Kirchner, sin más alternativas

Por: Ricardo Kirschbaum

El 14 se develará el último ¿misterio? de las listas para la elección de junio cuando Néstor Kirchner, finalmente, se ponga a la cabeza de los candidatos a diputados por el oficialismo en la provincia de Buenos Aires.

Todos daban por descontado que el ex presidente se lanzaría pero él se obstinó en mantener la tensión, intentando tantear una puerta de salida a una apuesta de muy alto riesgo político. La postulación de Scioli, quien está jugando una buena parte de su futuro con esta candidatura "testimonial", había creado el espejismo en algunos de que Kirchner quizá tenía margen para no competir. Sólo sirvió para que Kirchner jugara, como acostumbra, a las escondidas para demorar lo inevitable.

Si esa leve luz apareció por un momento, los números que comenzaron a bajar sobre la mesa de operaciones de Olivos han terminado por definir la cuestión. La holgura que se había producido por la combinación del "efecto Alfonsín", primero, y de las candidaturas "testimoniales", después, se ha ido achicando día a día. Pero hay otro motivo político más importante, quizá, que las encuestas: Kirchner no puede ya rehuir el combate electoral porque cualquier gesto sería asumido como una deserción en las filas del kirchnerismo y aumentaría la dispersión.

El ex presidente conoce el particular olfato que tienen los peronistas para detectar dónde está el poder y cuál es la fortaleza de quien lo detecta. Ya han aparecido síntomas de reacomodamiento en el PJ y de búsqueda de nuevos liderazgos dentro del movimiento. Por eso, Kirchner ya no tiene retroceso y se lanzará sabiendo, quizá, que de esta batalla depende la gestión de los próximos dos años y la continuidad o no del proyecto que se ha iniciado en mayo de 2003.

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