Al Kassar fue condenado a cinco años de prisión

Al Kassar fue condenado a cinco años de prisión
La Justicia lo encontró culpable por falsificar documentación para obtener el pasaporte argentino. Un trámite veloz en pleno menemato.
El Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Nº 2 condenó a cinco años de prisión al traficante internacional de armas Monzer Al Kassar por irregularidades en la obtención de su ciudadanía argentina. Por colaborar en ese delito fue encontrado culpable Abdón Adur, sentenciado a tres años de cárcel en suspenso, mientras que Juan Ignacio Bunge, ex funcionario de Migraciones, fue absuelto.

El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi consideró que Al Kassar, ciudadano sirio, incurrió en dos hechos de falsedad ideológica de documento público, en el marco de la causa que se inició en 1992.

Según el magistrado, Adur colaboró en uno de los hechos, por lo que le corresponden tres años en suspenso. Sin embargo, no encontró responsable a Bunge, quien a principios de los `90 cumplía funciones en la Dirección Nacional de Migraciones.

El dictamen, al que tuvo acceso Criticadigital, remarcó que "a través de las maniobras imputadas", el traficante de armas "obtuvo documentos nacionales de identidad y cédulas y pasaportes para nacionales y extranjeros que lo habilitaban a presentarse, finalmente, como ciudadano argentino sin reunir los requisitos necesarios para ello".

Por lo tanto, Martínez de Giorgi decidió "condenar a Monzer Al Kassar a la pena de cinco años de prisión e inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena, por considerarlo autor del delito de falsedad ideológica del certificado de admisión de residencia permanente nro. 237.847 y coautor de la falsedad ideológica de la carta de ciudadanía".

Inmortalizado en la foto del pasaporte, en la que supuestamente posó con el famoso saco del entonces presidente Carlos Menem, Al Kassar obtuvo la nacionalidad argentina en menos de un día gracias a su vínculo con el riojano, cuyos padres provenían de la misma ciudad siria.

De todas las operaciones ilícitas que se sospecha que realizó en el país, la única causa que siguió su curso fue justamente la que investiga la obtención irregular de los documentos argentinos.

El expediente se abrió en 1992 estuvo en riesgo de prescribir hasta hace principios de año, cuando la justicia norteamericana le confirmó al juez Marcelo Martínez de Georgi que puede viajar a informarle personalmente al traficante cuáles son las acusaciones en su contra. Con el trámite concretado, quedó abierta la posibilidad de juzgarlo

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