Kirchner, el amoroso

Por Diego Schurman.

Ensayó una autocrítica en materia de derechos humanos, metió cuña en la interna de la CTA y cuestionó solapadamente a Alberto Fernández, a punto de estrenar un programa de TV. "Lo mío es devolver amor y dulzura", dijo.

Néstor Kirchner puso los ojos redondos y las cejas al cielo.

–¿Si alguna vez voy a ir a ver al Papa? Para ir tengo que tener el derecho de confesión –sonrió mientras peleaba con un flequillo rebelde y el sopor de la tarde.

–¿Se queda para reemplazar a Cristina en la Presidencia? –le alcanzó a preguntar este diario.

–Aunque no me vean, siempre estoy –se despidió.

El NH City, sobre la calle Bolívar, era un hervidero. Había cierta algarabía militante y el ex presidente no desentonó.

Fue a cerrar un seminario sobre políticas públicas pero terminó hablando de "amor" y "dulzura", mostrando la artesanía de un pingüino tallado en madera por los wichís del Impenetrable salteño, y señalando que el adjetivo "crispado" es un sayo que le puso la oposición.

El tono sedado pudo ser producto de una fiebre galopante –¿la verdadera razón de su faltazo al Vaticano?– o de un auditorio excesivamente querendón.

–Te amo, Néstor –le declaró un hombre de viva voz.

La eterna pulseada con Clarín atravesó gran parte del encuentro –tal como lo consignaron los medios– y acaso eso haya eclipsado algunos otros aspectos no destacados por la prensa.

Uno de ellos, probablemente el único que realmente haga honor al tono ecuménico del santacruceño, es el salto cualitativo del discurso oficial en materia derechos humanos.

¿Cómo es eso? Al formalizar la creación del Museo de la Memoria en la ESMA, en 2004, Kirchner pidió perdón de parte del Estado "por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades". La arenga, revestida de épica y espíritu fundacional, mereció entonces una dura condena de la UCR, que le recordó el Juicio a las Juntas en los años de Raúl Alfonsín.

El último miércoles, el ex presidente reconoció haber trabajado en su gestión con otros sectores sociales y partidarios en la búsqueda de justicia y verdad –"es torpe creernos dueños de las cosas que se hacen"– y hasta ensayó una suerte de autocrítica por integrar un espacio que "tuvo claudicaciones importantes".

ALBERTO TV. Categorizar al PJ como un movimiento también le sirvió a Kirchner de excusa para diferenciarse de los referentes partidarios de los 90 y hasta de los dirigentes que lo acompañaron en su propia gestión. Así fue que, sin nombrarlo, volcó en Alberto Fernández la responsabilidad de haber demorado la estatización de las jubilaciones, una medida consumada recién durante la administración de Cristina.

"Ella tuvo la suerte de que la acompañaron. A mí algunos me decían que no era el momento. Eran más tiempistas o estaban más adentro del sistema", sonrío.

¿Sólo su ex jefe de Gabinete lo frenaba? Roberto Lavagna y Sergio Massa, entonces ministro de Economía y titular de la ANSES, respectivamente, tampoco consentían la liquidación de las AFJP. Pero Kirchner prefirió apuntar a Fernández por la supuesta perfidia de quien compartió durante años los secretos del matrimonio.

La brecha entre ambos se agranda con el paso del tiempo. El ex funcionario moldea la candidatura de Juan Manuel Urtubey. Con la proyección presidencial del gobernador salteño busca escapar de la antinomia Kirchner-Duhalde.

Ese espacio generacional se cocina a fuego lento y Urtubey suele devolver las gentilezas señalando al propio Fernández como un posible aspirante a la Casa Rosada. Con su reciente gira a España y Chile, ¿el ex jefe de Gabinete aspira sacar chapa internacional? Por ahora responde sólo a un proyecto televisivo.

Fernández está grabando un ciclo de entrevistas con presidentes y personalidades de Iberoamérica que se llamará "Dilemas". Esta semana intentará cerrará un acuerdo con el canal América para el primer envío, un especial sobre el país trasandino que se emitirá antes de las elecciones del 12 de diciembre.

Estuvo con el ex mandatario Ricardo Lagos y también con Marco Enríquez- Ominami. Este diputado socialista y candidato a presidente es el arquetipo que reivindica Fernández ya que se promociona como la alternativa frente al agotamiento de la Concertación de la misma manera que el ex funcionario lo hace frente al kirchnerismo.

El proyecto televisivo, a cargo de Barka Producciones –a su vez asociado con el Centro de Producciones Audiovisuales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero– apunta a darle continuidad al ciclo a partir de los primeros meses de 2010. ¿Será también en el canal de Francisco de Narváez?.

Kirchner nunca menciona a Fernández con nombre y apellido. Nombrarlo sería una invitación para que se suba al ring. Hay otros temas sobre los que el ex presidente prefiere no quedar enredado. El de la inseguridad es uno de ellos. La provincia de Buenos Aires es epicentro de protestas y Daniel Scioli hace cintura para evitar mayor desgaste político.

El gobernador viene prometiendo leyes más duras mientras flexibiliza otras del rubro del juego. Derogó la cláusula que impedía el funcionamiento de casinos a menos de cien kilómetros de Trilenium, un emblema de los juegos de azar en Tigre. Todos lo interpretaron como la antesala del desembarco de Cristóbal López y sus tragamonedas en el Hipódromo de San Isidro. Por ahora, el empresario vinculado al kirchnerismo no trepida en adueñarse de varios bingos de la provincia.

PARACAIDISTA. Kirchner metió sus narices en la interna sindical. Ingresó al rubro detallando la evolución de los índices sociales, algo que le valió los mayores aplausos de Carlos López, Alberto Vulcano y Jorge Giles, promotores del seminario desde la Corriente Nacional y Popular.

El santacruceño recordó que en los albores de 2001 fue el único gobernador que adhirió al Frente Nacional contra la Pobreza. Esa iniciativa progresista, para que no haya ningún hogar por debajo de la línea de la pobreza, fue promovida por la CTA.

El ex presidente equiparó la asignación universal por hijo anunciada por Cristina con aquella propuesta sindical. ¿Su propósito era mostrar un supuesto cumplimiento de la palabra empeñada o meter cuña política en la interna de esa central?.

Los principales dirigentes de la CTA, con la excepción de su titular, Hugo Yasky, participaron el último fin de semana de la Constituyente Social, embrión de una futura alternativa electoral al oficialismo.

Kirchner les respondió reconociendo la existencia de los metrodelegados pero postergando el anclaje legal que le brinda la inscripción gremial. Primó el temor ya que el conflicto del Subte, como caso testigo, puede generar un efecto dominó en el resto de las actividades.

Así las cosas, el engendro convenido entre la cartera laboral y la Asociación de Trabajadores de Subte y Premetro es una muestra de la contradictoria relación del Gobierno con la CTA: las actas no expresan en ningún momento que este colectivo de operarios disidentes a la UTA sea un gremio pero igualmente les cede derechos como si lo fuera.

La necesidad oficial de no afectar la sociedad política con Hugo Moyano suele ser la explicación de tantas marchas y contramarchas, aunque a esta altura del partido resulta una mala excusa para seguir poniéndole un cepo a la libertad sindical.

Amén de las concesiones que la Casa Rosada le da al líder de la CGT, dos fotos de esta misma semana grafican el vínculo inquebrantable con el camionero. Son las que se tomó Juan Carlos Schmid, primero junto al ex presidente y, tres días después, con Cristina, como miembro de la comitiva oficial que viajó a Roma.

Schmid, titular del gremio de Dragado y Balizamiento, es menos árido que Moyano a la hora de expresar el pensamiento de la CGT y hasta echa mano de las palabras de Mafalda para seducir a un auditorio de intelectuales de clase media, como ocurrió el miércoles en el seminario de marras.

–Este tipo es distinto, parece un paracaidista –se sorprendió un militante K sin disimular su prejuicio de clase.

En algo tenía razón. Aunque es capitán de barco, en su juventud Schmid se dedicaba a tirarse al vacío desde los aviones.

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