Karzai no puede parar la violencia

Al menos 23 personas murieron ayer en tres atentados en Afganistán, en un sangriento inicio del segundo mandato para el presidente Hamid Karzai, que asumió el jueves para un nuevo período de cinco años.
Estos ataques elevan a 35 el número de víctimas mortales desde la toma de posesión de Karzai, ceremonia en la que se comprometió a traer paz y seguridad a su país durante su mandato.

Ayer, el ataque más mortífero se produjo en pleno centro de la ciudad de Farah, capital de la provincia del mismo nombre, en una zona desde donde parten los bienes destinados a la gran ciudad de Herat. "Un kamikaze en moto se hizo estallar en las inmediaciones de mi domicilio", declaró el gobernador de la provincia, Rohul Amin Amin, quien resultó ileso. "Quince personas murieron, todos civiles, con excepción de un policía", agregó, elevando el balance precedente de doce muertos. Unas 34 personas también resultaron heridas y algunas de ellas se hallaban en estado crítico, precisó el gobernador.

Al noroeste de Kabul, cinco guardaespaldas del ex controvertido jefe de guerra Abdul Rab Rasoul Sayyaf fueron muertos por la explosión de una bomba al paso de su convoy. "Una bomba oculta junto al camino estalló al paso del convoy." "La explosión no alcanzó el vehículo donde viajaba Sayyaf", agregó el jefe de la policía distrital, Abdul Razaq Quraishi. El atentado se produjo en el distrito de Paghman, bastión de Sayyaf.

Abdul Rab Rasoul Sayyaf, de 63 años, es uno de los más famosos jefes de guerra afganos. Este pa-shtún allegado a Arabia Saudita se hizo conocido durante la guerra contra la ocupación soviética (1979-1989), antes de unirse a la Alianza del Norte del comandante tajiko Massud, durante la guerra civil (1992-1994). Ex profesor de derecho islámico en la Universidad de Kabul, fue elegido en el Parlamento y dirige el Partido Conservador Ittihad-i-Islami. Sayyaf se había alineado durante la campaña electoral con el presidente Hamid Karzai, que asumió el jueves su segundo mandato de cinco años. Sayyaf ha sido acusado de crímenes de guerra por asociaciones de defensa de los derechos humanos. El atentado no había sido reivindicado.

Por otra parte, tres civiles murieron en la explosión de una bomba al paso de su vehículo, en la provincia de Khost, cerca de la frontera paquistaní, al este del país. Otras cuatro personas resultaron heridas. Todas las víctimas pertenecían a la misma familia, precisó un responsable de la policía local, Gul Dad.

Afganistán es escenario de una sangrienta insurrección de los talibán, a pesar de la presencia de más 100.000 soldados extranjeros, de los cuales 68.000 son estadounidenses. El año 2009 es el más sangriento desde la caída del régimen de los talibán en 2001, tanto en lo que se refiere a víctimas civiles como a las fuerzas de seguridad afganas e internacionales.

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