Kirchner acusa a los piqueteros aliados, la oposición y los medios

A diferencia de lo que ocurrió hace una semana, en el Gobierno siguieron con calma los hechos en la planta de la ex Terrabusi. Durante la semana se hizo una evaluación para analizar por qué escaló el conflicto. El ex presidente cree que se dejaron ganar la calle por la inacción de los piqueteros K. Sin embargo, ordenó no volver a reprimir como el viernes pasado.
Desde el Gobierno reconocen que "hay un clima de conflictividad social", pero no creen que sea como consecuencia del deterioro de la economía y el incremento de la pobreza. El matrimonio presidencial sostiene que todo se debe a una embestida "desestabilizante" contra el kirchnerismo.

Según la visión K, la estrategia de desgaste tiene diferentes flancos y la diagramación de ese "plan" comenzó a desarrollarse hace más de año atrás, cuando el Gobierno endureció su postura a favor de la polémica Resolución 125.

"Todo esto tiene una explicación. Por un lado, está la interna de los piqueteros; por el otro, está todo el arco opositor que agita el tema, y para completar el cuadro, tenés a los que inflan el tema: el Grupo Clarín y los otros medios aliados que están en guerra contra nosotros por la Ley de Radiodifusión". Fuentes del Gobierno también le atribuyeron responsabilidades a la intransigencia de Pedro López Matheu, director de Asuntos Corporativos de Kraft. La acuarela fue pintada por un funcionario de primera línea del Gobierno que se comunica varias veces al día con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para reportar sobre las cuestiones que más preocupan hoy a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Por otra parte, desde el Ministerio de Justicia de la Nación descartan volver a utilizar la represión para disolver las crecientes protestas. Un funcionario de esa área reconoció a PERFIL que los informes que vienen realizando las fuerzas de seguridad y la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) "no son positivos. Era previsible una mayor conflictividad social, pero no vamos a provocar mayor violencia porque eso es lo que quieren desde la oposición". El pasado viernes, la residencia de Olivos parecía un gabinete de crisis. Cuatro funcionarios, entre los que se encontraba el jefe de Gabinete, miraban por televisión junto al ex presidente Néstor Kirchner cómo la Policía repartía palos para desalojar la planta de Kraft.

No había un clima de crispación. Kirchner estaba debidamente informado sobre lo que iba a suceder. También sabía cuáles iban a ser las consecuencias inmediatas. El diputado electo sólo se mostró enojado con los líderes piqueteros del oficialismo Emilio Pérsico, funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, y Luis D’Elía, líder de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat.

"No es que haya un enojo con ese sector, pero acá hay una clara disputa política dentro de los grupos piqueteros, entre los que son afines al Gobierno y los que no lo son", explica uno de los funcionarios que presenció el enojo de Kirchner.

La lectura que se tiene en Olivos parece clara: "En la calle se dejó un espacio abierto, y hay sectores que aprovechan esa situación para ocupar ese espacio. Hay dirigentes piqueteros que se aburguesaron en el Gobierno". Pero el oficialismo ya tiene un plan: los subsidios a las cooperativas que se van a redistribuir. Ahora hay que ver si del otro lado aceptan la negociación.

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