Kirchner apostará por el pasado.

Hará eje en resaltar los logros de su gestión y no los de la Presidenta; aseguran que se lo verá "más abierto".
Todo tiempo pasado fue mejor. La apuesta de la campaña de Néstor Kirchner estará concentrada en un eslogan: las 50 medidas más extraordinarias de los últimos seis años. Ese será el eje del discurso oficial que ya empezó a insinuarse y que se profundizará cuando se lance de manera oficial la lista de candidatos bonaerenses encabezada por el ex presidente.

Las encuestas que llegan a la residencia de Olivos no muestran que Kirchner despegue con la incorporación del gobernador Daniel Scioli. Ante ese panorama, las usinas oficialistas de marketing político empezaron a diseñar nuevas estrategias para perforar el techo del 36 por ciento del líder del PJ. La primera: que se concentre en los logros de la gestión kirchnerista. Retroceder en el tiempo, piensan sus operadores, porque son pocas las medidas de alto impacto del gobierno de Cristina Kirchner.

A eso se le sumará otra obsesión: "Mostrar a un Kirchner más abierto". Así lo describió a LA NACION una fuente oficial. Los operadores del ex presidente quieren detener el éxodo de los sectores medios. Algunos empiezan a insinuarle que cambie el tono de sus discursos y que hable más con los medios. En boca de un ministro: "Con tranquilidad, tenemos que explicar que los únicos que pudimos y podemos gobernar somos nosotros".

El tercer eje será, justamente, hablar de la gobernabilidad. "Confrontar modelos", lo llama Kirchner. En sus apariciones públicas, suele pedir "memoria" para "no caer en otra crisis" en medio de la debacle financiera internacional. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, lo repite como una muletilla: "Me da miedo repetir la tragedia del pasado. El 28 de junio se decide el futuro de la Argentina".

El equipo

Randazzo será el virtual jefe de la campaña. El círculo íntimo se completa con el operador político preferido de la Casa Rosada, Juan Carlos Mazzón, y con Scioli, que ahora tendrá voz y voto ante el matrimonio presidencial. El papel del gobernador es un punto ríspido. Hubo quienes le dijeron a Kirchner que las versiones que aseguraban que se iba a bajar de la lista salieron del entorno de Scioli. La desconfianza de años no está saldada.

Uno de los hombres que trabaja para reconquistar la opinión pública es el publicitario Fernando Braga Menéndez, a cargo de las campañas kirchneristas desde que el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, lo acercó a Kirchner en 2002. También interviene el secretario de Medios, Enrique Albistur, a cargo de la estética. El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, se ocupa de la logística de todos los actos.

Según una fuente oficial, ya están en preparación los primeros spots proselitistas. Kirchner intentará usar en su favor hasta la figura del ex presidente Raúl Alfonsín. En Olivos planifican desempolvar los archivos y mostrar cómo el líder radical acusaba de "hipócrita" y "enemiga" a la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

Pero la alianza entre el radicalismo, el socialismo y la Coalición Cívica no es su principal preocupación. Kirchner, en realidad, pretende que el efecto de la muerte de Alfonsín los favorezca y sigan sumando votos. Su obsesión es otra: sepultar en el tercer lugar al peronismo disidente que encabezan los diputados Francisco de Narváez y Felipe Solá. Teme que, si se posicionan, quiebren el justicialismo después del 28 de junio.

Por eso, el ex presidente concentra todas sus cavilaciones en encontrar cómo correr a De Narváez de la carrera. Algunos operadores se preocupan por recordar que la Justicia lo investiga por supuestas conexiones con un traficante de efedrina.

En los despachos oficiales, se entusiasman también con la idea de presentar alguna medida de última hora de Cristina Kirchner. Pero ese plan aún está en estudio. Con las cuentas fiscales en caída, por ahora la orden es concentrarse en el eslogan de las medidas extraordinarias.

Kirchner las defenderá en cada acto en el que participe. Habrá hasta tres por semana, concentrados en el Gran Buenos Aires y en algunos distritos del interior. En cada caso, recordará sus logros y coqueteará con el posible anuncio oficial de su candidatura, mientras Parrilli prepara el primer acto formal para el 14 de mayo, en el Teatro Argentino de La Plata.

En la espera, el líder del PJ se ocupará de la ingeniería electoral, que monitorea personalmente desde la quinta presidencial. Pretende llenar las listas de candidatos testimoniales. Quiere nombres fuertes en todos los cuerpos de las boletas. Estarán él y Scioli en las listas de diputados nacionales. Diputados y ministros serán candidatos a legisladores provinciales. La mayoría de los intendentes se postularán para concejales. No habrá concesiones en juego de la campaña concentrada en las mieles del pasado. Será, como nunca, "a todo o nada".

El discurso oficial

* Mejor, el pasado: Kirchner concentrará su discurso de campaña en ponderar las medidas más exitosas de su gestión como presidente.

* Más abierto : algunos operadores le sugieren al líder del PJ que modere el tono en los discursos. Una forma de frenar el éxodo de los sectores medios.

* " Gobernabilidad ": el ex presidente mantendrá su teoría de los "dos modelos". Repetirá que si pierde, sobrevendrá una crisis económica e institucional.

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