"Kirchner se acercó al PJ y cambió valores por votos".

El ex jefe de gobierno dijo que no será candidato del oficialismo.
"Hay que reconstruir el progresismo en la Capital, y Kirchner tiene una construcción ligada al PJ, con la que cambió valores por votos. No veo que él esté incluido en el progresismo, así que tampoco hay posibilidades de que yo sea candidato del kirchnerismo."

Cuando todavía sectores kirchneristas ideaban una candidatura junto con Aníbal Ibarra en la ciudad de Buenos Aires, el ex jefe de gobierno se encargó de dinamitar cualquier acuerdo. No quiere a Kirchner en su armado, afirmó en una entrevista con LA NACION. Ibarra minimizó el caso del "apoyo no espontáneo" que recibió en una grabación de Telenoche y prefirió hablar de política. Así fue como admitió que enfrentará al candidato de la Casa Rosada en las próximas elecciones.

"La ciudad necesita un espacio autónomo. Conspiraría seriamente contra eso una construcción que después deba ponerse bajo el ala del kirchnerismo. Hay quienes quieren reconstruir el kirchnerismo; yo tengo una mirada más grande: quiero reconstruir el progresismo", afirmó.

-¿Cómo se lleva con Kirchner?

-Hace dos años que no hablamos.

-¿Qué le causó enterarse de que él lo consideraba un límite para hacer acuerdos políticos? Aunque en los últimos meses cambió y aceptó explorar un acuerdo con usted, al principio no lo quería.

-La verdad es que nunca entendí cómo podía decir que yo era un límite y después él cerraba un acuerdo en San Miguel con Aldo Rico. Supongo que lo habrá dicho porque no le gusta que lo critiquen, y yo había cuestionado el crecimiento del juego y la crisis con el campo.

-Tras esas críticas, muchos kirchneristas consideraron que usted había sido ingrato porque ellos, dijeron, lo ayudaron en el juicio político que desembocó en su destitución.

-Yo no negocié con nadie el futuro de mi gobierno. Hubo kirchneristas que defendieron las instituciones y otros que cerraron un acuerdo con [Jorge] Telerman para destituirme. No hubo alineamiento, eso no es cierto. No le debo nada a Kirchner.

-¿No llevará ningún kirchnerista en sus listas, entonces?

-Si hay sectores o dirigentes convencidos de crear un espacio independiente y no una pata del gobierno nacional, puede ser.

-Se habla de un acuerdo con Alberto Fernández. ¿Existe?

-No, él está en una discusión nacional y no en una local.

-Pero apuntala un acuerdo con usted.

-Lo leí en los diarios, pero hace rato que no hablo con él.

-¿Tampoco acordaría con Rafael Bielsa, uno de los posibles candidatos del kirchnerismo?

-No, él es un operador de Kirchner y quiere reconstruir el kirchnerismo.

-¿Y con Carlos Heller, con quien compartía Diálogo por Buenos Aires?

-Diálogo es un espacio independiente y yo últimamente veo a Carlos muy cerca del kirchnerismo. Sería bueno que definiera si privilegia defender al Gobierno o armar un espacio progresista en la ciudad. El problema con todo esto es que, si no armamos un espacio autónomo, terminamos siendo funcionales a la interna peronista. Yo creo que hay que romper eso con dirigentes socialistas, con Hermes Binner, Martín Sabbatella...

-Pero Binner, como líder del Partido Socialista, tiene un acuerdo con Carrió y la UCR, que serán sus rivales en junio.

-No, no creo que sea así. El progresismo tiene que entender que debemos estar unidos para recuperar la ciudad.

-¿Eso no supone que usted debería sumarse al conglomerado UCR-CC-PS?

-Ese conglomerado está mirando la disputa presidencial de 2011, y mi mirada es hacia la ciudad.

-¿O será que no quiere acordar con Carrió?

-Lo que pasa es que Carrió empezó en el progresismo, pero ahora tiene una mirada conservadora y gorila de la política, y encima negocia con estructuras radicales que tienen todos los vicios de la política.

-Critica a los que apuntan a 2011, pero usted también mira a 2011. Si no, no renunciaría a la Legislatura para ser candidato...

-Pero no es lo mismo lo mío que lo de Michetti. Ella está en un lugar institucional que no tiene reemplazo. Las candidaturas testimoniales del kirchnerismo son un engendro, pero lo de Michetti es un riesgo institucional. Si hubiera un problema de acefalía, habría inmediatamente una crisis en la ciudad. Igual, le pediría a Michetti que cumpliera con la Constitución, porque hace dos años que no lo hace. Debería conducir las sesiones en la Legislatura, pero no fue ni a una.

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