Kirchner ataca a Unión Pro y mide a los empresarios.

En el tramo final, intentará desacreditar a los candidatos del PJ disidente.
La campaña de Néstor Kirchner, candidato a diputado del PJ bonaerense, podría adoptar desde mañana un tono más duro hacia su adversario de Unión Pro, Francisco de Narváez, para intentar asegurarse una ventaja, al tiempo que irá midiendo su enfrentamiento con el sector empresarial y con el agro, con fuertes ataques a los que se sucederán gestos de distensión.

"Va a ir midiendo el escenario y hará lo que crea conveniente", afirmó ayer a LA NACION un ministro que participa de la campaña kirchnerista. "Pegará fuerte un día a los empresarios, y al siguiente enviará una señal de paz y retrocederá como Nicolino", señaló. Se refería al estilo de boxeo de Nicolino Locche, recordado campeón argentino de peso welter junior en los años 70.

La analogía no es del todo feliz. Locche se destacaba por esquivar los golpes gracias a su envidiable cintura, en tanto Kirchner siempre ejerce el poder como una pelea frontal.

"Hace un mes, Kirchner ocupa el centro del ring. Eso es lo importante", aseguran en Olivos. Kirchner se siente afirmado en la "peronización" y en las candidaturas testimoniales. Con esos dos pilares, según indican, Kirchner cree haber contenido a De Narváez. Desatará feroces ataques contra el candidato de Pro (justo cuando éste fue llamado a indagatoria en la causa de la efedrina) para replicar las encuestas que pronostican paridad. Quiere socavarle el voto peronista.

Una muestra de la táctica de pegar y retroceder se produjo la semana que pasó. El candidato del PJ atacó al grupo Techint y, al día siguiente, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, leal vocero de Kirchner, puso paños fríos y negó un clima adverso hacia los empresarios.

Kirchner percibe que el sector privado lo desafía y mide su debilidad. Los empresarios sospechan que el jefe del PJ impulsará al gobierno de Cristina Kirchner a que estatice la economía para resolver la caída de la actividad y de los ingresos fiscales.

El Gobierno lo niega e intenta mostrar solidez fiscal con adelantos de pagos de vencimientos de deuda. Pero Kirchner demostrará que está dispuesto a ejercer el poder antes y después de las elecciones, incluso con avances sobre las empresas. Sí preocupa en Olivos el diálogo en marcha entre industriales de la UIA y del campo.

El otro adversario es la gripe A. En las últimas dos semanas de junio, podría haber un pico estacional de gripe que agravaría el cuadro. La Casa Rosada no dejará que se instale el pánico en los medios, y descartó, al igual que la jueza electoral María Servini de Cubría, que se cierren escuelas para el acto electoral.

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