Kirchner arma su plan 2011 rodeado de incondicionales

Ministros y secretarios trabajan con la idea de que será candidato
Apoyado en sus incondicionales de siempre, Néstor Kirchner ensaya en sus charlas privadas una candidatura presidencial que pocos creen a su alrededor que sea factible. El ex presidente rearma el poder concentrado en la provincia de Buenos Aires, y sueña con una fórmula compartida con el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner.

El gobernador no lo sabe, y quizá nunca le llegue efectivamente el mensaje. Por ahora, sólo forma parte de una posibilidad que ensayan quienes creen, cerca de Kirchner, que aún es posible construir a su alrededor una fuerza de centroizquierda.

El equipo de la hipotética candidatura 2011 del ex presidente apenas se insinúa. Uno de los que más influye es el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que desde que desembarcó nuevamente en los despachos de la Casa Rosada se mantiene activo convocando a posibles aliados. Eso hizo con la ex funcionaria de Binner María del Carmen Alarcón, a quien por orden del matrimonio presidencial le creó una secretaría en la Jefatura de Gabinete para concentrar la relación con el campo.

La contracara de Aníbal Fernández es el ministro el Interior, Florencio Randazzo, que se alejó de a poco de la política partidaria para concentrarse en la gestión. Dejó de ser vocero público de las ideas del Gobierno, una tarea que quedó sólo en manos del jefe de Gabinete. Randazzo abandonó también a Kirchner en sus salidas al conurbano.

Uno de los más entusiastas con la candidatura de Néstor Kirchner es su amigo y secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, que en los últimos tiempos adquirió un latiguillo: "Nuestro espacio tiene candidato, y es Kirchner". A él le siguen el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Son el núcleo duro del kirchnerismo.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, es otro de los que está más abocado a la gestión. Su segundo, el secretario de Obras Públicas, José López, sigue siendo para Kirchner una pieza clave en el armado político y cada vez que hace un acto en el conurbano, como la semana en Tres de Febrero, lo lleva con él para tranquilizar a los jefes comunales con la garantía de la obra pública.

Dos caras

En la Casa Rosada existe una contraposición entre los dos Kirchner. Mientras el ex presidente sueña con volver al poder, Cristina dio la orden a su gabinete de ordenar el Gobierno tras la derrota en las elecciones legislativas. Entre los funcionarios de Balcarce 50 y otras dependencias gubernamentales se apoderó un funcionamiento como de quienes están en lenta retirada. "Cristina pidió trabajar y gestionar para dejar todo lo más ordenado posible", contó a LA NACION un pingüino de la primera hora. Y si de política se trata, la Presidenta esquiva el tema y manda a hablar con su marido. "Pregúntele a Kirchner", contestó la semana pasada cuando le preguntaron si el apellido Kirchner estará en la fórmula de 2011.

Las encuestas que le llegan al ex presidente no son tan optimistas como los sueños que emanan de la quinta de Olivos. Según contaron dos funcionarios, Kirchner reconoce que el vicepresidente Julio Cobos será un candidato difícil de vencer. La duda es simple. ¿Se animará Kirchner a ser el peronista que pierda con Cobos? No hay respuesta certera de los íntimos de Kirchner. Sólo sostienen que lo entusiasma participar de las primarias para definir candidatos, y que eso le dará el respaldo necesario para enfrentar a quien sea.

Mientras los más entusiastas insisten con la candidatura, otros a su lado vaticinan que el ex presidente dejará pasar el turno en 2011 para empezar de nuevo y volver en 2015. Todo dependerá, claro, de los dos años que le restan a Cristina hasta terminar su mandato. Como estratega político, Kirchner repite que la clase media, en momentos de crisis, se volcará al peronismo.

Kirchner seguirá con la estrategia de ponerse él mismo en el pelotón de presidenciables. Sabe que si no es así, no podrá siquiera sentarse en la mesa de discusión del candidato peronista.

El ex presidente recibe a diario a intendentes, sobre todo del conurbano. Lo decía antes de la elección pasada y lo repite ahora: "Nosotros gobernamos hasta 2011". Todos acataron el mensaje. Con las cuentas en rojo, como tiene la provincia de Buenos Aires, los jefes comunales saben que no podrán tomar distancia de la Casa Rosada hasta bien avanzado 2010.

Mientras tanto, la obsesión de Kirchner es la gobernabilidad. "Nunca se perdonaría irse echado por la gente", reflexionó ante LA NACION uno de sus hombres de confianza. Kirchner habla con todos los gobernadores. En sigilo, no sólo calló a Daniel Scioli, sino al resto. Hoy, el único que critica en público la política de Kirchner es el chubutense Mario Das Neves. A través de sus operadores políticos de confianza, el ex presidente empezó a tender puentes con el cordobés Juan Schiaretti, y en las últimas semanas recibió tres llamados del ex gobernador José Manuel de la Sota.

El enemigo a vencer es Carlos Reutemann. Con él no hay contacto alguno. Es el gran contrincante interno para la aventurada candidatura.

La "resurrección" del ex presidente

* La derrota más dura . El 28 de junio Kirchner perdió contra Francisco de Narváez en las elecciones legislativas bonaerenses. Al día siguiente renunció a la presidencia del PJ.

* Regreso . Después de dos semanas de desconcierto, el Gobierno cambió ministros y llamó a una ronda de diálogo a la oposición.

* Jugadas fuertes . Kirchner ideó el plan del "fútbol gratis", que se presentó como un gran triunfo del Gobierno.

* Contra el campo . El Congreso aprobó la prórroga de la delegación de facultades en el Poder Ejecutivo, que podrá seguir fijando las retenciones.

* Los medios . La presentación de la ley de radiodifusión, que apunta a los grandes grupos de medios, fue otra decisión con la impronta de Kirchner para probar cuán sólido está su poder.

* Reaparición . Kirchner volvió a recorrer Buenos Aires con su promesa de "profundizar el modelo".

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