Kirchner amenaza al PJ bonaerense con un nuevo armado transversal

Disgustado con el peronismo bonaerense, al que tildó de traidor tras la última elección, Kirchner monitorea por estos días la construcción de un espacio ajeno al PJ que ya clama por su candidatura presidencial. La opción de las colectoras en las internas atemoriza a los intendentes.
Néstor Kirchner no quiere volver a quedar preso de las artimañas de los históricos dueños del peronismo bonaerense, y para eso ya lanzó un frente con dirigentes de la provincia ajenos a las andanzas justicialistas, donde no vacilan en mencionarlo como el próximo candidato presidencial.

El espacio reedita aquel transversalismo con el que Kirchner logró molestar al PJ ni bien llegó a la presidencia, y como en ese momento, es su arma para amenazar a los intendentes del conurbano, cuya lealtad quedó en duda tras los comicios de junio.

El principal gestor de este espacio es el intendente de Quilmes, Francisco "Barba" Gutiérrez, vigente de aquel experimento político de los albores del kirchnerismo, que le permitió ganar terreno para convertirse en jefe comunal en 2007.

Y aportan a la causa los resabios del Frente Grande, organizaciones sociales como el Frente Transversal, e intendentes vecinalistas como Gustavo Arrieta, de Cañuelas. Las nuevas reglas electorales colocan a este conglomerado de fuerzas en una posición amenazante, ya que Kirchner podría promoverlos para dirimir varios pleitos locales en la interna peronista.

Advertidos, los intendentes pelearon para que en las internas obligatorias y simultáneas se prohíban las colectoras, arma que permite a un candidato nacional o provincial ir pegado de varias listas locales que compitan entre sí.

No lo lograron, y ahora podría dirimir en una primaria contra cualquier vocero kirchnerista, ya sea desde el PJ o desde otro frente fogoneado por el santacruceño. Opciones que permite imaginar el nuevo marco jurídico.

"Trabajemos por Kirchner presidente"

Pese a que, por pedido de Kirchner, también presidente del PJ quilmeño, Gutiérrez ahora quiere conformar un espacio plural que amenace el statu quo pejotista, y empezó esa tarea apadrinando un grupo de militantes denominado "La bernalesa", en alusión a la localidad de su distrito.

El 17 de noviembre, esta agrupación celebró el día del militante peronista con un cóctel de kirchneristas de paladar negro. Además de Gutiérrez, que ese día si se envolvió en una bandera del PJ, estuvo el diputado nacional Carlos Kunkel, el líder del Frente Transversal, Edgardo Depetri, el intendente de Ensenada, Mario Secco; la secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Sara Cobacho de Dorotier; y el diputado nacional y espada kirchnerista por excelencia, Carlos Kunkel.

Este último, como acostumbra, retomó sus siempre certeras predicciones electorales. "En un acto hace más de tres años dije que Cristina Fernández de Kirchner iba a ser nuestra presidenta y que Francisco Gutiérrez iba a ser intendente de Quilmes. Y así como hace tres años dije eso, ahora digo que tenemos que trabajar para que en 2011 Néstor Kirchner sea presidente y Francisco Gutiérrez vuelva a ser elegido intendente de Quilmes", disparó.

El rival de Gutiérrez en un hipotética interna peronista sería el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, todavía jefe de la mayoría de la dirigencia peronista quilmeña. A su manera, Kunkel alentó a una interna, y tomó posición.

El pasado sábado "La Bernalesa" tuvo su versión ampliada con otros dirigentes que se concentraron en el un plenario realizado en el Mercado Central de La Matanza. Volvió a estar Depetri, Gutiérrez, se sumó el intendente de Cañuelas, Gustavo Arrieta, y el funcionario de la cancillería Eduardo Sigal, todavía, presidente del Frente Grande.

Aunque este partido suena a pasado, Sigal se esforzó estos años por mantener su personaría jurídica, y con las nuevas reglas electorales, es una de las cinco fuerzas que estaría habilitada a presentar candidaturas nacionales, un arma que, tal vez, Kirchner use para algo.

El acto del Mercado Central no tuvo anticipos electoralistas, sino una parva de declaraciones contra la mesa enlace del campo y la Unión Industrial Argentina, que días atrás habían protagonizado un acto en el rosedal de Palermo, con fuertes críticas al Gobierno. Para lo otro, en definitiva, todavía falta.

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