniel. Tiene razón: Daniel fue un excelente vicepresidente". Y otra vez contra Cobos: "Como gobernador lo tuvimos que ayudar mucho ... no van a creer que era muy bueno. Lo ayudamos más que a los nuestros".

En las mesas, cerca de cuatrocientos comensales, se relamían con la ironía. Pero los cánticos no eran contra Cobos sino contra Redrado: "Qué lo vengan a ver/qué lo vengan a ver/al puto de Redrado/lo está buscando la JP".

A Kirchner la estrofa le vino como anillo al dedo: "Cuando yo era presidente usé las reservas disponibles y las indisponibles y el ex presidente del Banco Central salió a apoyar todo. Es un instrumento, un empleado de intereses", dijo y dio una larga explicación sobre las reservas.

Kirchner defendió su uso y explicó los beneficios de cancelar deuda para dar tranquilidad y resaltó el nivel de reservas. Una vez más, comparó la gestión K con las del radicalismo. "Fue un discurso docente", confió a Clarín el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, cuando el rastro de Kirchner ya se había perdido detrás del helicóptero.

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