Kirchner, ahora pendular entre Moyano y los "carteros"

Por: Pablo Ibáñez

Bifásico y sin rumbo, Néstor Kirchner aportó el sábado, acaso sin notarlo, una registro fiel de su dualidad: apareció, sin avisar, en una tertulia al aire libre de los intelectuales de Carta Abierta en Parque Lezama, escoltado por el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga.

No hay antagonismo mayor que el que separa el secretismo de los agentes de inteligencia de las reflexiones de los librepensadores, a pesar de que en este trance de la historia, ambos formen -o crean que forman- parte del mismo proyecto; eso que llaman modelo.

Fue oportuna, por eso, la presencia de Juan Manuel Aval Medina: respetado por «los carteros», amortiguó el significado, emblemático, de que en la asamblea de Carta Abierta irrumpa el jefe de los servicios de inteligencia. No por Icazuriaga; sino por lo que representa.

El episodio de Parque Lezama acaso sea una anécdota pero ilustra la contradicción en la que se mueve Kirchner que un día invita a Martín Sabbatella a compartir un espacio político y al otro bendice un operativo de Hugo Moyano para retener la jefatura de la CGT.

El idilio con «los carteros», cuya tarima usó para reaparecer en escena con sablazos contra Carlos Reutemann, tiene su costado inasible y turbio: el proyecto sobre el que disertó Horacio González tiene, en otras oficinas, formatos menos aperturistas.

Obras paradas

Un caso: Julio De Vido bajó la orden para que se interrumpan todas las obras de saneamientos y cloacas en la provincia de Buenos Aires. En el Ente de Obras Hídricas (ENOHSA), que administra el devidista Atilio Bortolozzi, se archivaron todos los expedientes.

El ENOHSA es un ente clave para los intendentes. Allí existe, según le contó aterrado un alcalde peronista a un ministro, lo que llamó «la lista negra de De Vido» en la que figuran los distritos donde, según la lupa del ministro, traicionaron a Kirchner con el corte de boletas.

Días atrás, un dirigente suplicó que corrijan los datos de un informe periodístico en el que su municipio figuraba en las lista de los ganados por Francisco de Narváez. Ese error, relató, le costó un ardiente llamado desde el Ministerio de Planificación.

En dos planos, mientras el lunes De Vido aturdía a los que considera traidores, Kirchner llamó a Sabbatella para felicitarlo y clavarle una espina.

- No le hagas caso a los que dicen que si vos no eras candidato, tus votos venían a nosotros -saludó Kirchner.

- Néstor: muchos vieron lo que yo vi sobre tus aliados... -intervino el diputado electo en referencia al PJ del conurbano.

- Por eso yo renuncié al PJ: ahora, más libre, voy a trabajar con otros sectores.

Desde Olivos surgió horas después la versión de que podría existir un ofrecimiento al dirigente de Morón para que se sume al gabinete de Cristina de Kirchner. Es la hipótesis nostálgica de revivir la transversalidad. Nadie, menos el patagónico, la considera viable.

MTMs tarde, el patagónico tuvo dos gestos poderosos con el jefe de la CGT, Hugo Moyano. Ratificó a los delegados gremiales en la Secretaría de Transporte y respaldó una maniobra para que el camionero recupere protagonismo.

Señal

Este viernes, en Parque Roca, Moyano juntará a 25 mil camioneros para dar una señal de fortaleza y para, además de la protesta de su hijo Pablo reclamando un 25% de aumento, avisar que resistirá la embestida para reincorporar a Luis Barrionuevo a la CGT, plan que sugieren los «gordos» y los «independientes».

La contraofensiva de Moyano tiene el guiño de Kirchner y De Vido. Pero opera con lógica propia: es otro escalón en el proyecto político del camionero sobre el que el viernes, en el predio de Taxistas sobre Quintino Bocayuva, discutieron referentes del moyanismo.

Hubo, en esa sobremesa, un comentario inquietante sobre Juan Manzur: casi herético, el ministro llamó uno por uno a los gremialistas para coordinar la tareas de las obras sociales sindicales por la gripe A. Antes, esas invitaciones circulaban vía Moyano.

El ministro tuvo un tropiezo con los primeros pasos de Juan Pablo Schiavi en Transporte -que se atrevió a sugerir una baja de subsidios y desató una tempestad- y quedó, además, en la mira de otros ministros que sugieren su salida, entre ellos Sergio Massa y Carlos Zannini.

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