Kichner cree que ya venció a Clarín y va por más

Por Luis Majul

Los que conocen a Néstor Kirchner dicen que nunca estuvo tan eufórico como en los últimas días. Que le ha bajado línea a su tropa con una idea insistente. El ex presidente habría dicho:

–Ya está. Le ganamos a Clarín. Esto es más importante que la derrota de las últimas elecciones.

El diputado electo supone que, al contrario de lo que le sucedió con la resolución 125, tendrá en el Senado votos de sobra para que se apruebe el mismo texto de la nueva ley de Medios cuya media sanción logró en Diputados con facilidad.

Kirchner todavía posee el impulso que le dio el haber logrado la ruptura del contrato con de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con Torneos y Competencias (T y C) a favor de sus intereses y en contra del poderoso multimedio. Además, está dispuesto a ir a fondo para volver atrás la fusión de Cablevisión y Multicanal. Y tiene preparado un poderoso arsenal para que medios y periodistas afines terminen de asestarle a Clarín los últimos ‘golpes mortales‘, ahora que está lastimado y parece tambalear.

–A Néstor ya no le importa tanto el costo que pueda pagar. Le importa más que el gigante no despierte- analizó un integrante del gabinete que se está ganando su confianza a fuerza de lealtad y operatividad.

Kirchner empezó a hablar con sus hombres de política como en los viejos buenos tiempos.

Ha interpretado que la media sanción en Diputados representa una triple victoria: la numérica, la política y la estratégica, de largo plazo.

La numérica, porque los 147 votos después de la derrota electoral tienen un mérito indiscutible.

La política, porque supone que la composición de esa mayoría abre la puerta para ensayar una alianza de intereses con los sectores que encabezan el gobernador Hermes Binner, el cineasta Pino Solanas y dirigentes con buena imagen como el intendente de Morón, Martín Sabatella.

Y la estratégica porque siente que está por lograr lo que no pudieron Raúl Alfonsín, Carlos Menem o Fernando De la Rúa: derrotar por primera vez al multimedio más temido, romperle el invicto y hacerlo vulnerable.

Kirchner, sin guardar las formas, ha vuelto a ‘madrugar‘ a una oposición que pide respeto por el reglamento, pero no alcanza a neutralizar sus movidas.

El ex presidente ahora supone que tiene aire mucho aire por delante. Percibe que ha vuelto a recobrar la autoridad ante gobernadores que lo estaban por empezar a abandonar.

Considera que sus posibilidades para presentarse como candidato a presidente en 2011 siguen intactas. Y guarda entre sus futuras cartas para jugar una que alguna vez mencionó, muy por encima, pero que no está lejos de su manual de guerras y batallas: la posibilidad de nacionalizar Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) la empresa más poderosa y de mayor facturación de la Argentina.

En este contexto, nadie se anima a entregarle las últimas encuestas de imagen. Lo muestran con el mayor rechazo a su figura desde que lo empezaron a medir en serio, allá por el año 2003.

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